- Entonces… - Dijo el hombre - ¿Quién quiere dejar de lado la idea de entregar nuestros alimentos y buscar otra opción?
Cientos de manos comenzaron a alzarse en el aire. El hombre giró su rostro y lanzó una penetrante mirada sobre el joven científico:
- Y, ¿Quién pretende seguir la ridícula idea y entregar nuestras vidas a estos maniacos? – Gritó con fuerza y casi riéndose del joven, dando ya por perdida la idea del joven
Nadie levantaba la mano. El científico cerraba su puño con fuerza:
- ¡Acaso no lo ven! – Se escuchó de momento. Todos lazaron una mirada, el joven alzaba la voz con fuerza - ¡Si no lo hacemos moriremos! ¡No hay otra opción, si queremos sobrevivir entonces debemos arriesgarnos… ¡No hacerlo siempre es nuestro mayor error! ¡El mayor error de la humanidad!
El lugar quedó en silencio un minuto. El hombre alzó su rostro con firmeza y la misma patética sonrisa de antes:
- Bien entonces parecer que… - El hombre se detuvo, estaba impactado, las manos comenzaban a levantarse y poco a poco superaban la suma anterior
El joven dibujó una sonrisa de oreja a oreja en su rostro:
- Al parecer he ganado… - Exclamó observando al hombre sobre los cajones - ¡Bien! ¡Todos! ¡No hay tiempo que perder!
De inmediato varios hombres vestidos de blanco comenzaron a colocarse junto al joven:
- ¡Es nuestra única opción y no debemos desperdiciarla! ¡Busquen toda la comida en la nave y tráiganla de inmediato al lugar!
Las personas comenzaron a correr al instante, en busca de la comida que mantendría con fuerzas su única esperanza, los científicos.
Pasó alrededor de media hora hasta que miles de personas rodearon a los científicos, con grandes cajas en mano, bandejas, bolsas, comida de todo tipo que les permitiría llegar a su meta.
Los ocho científicos se colocaron al borde de la nave y alzaron la mirada:
- Es seguro que varios de nosotros morirán al no poder resistir… - Dijo el joven – Tenemos eso claro, no sabemos quién pueda ser el mártir ni quien pueda sobrevivir… Siquiera tenemos claro si esto funcionará – Pero algo es seguro, desde hoy… ¡Desde hoy somos héroes!
De inmediato y justo después del discurso todos se colocaron en posición y una enorme estructura invisible, pero que se lograba sentir en el lugar, comenzaba a surgir justo sobre el enorme océano que por debajo los atrapaba. La lucha contra el tiempo comenzaba y los ocho científicos comenzaban a dar todo por salvar sus vidas. Por salvar a la humanidad.

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