lunes, 30 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 19: Leizar


Lancé el golpe por arriba del lugar, aquel que masacraba a los de mi bando había bloqueado mi embestida. Quedé impactado y la onda sonora se propagó por todo el lugar. Ambos salimos lanzados hacia atrás.
Alcé la mirada con rapidez y sus ojos estaban pegados a mí. Lo reconocí al instante, aquel que masacraba a mis compañeros, se trataba del joven de crestas, quien antes había apaleado mi cuerpo. Se trataba de aquel que me había vencido tan solo siendo un humano:
  • Maldito… - Exclamé - ¿Qué haces aquí?
  • Volvemos a encontrarnos, Ángel de la muerte. – Respondió él – Al parecer es obra del destino nuestra batalla…
  • ¿Cómo sabes quién soy? ¿De qué rayos hablas?
  • Soy aquel en quien derramaras tu sangre – Explicó - La mano derecha del gran Bladel, Leizar. Déjame decirte que hoy, mi querido amigo, ha llegado tu final…
Rápidamente empuñé mi espada en ambas manos y salí denodado hacia el joven. Leizar se colocó en posición, alzó su mano derecha, con la que sostenía una gran lanza en su mano. Dio un giro, la lanza cortó el aire y ambos filos impactaron. Di la vuelta, intentando realizar un ataque de espalda, pero Leizar, prevenido esquivó el mismo con ligereza pateo mi pecho.
Di unos pasos hacia atrás, recuperando el equilibrio y retomando la energía. Un nuevo paso y nuevamente me di al ataque. Mi filosa intentaba dar contra su cuerpo, pero lo único que recibía eran bloqueos a todos sus ataques. Abrí mis alas, me lancé hacia atrás y con rapidez recuperé el aliento.
Lancé un vistazo, el joven caminaba lentamente hacia mí, con su arma en mano y un rostro neutro completando la imagen. Lancé un golpe, el cual Leizar esquivó con rapidez, para entonces golpear mi mentón, alzarme varios metros por el aire y lanzar el ataque.
Pasó en un abrir y cerrar de ojos, cuatro grandes tajos se extendían por todo mi cuerpo, haciendo caer grandes cantidades de sangre y embarrando el suelo debajo de mí. Leizar se arrimó, tomó mi cuello y al instante hizo estallar mi rostro contra el suelo, para entonces dar pasos hacia atrás y nuevamente colocarse en posición:
  • Vamos ángel, esto aún no acaba…
Un paso al frente y lancé el ataque. Mi oponente, digno de serlo, bloqueo con rapidez el filo de mi espada con tan solo su mano desnuda, para con la restante acribillar su lanza y perforar de inmediato mi abdomen.
Un lago de sangre se formó debajo de mí. Caí de rodillas cabeza agacha. Leizar dio un paso, se colocó detrás de mí y arrebató su arma de la herida:
  • Ahora si… - Exclamó para empuñar su filosa y lanzar el ataque - ¡Muere!

domingo, 29 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 18: La hembra

La hembra dio un paso hacia atrás, abrió sus filosas garras y nuevamente se lanzó al ataque. Gabriel esquivó el ataque, haciéndola pasar de largo para luego patear su cuerpo con fuerza. La ser rodó varios metros por el suelo.
Un impulso, sus colmillos estaban a centímetros de su cuerpo Gabriel lanzó un golpe, de inmediato un chorro de sangre se extendió por el lugar y su oponente cayó al suelo.
La hembra lanzó una mirada, su oponente, Gabriel, la observaba fijamente, esperando su ataque. Sabiendo que en ese momento podría acabarla. Un gran movimiento, la misma se colocó de pie y lanzó un ataque, Gabriel lo esquivó sin mucho esfuerzo. Sus garras comenzaron a moverse de un lado a otro, intentando agarrar a su enemigo, quien, sin quitar la vista de encima evadía todos sus ataques.
Su brazo cruzó rozó su mejilla, una casi indetectable línea roja se abrió en su rostro. Gabriel, descontento, tomó el brazo de su adversaria y colocando su cuerpo sobre su espalda hizo estallar su rostro contra el suelo. Para entonces colocarla de rodillas y golpear su pecho.
La hembra abrió su boca y un chorro de sangre saltó en el lugar. Gabriel alzó su pierna derecha, se colocó en posición y al instante pateo con fuerza su cabeza. El cuerpo de la misma salió lanzado nuevamente, golpeando contra la superficie y raspando toda escultural figura.
Una mirada. Su oponente, a lo lejos, se colocaba de nuevo de pie, con sus ojos sobre él y sus garras bien abiertas. Un gran paso y la misma se echó a correr hacia él. Sus brazos se movían a una velocidad espeluznante, sus pechos, rebotaban una y otra vez a medida que daba un nuevo paso. Antes de lo esperado la hembra se hallaba a solo unos metros de distancia.
Gabriel alzó su puño derecho y lanzó el golpe. Su hermosa figura quedó en el aire y se detuvo por un instante. La sangre se extendió por el suelo y embarró todo a su alrededor. Su cuerpo era degollado por la pujanza del golpe de Gabriel, quien observaba detenidamente caer el cadáver de su enemiga.
Observé un momento el cadáver de mi enemigo y alcé la vista. A lo lejos, miles de seres alados combatían con quien sabe quién, siendo masacrados por el mismo en tan solo instantes. La sangre se alzaba en el aire y daba vueltas como si de un ventilador se tratara. Tomé con fuerza mi espada y abrí mis cuatro alas. De inmediato mi cuerpo salió embalado hacia el lugar.
Lancé el golpe por arriba del lugar, aquel que masacraba a los de mi bando había bloqueado mi embestida. Quedé impactado y la onda sonora se propagó por todo el lugar. Ambos salimos lanzados hacia atrás.

