jueves, 23 de junio de 2016

CMCA? “3era” Capítulo 12: Rebelión en el parque (Parte V)

  • ¡Espera! - Exclamó Klaus. Zabala dio la vuelta y lanzó una mirada sobre su enemigo, quien se encontraba de pie y a duras penas cerraba sus puños – La pele aún no acaba…
Zabala dibujó una sonrisa y lanzó un golpe de inmediato. Klaus agachó su cabeza y se momento y elevó con gracia. Sus nudillos impactaban directamente contra su rostro, su cuerpo daba lentos pasos hacia atrás, Klaus había logrado conectar.
Klaus se colocó en posición nuevamente y en un instante disparó una patada sobre el cuerpo del dictador. Zabala lanzó una pequeña risa y abrió sus ojos, había logrado bloquearlo nuevamente:
  • Realmente me sorprendió que lograras golpearme, pero no podrás hacer mucho más que eso…
Zabala tomó la pierna de Klaus, la dobló de inmediato y un gran ruido de rotura se oyó en el lugar. Klaus lanzó un fuerte grito. El dictador soltó la extremidad de s adversario y dejó caer su cuerpo en el mismo lugar que antes. Klaus abatió sobre el suelo.
Un paso al frente, Zabala se agachó y tomó la pistola que Klaus había dejado caer anteriormente y de inmediato la alzó:
  • Este es tu fin… Klaus…
La sonrisa se hizo más y más grande. La pistola apuntaba justo a la frente de su enemigo. De repente un disparo se escuchó. Klaus alzó la vista; el pecho de Zabala era perforado por una bala. Jake Lorenzo, jefe de las fuerzas armadas policiales, se hallaba allí, justo frente a Zabala.
Mientras tanto, Tomas, en la cima de aquel edificio, disparaba una y otra vez, acabando con todo oficial u oficialista que lograra captar en la mira de su rifle. Las balas salían lanzadas desde la cima y hacían estallar la cabeza del enemigo, acabando con su vida en un instante, dejando victoriosos a todos:
  • Esto es realmente aburrido… - Decía Tomas, para entonces colocar la mira donde Jimmy se hallaba, y encontrarse con la masacre que él estaba logrando – Tan solo miren a Jimmy, sus cuchillas no dejan de clavarse en los cuerpos de sus adversarios, sus puños golpean una y otra vez a los malditos y con su espléndida velocidad logra esquivar sus ataques… En cambio, yo… - Pegó un nuevo disparo y el cuerpo de un policía abatió sobre el suelo – Estoy aquí…
Apretó el gatillo nuevamente, los cuerpos seguían cayendo uno tras otro, ninguno salía vivo a su magnífica puntería:
  • Maldición, debí haber elegido las cuchillas…

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