La campana sonó en la sala. Al instante el profesor cerró su cuadernillo y se acercó a su butaca. Una placentera sonrisa se plasmó en el rostro de todos, quienes comenzaron a levantarse, preparar sus cosas y huir de inmediato de la habitación.
El profesor saludó a la clase, quienes se retiraban con ligereza:
- Oh, aguarde un minuto… - Me dijo - ¿Me prestaría un momento? Necesito hablar algo con usted…
Yo, sin mucha prisa, me asenté junto a mi silla y coloqué ambas manos en mis bolsillos. El profesor se arrimó a la puerta de la sala, para entonces cerrarla con rapidez, el hombre lanzó una mirada sobre mí:
- ¿Acaso crees que no lo he notado? – Preguntó
- Lo siento… - Respondí, pensando en que el hombre trataba mis descansos en clase – Sucede que por las noches yo trabajo y…
- ¿Trabajo? ¿De qué se trata?
- Solo un pequeño puesto en el almacén de mi familia… - Exclamé, intentando evadir la pregunta
- Asique así es… Por lo que tenía entendido usted vivía con su madre…
- Ciertamente…
- ¿Y no es que ella era abogada?
- Si… Así es… - Respondí intranquilo – El almacén es más bien de mis tíos… Ellos inte…
De inmediato un agudo sonido comenzó a retumbar e mis oídos. Abrí mis ojos y lancé una mirada sobre mi superior, de inmediato este dio un paso hacia adelante:
- ¿Sabes que? Creo que intentas ocultarme algo… - El hombre plantó una sonrisa de oreja a oreja y de inmediato se lanzó hacia mi
Su puño impactó sobre mi pecho, yo quedé paralizado, observando directamente el alocado rostro del viejo, mientras este apretaba más y más su golpe:
- No intentes engañarme… Azrael…

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