miércoles, 29 de junio de 2016

CMCA? “3era” Capítulo 16: Rebelión en el parque (Parte IX)


Tercera persona vuelve a ser la original primera persona en boca de Jimmy.
Alcé la vista, el me observaba sonriente, de pie sobre una enromé montaña de cadáveres que lo alzaba en lo alto. De inmediato tomé una de mis cuchillas y me lancé contra él. Un metálico sonido se oyó en el lugar, Alex bloqueaba el ataque dirigido al joven:
  • ¿Qué intentas hacer? – Preguntó Alex, intentando reprimir su tristeza y su furia
  • ¡Él fue! ¡Este maldito es de quien les hablaba! ¡Aquel que ayer por la noche nos golpeó! – Exclamé - ¡Acaba de asesinar civiles!
  • ¡¿De que estas hablando?! – Gritó Alex, para entonces patear mi pecho y hacerme caer en el suelo – Él es Uriel, miembro de nuestro conjunto…
Quedé impactado, él era el asesino de quien hablaban, el chico con quien había batallado horas antes resultaba ser mi compañero, y, por más, un asesino:
  • ¿Él es Uriel?
  • Así es, él es el chico de quien te contamos antes… - Dijo alguien por detrás. Di la vuelta, Klaus, herido y estropeado por todo su cuerpo, era trasladado por Kai. Y Jessica, quien por detrás de todos se arrimaba, caminaba con la cabeza agacha y la casi inexistente en este mundo – Puede resultar algo violento de vez en cuando, pero da por seguro que siempre que estés en un problema él intentará protegerte…
El joven, dio un paso hacia adelante y se acercó al grupo:
  • Me alegra verlos luego de tanto tiempo… - Exclamó Uriel, para entonces acercarse a Jessica y con fuerza rodearla por completo – Especialmente a ti…
Sus bocas se juntaron de inmediato y ambos comenzaron a besarse apasionadamente. Su mano se trasladó con rapidez hacia los glúteos de la dama y de inmediato sus dedos comenzaron a clavarse en ella. Alejó su rostro un momento y lanzó una cruel mirada sobre mí, para entonces finalmente solarla y colocarse de frente:
  • Mucho gusto, soy Uriel, tu nuevo compañero… - Dijo el joven con una diabólica sonrisa en su rostro, estirando su mano hacia mi
Casi sin pensarlo tomé su mano. De momento un increíble dolor comenzó a tomar mi mano, Uriel castigaba con fuerza mi mano, así pasaron un par de según dos hasta que finalmente me liberó. Dio la vuelta y se acercó a Klaus.
Pasó poco más de un minuto hasta que Tomas llegara al lugar, con su rifle en ambas manos. En ese momento me di cuenta de que, a nuestro alrededor, todos se habían marchado, tan solo quedaban los cuerpos despojados de sus almas en el suelo, dando una aterradora imagen y pintando el suelo de rojo:
  • ¿Y Noa? – Pregunté. Todos quedaron callados, fue allí cuando lo supe, él había muerto…

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