domingo, 8 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 1: Transgresor

Una obscura noche, las zonas más solitarias de la ciudad se apagaban por completo. Locales cerrados, luces apagadas, el lugar se estremecían. Un callejón sin salida, el hombre entró con una sonrisa de oreja a oreja al lugar, tomando a la dama de sus brazos a la fuerza, para entonces lanzarla contra uno de los pocos muros que los ocultaban de la calle.
Una cruel sonrisa, las lágrimas caían de sus ojos y la mirada estaba fija en aquel demonio:
  • ¡Vamos! ¡Prepárate hermosa! – Exclamaba el hombre mientras la acomodaba en una extraña y desquiciada posición
El momento llegó, un fuerte grito hizo enloquecer el lugar. Un rápido movimiento y el hombre tapó sus chillidos con su palma, para proseguir con el acto mientras reía y disfrutaba en su trastornada y confina manera de hacerlo.
En lo alto del callejón, en alguno de las tres edificaciones que formaban el pasaje, una sombra observaba detenidamente. Su mano en la cima, sosteniendo una enorme filosa que en segundos caería. De repente el suelo se quebró en mil trozos, un chorro de sangre se lazó en el aire, el brazo del hombre era amputado de inmediato, por una gran espada que abatía contra el suelo, pero, la cual el siquiera podía ver.
Un paso hacia atrás, el hombre gritaba con fuerza, adolorido por su herida, desangrándose en el lugar. La joven, asustada por el suceso, se ¡echaba contra la pared, intentando escapar de aquel infierno. El ángel derribó contra la superficie, aun invisible ante los ojos del maleante, para entonces tomar su enorme espada y lanzarse al ataque.
El hombre lanzó un vistazo, intentando hallar aquello que había provocado la herida, pero no lo hacía. Atemorizado lanzaba rápidos vistazos por el lugar, pero de nada servía.
Nuevamente un hilo de sangre saltó en el aire y se extendió por el muro de concreto. El cuerpo del perverso era abierto en dos, embarrando todo el lugar de rojo, apoyándose contra la pared, resbalándose contra la misma y quedando ya sin vida.
Al instante una nube de gas comenzó a materializarse junto al ángel, quien dio la vuelta y se colocó en posición. Ojos fijos en su adversario, garras de gran tamaño y colmillos que asimilaban espadas, el monstruo se lanzó contra el guerrero.
Un ligero movimiento fue suficiente, la espada del ángel atravesó al demonio, acabando con su existencia de una vez. El lugar se volvió negro nuevamente. La joven se colocó de pie y sollozando observó el cadáver de su transgresor, con una gran mezcla de sentimientos dentro de ella, pero algo seguro, aquello que la había salvado no era humano…

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