- ¿Cómo olvidase mencionar que nuestro mayor enemigo se hallaría aquí? – Preguntó Alex por lo bajo
- Sabía que si lo decía muchos de ustedes lo tomarían demasiado en serio
- ¡¿Y cómo mierda pretendes que lo tomemos?! – Exclamó Noa
- ¡Ya cállense los tres! – Prorrumpió Jessica – No es momento de pelear…
- Kai, acelera, ingresaremos por el lado derecho del parque…
- Bien
La van comenzó a acelerar con lentitud y doblamos de inmediato. Los autos de los atacantes entraban uno tras otro en el parque y grandes ruidos comenzaban a escucharse:
- ¿Y cuál es el plan? – Pregunté al instante
- Ninguno en especial… - Respondió Klaus con una sonrisa – Ah, tu. Tomas, vete a la cima de aquel edificio – Explicó – Desde allí tendrás la mejor visión, tu trabajo será cubrirnos
- ¡Yo me encargo!
Tomas abrió la puerta trasera de la camioneta y por la lentitud con la que se dirigían las ruedas logró bajar de ella sin problemas. Comenzó a correr de inmediato e ingresó en un enorme edificio que se hallaba a un lado de la calle:
- ¿Y nosotros?
- Tan solo hagan lo que les parezca, tengo plena confianza en que sabrán a donde y que deben hacer…
Todos observamos medios confundidos a Klaus. La camioneta se detuvo:
- Bien, es hora…
Las puertas se abrieron en dos y todos bajamos del vehículo.
Alzamos la mirada, grandes carteles se levantaban por todo el lugar, grandes llamaradas de fuego se habían encendido en tres puntos fijos del parque y canticos de todo tipo se lograban oír. Neoliberales, Progresistas, Marquistas y demás partidos se juntaban en un mismo lugar, aborreciendo a los Zabalistas, que ingresaban por el centro del parque, bajaban armados y abrían paso para el dictador.
Al otro lado del parque, miles de vehículos policiales se estacionaban y bajaban con rapidez, con sus armas y macanas en mano. Un enrome escenario se levantaba justo en el centro del lugar. Zabala subía al lugar con una horrible sonrisa en su rostro, con gafas de sol, su horrible boina color verde oliva y cientos de terroristas que lo seguían por detrás. Se acercó al micrófono:
- Es hermoso ver tanta muchedumbre de gente que me odia, unida… A pesar de sus diferencias, vienen a ver entregar su vida de una forma miserable por “el pueblo” – El dictador lanzó una carcajada y alzó sus puños - ¡Intenten recuperar su maldito país! – Siguió riendo
Quedé impactado. Había visto este tipo de cosas en televisión, en las noticias, en las redes sociales, pero en persona, era una experiencia tan abrumadora y desagradable que no podría ser descripta con palabras. Aquel hombre era un verdadero demonio.

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