Volvimos al cuartel, el lugar estaba repleto de gente, miembros del grupo que se escondían de los disturbios que fuera, en la ciudad, había ocasionado el estallido en el parque, la rebelión había fracasado. Al entrar, la multitud, quienes nos esperaban felices de nuestro regreso, nos abrían camino en el galpón y daban paso a la furgoneta del conjunto.
Todos bajamos del vehículo, miradas cálidas arremetían contra nosotros. Klaus se despidió de aquella sonrisa aterradora que siempre llevaba dibujada en el rostro y tan solo dejó sonar las palabras:
- Lo sentimos… - Dijo él, sosteniéndose aún de Kai. Todos quedaron en silencio – No pudimos detenerlos…
- Klaus, ya lo sabemos – Se arrimó uno de los miembros y nos sonrió de inmediato – Pero no nos importa…
- Pero yo fui quien peleo contra él, y no pude hacer nada…
- ¿De que estas hablando? – Preguntó el chico - ¿Acaso piensas que nadie se encargó de gravar todo esto? ¡Tú fuiste quien plantó cara ante Zabala! ¡Lograste salir vivo luego de eso! Eso nos demuestra que lo nuestro no es solo un tonto sueño… Podemos vencerlos, tan solo hay que seguir como hasta ahora…Además, solo eran un escuadrón de la ACG, todavía no hemos demostrado nuestro poder por completo...
Klaus alzó la mirada, una pequeña sonrisa emprendió a trazarse:
- Y Klaus, ya lo decidimos… - Dijo el hombre – Queremos pedirte, a ti, nuestro jefe… Queremos que tu conjunto sea quien se encargue del desastre de Showard…
- Pero yo… - Pensó un momento antes de hablar. Klaus terminó de dibujar su sonrisa y esta se abrió de oreja a oreja, al igual que siempre – No los defraudaremos esta vez…
Todos comenzaron a gritar, el nombre de Klaus era coreado por todos, quienes alegremente saltaban de un lado al otro, moviendo banderas y abriendo de gran manera ambos ojos.

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