La batalla había acabado. La zona de guerra se había convertido en un charco de sangre a metros de la puerta divina. Di la vuelta, Gabriel se hallaba detrás de mí, observándome fijamente, con el fino filo de su espada embarrado en sangre:
- ¿Qué fue eso? ¿Quiénes eran ellos?
- Partidarios de Bladel, uno de los mayores reyes del inframundo… El rey de la oscuridad…
- Entonces, ¿Aquel ultimo era…?
- No del todo… Bladel nunca se enfrentaría en nuestro territorio, él conocía el poder de las llamas del Kumitzu. Aquel ultimo tan solo era su fosca
Tomé mi espada con ambas manos y la incrusté en el suelo, para entonces alzar la vista y mirar con fuerza. Miles de ellos se desparramaban por el suelo. Los cadáveres cubrían completamente el lugar:
- Y dime… ¿Bladel aún sigue allí?
- Así es, él sigue vivo, junto a sus seis iguales, y, en el trono, Aquel que un día nos traicionó; Lucifer… - Explicó – Es por esto que te necesitamos, para acabar con ellos. Para acabar con el caos en el mundo…
Di un paso hacia adelante y agaché la cabeza:
- Lo se…

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