martes, 28 de junio de 2016

CMCA? “3era” Capítulo 15: Rebelión en el parque (Parte VIII)

Una enorme explosión, Ron había logrado escapar de la mano de Noa y esquivar el estallido. Ahora, con una mirada firme, observaba el cuerpo de su adversario cercenarse en aquella apasionada llama, que se alzaba en el aire.
El impacto de la bala había causado un enorme cráter en el suelo, Ron, de pie y la mirada alta, fruncía el ceño mientras observaba al enemigo. Los civiles a su alrededor observaban con atención la escena.
El fuego se extinguió luego de unos minutos, y el cuerpo de Noa, ya casi sin vida, observaba sin aliento al coronel frente a él. La pistola en alto, Ron tomó su arma y la colocó justo frente al herido:
  • ¡Acabaré contigo! – Exclamó Ron, furioso por el suceso
Estaba a punto de gatillar, cuando de repente Alex surgió en el lugar. La mira sobre él, el cañón de su metralleta arremetía contra el oficial. De inmediato Jessica, con sus dos pistolas en mano, caminó hacia Noa y lo cubrió:
  • Él ya casi ha muerto… - Exclamó Alex - ¿Acaso no puedes siquiera dejarlo así?
Las lágrimas de Jessica abatían sobre el enrome cuerpo de Noa, que poco a poco cerraba sus ojos. Ron bajó su arma y dio la vuelta:
  • La próxima vez acabaré con todos ustedes…
Alex dio la vuelta y se arrodilló frente a su compañero, quien lanzó una sonrisa y observó a Alex con fuerza:
  • Gracias, Alex…
Los ojos de Noa se cerraron de inmediato, ambos largaron a llorar, Noa había muerto.
Mientras tanto, al otro lado del parque, los golpes de ambos acometían uno contra el otro. Lorenzo y Zabala, dos grandes titanes de la época, de molían a golpe, haciendo saltar litros de sangre por todo el aire. Zabala dio un paso atrás y cerró ambos puños, Lorenzo no esperó un minuto y se lanzó de inmediato, el cuerpo de Zabala se levantó en el aire, para entonces tomar el cuello de su adversario, tomarlo con fuerza y escalar a su espalda. Una patada trasera hizo abatir al oficial contra el suelo. Zabala dio un salto hacia atrás y lanzó un respiro:
  • Vamos, Lorenzo… ¿Acaso ya te has cansado?
El jefe se colocó de pie y sacudió su ropa, para entonces fruncir el ceño y embalarse como un toro contra el maldito. Los puños de Lorenzo comenzaron a dar una y otra vez contra el dictador, quien luego de unos momentos comenzó a esquivar uno de cada tres de ellos. La sangre embarraba todo el suelo, sus ojos estaban fijos uno en el otro. Lorenzo dio un paso hacia atrás y dejó espacio a Zabala, quien alzó la vista; una nube de vapor parecía salir de la boca de su enemigo, sus ojos rojos no le dejarían dar ni un paso. Zabala lanzó una carcajada y clavó sus ojos contra el monstruo:
  • Realmente das miedo…
Una mano contra el suelo y de inmediato se colocó de pie:
  • Lamentablemente no estoy listo para morir aún…
En el momento alzó su mano y limpio la mancha de sangre que se acumulaba en su rostro. Acomodó sus gafas negras y cerró su puño derecho; su rostro pasó de una aterradora sonrisa a una seriedad abulta en un instante. Lorenzo alzó la mirada. De inmediato el puño de Zabala salió disparado como una bala. Lorenzo lo esquivó desesperadamente, un tajo se abrió en su rostro y un huracán arremetió en el lugar:
  • Ese golpe, hubiera acabado conmigo en un instante… - Pensó Lorenzo - ¿Qué clase de golpe es ese?
Zabala bajó sus brazos y comenzó a caminar hacia adelante:
  • Y al parecer, no lograste cumplir tu fin; ni los oficiales ni los atacantes… - Exclamó el dictador sacando un pequeño control de su bolsillo – Haré volar este lugar de igual modo…
Presionó un botón. Al instante un edificio tras de ellos, el centro del parque, caló en pedazos por todo el lugar. Una montaña de fuego se alzaba con potencia y parecía casi tocar el cielo:
  • Deberás tener mejor suerte para la próxima… Lorenzo…
Zabala despareció en un nubarrón de humo. Lorenzo tomó su teléfono y lo colocó frente a su boca:
  • Nos retiramos de inmediato, vuelvan todos a los vehículos…

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