Los oficiales se acercaban al enemigo y en segundos eran apalancados por sus golpes y abatían contra el suelo. Noa, con su enorme arma en mano, desparramaba a sus adversarios con fuerza. Una montaña de policías derribados se colocaba nuevamente de pie, tomaban sus armas y armaban el ataque, pero no duraba mucho, nuevamente eran acabados por sus golpes.
Un golpe por aquí y otro por allá, parecía ser una especie de juego, una barrera que los oficiales no podían traspasar, y esto los ponía furiosos. De repente alguien comenzó a acercarse: era de gran altura, espada y brazos monstruosos, piel morena y ojos brillantes, se trataba de Roy, el coronel del ejército de Marmolia:
- Oh, al parecer has derribado a todos mis oficiales… Si no me equivoco eres un atacante de la ACG ¿No es cierto?
Noa se colocó en posición de inmediato y lanzó un golpe. Ron alzó su mano y con tan solo ella bloqueo el golpe, para entonces patear con fuerza el cuerpo de Noa, quien dio unos pasos al costado y alzó su arma. En tan solo un instante una pequeña bola salió disparada del enrome cañón de Noa, y una enrome explosión se ocasionó en el lugar. El coronel logró esquivarla sin mucho esfuerzo:
- Tienes un potente juguete allí ¿Eh? – Exclamó, ara entonces dibujar una terrorífica sonrisa en su rostro - ¡Veamos que puede hacer!
Noa, enfurecido y tomado por las palabras del enemigo, comenzó a disparar una y otra vez contra el coronel, quien con rapidez esquivaba los estallidos y lanzaba una mirada sobre el enemigo. Noa se frunció el ceño y apuntó con firmeza.
No pudo hacerlo, no pasó más de un segundo y Ron se hallaba justo frente a él, tomando el arma de Noa con sus fuertes dedos:
- No me sigas con el mismo juego… - Dijo, para entonces mandar a volar el arma – Sigamos con otro mucho más divertido…
De inmediato los golpes de Ron comenzaron a dar por todo su cuerpo. La sangre saltaba de un lado al otro y su cuerpo caía una y otra vez. Los civiles, de vez en cuando intentaban detener al maldito, pero sin piedad eran golpeados por el coronel, quien con aquella maldita sonrisa seguía viendo desde arriba a sus adversarios.
El cuerpo de Noa estaba cubierto de sangre, su rostro estaba completamente desfigurado y las energías de su cuerpo se agotaban. Ron lo tomó del cuello y lo lanzó contra el cuello, para entonces dar la vuelta:
- Te dejaré vivir, realmente no veo la necesidad de matarte… - Dio la vuelta y observó de manera aterradora a Noa, quien en el suelo se hallaba sumamente herido – Deberías agradecerme, maldita escoria…
Ron dio la vuelta y colocó un pie al frente, pero en ese momento alguien tomó su camisa. Giró de inmediato, por segunda vez; Noa se hallaba allí, con su potente arma en mano y enfurecido por todo lo sucedido:
- ¡No dejaré que te vayas ahora! – Gritó furibundo
Noa colocó su arma contra el suelo, Ron intentó irse, pero la firme mano de Noa no se lo permitiría:
- Maldito… ¡Suéltame! – Dijo para entonces alzar su puño y golpear la mano de Noa
Noa presionó el gatillo y una enorme montaña de fuego se alzó en el lugar, la explosión se dio inmediato y el fuerte grito de Noa instantes antes de hacerlo retumbó en el lugar, para entonces dar lugar al aterrador sonido del estallido.

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