sábado, 28 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 17: La fuerza de la cruz

Un afanoso impulso, el monstruo me arrastraba fuertemente por el suelo, haciéndome ceder ante su fuerza, tomando con pujanza mi filosa entre su cola y yo, intentando recuperarla, siendo sometido por el mismo. La desesperación me comía vivo, no podía seguir, gotas de sudor corrían por todo mi rostro:
  • ¡Maldición! – Me dije a mi mismo - ¡Debo salir! ¡Esto no puede acabar así!
Observé un momento su rostro, su aterrador rostro, con sus enormes dientes como cuchillas sosteniéndose unos a otros, su puntiaguda lengua abriéndose camino entre ellos, sus ojos sobre mí, sus garras realizando una pequeña danza. Era pavoroso:
  • ¡No! – Dije con fuerza - ¡No acabaras conmigo!
De inmediato una nube de humo me rodeo por completo, dos grandes alas se sumaron a las anteriores, mis ojos se tornaron rojizos, mi rostro se sumió en poder y mi espada sufrió una gran transformación: pasando de ser un enorme trozo de meta de doble filo, a una gran cruz, con una hoja casi indistinguible del aire y un mango cubierto de grandes cintas blancas y con tal fuerza que podría acabar montañas, esta era la fuerza del espíritu santo:
  • ¡No me subestimes!
Rápidamente realicé un rápido movimiento, alzando mi espada y cortando la cola del monstruo en mil trozos. Un chorro se sangre se alzó en el aire. Di un paso y me lancé al ataque. El monstruo, intentando bloquearme, colocó su mano en señal de defensa, la cual, segundos después, se abriría en dos abriendo paso al filo de mi arma.
Su brazo derecho cayó en dos grandes trozos y al instante golpee su pecho. Un hilo rojo salió de su boca, sus ojos estaban fijos en mí, él lo sabía, era su fin. Di un giro y tomé con ambas manos el mango de mi espada, para entonces lanzar el golpe y abrir un enorme tajo en el pecho del monstruo.
Di un paso hacia atrás, segundos después, de la herida del monstruo, una avalancha de demonios comenzó a surgir entre el baño de sangre, haciéndose posar ante mi arrimarse con rapidez. Tomé nuevamente mi espada, un solo golpe basto para acabar con todos ellos. El cadáver del ser abatió contra el suelo, empapado en sangre y con su rostro casi desfigurado. Él había muerto.
Mientras tanto, a varios metros del lugar, Gabriel aterrizaba sobre la superficie y se acercaba lentamente hacia el ser hembra, quien anteriormente había intentado atacarme. La monstruo se colocó de pie y mostró sus enormes dientes. Un paso hacia adelante y la misma se embaló contra Gabriel, quien golpeo su rostro y la hizo retroceder de inmediato:
  • No intentes esto contra mi… No desperdicies mi tiempo… - Exclamó Gabriel para entonces colocarse en posición, sin siquiera tocar el mango de su espada, la cual descansaba en su cintura – Vamos, ataca…

viernes, 27 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 16: El ser de grandes ojos II

Tomé mi chaqueta verde y la lancé por los aires, una blancuzca remera salió a la vista y de inmediato me coloqué en posición:
  • Acabaré contigo, maldito monstruo…
Rápidamente di un paso al frente y me lancé al ataque. Mis fluidos movimientos comenzaron a ser atrayentes por todo el lugar, intentando acabar con el demonio ante mí, quien esquivaba todos mis ataques y sin mucho dilema por detrás.
Un gran movimiento, mi oponente dio un gran salto en el aire y al instante una gran patada impactó contra mi rostro, lanzándome hacia atrás de momento. Tomé equilibrio, alcé la vista y coloqué la mirada sobre el enemigo, mi sonrisa aún seguía allí. Mi mano, con ligereza, atrapó la pierna del maldito y en segundos su rostro era golpeado contra el suelo. Di un paso hacia atrás y el enemigo se colocó de pie con rapidez.
El ser abrió de gran manera sus ojos, realizó un extravagante movimiento con su cuerpo y se embaló hacia mí. De inmediato sus garras como cuchillas comenzaron se abrieron camino. Bloquee el ataque y las mismas comenzaron a chocar contra mi filosa con una increíble velocidad.
Un golpe, su puño impactó contra mi cuerpo, al instante su cola se retorció y salí lanzado contra el suelo. Abrí ambos ojos, sus garras estaban a tan solo centímetros de mí, un desesperado movimiento, tomé mi filosa y bloqueé su ataque. Aquel metálico sonido se extendió por todo el lugar. Lancé un golpe, mi pierna impactó contra su cuerpo y este se alejó a rastras de mi un momento, suficiente para colocarme de pie nuevamente.
Lancé un suspiro y alcé la mirada. Al momento su cola se movió a una velocidad catastrófica, golpeado como un latigazo mi pierna derecha. Un pequeño tajo se abrió en mi piel y un pequeño chorro de sangre se descubrió al instante.
Pegué un rápido vistazo, de nuevo su cola se arrimaba a mí. Di un giro y esquivé su ataque, para entonces tomar mi espada y bloquear el siguiente. Su mirada sobre mí, sus golpes no se detenían ni por un segundo y seguían atacándome, intentando castigarme, y yo lo sabía, no podría hacerlo por siempre.
Di un paso hacia atrás y coloqué mi espada frente a mí, intentando utilizarla como escudo mientras me escabullía de sus golpes. En ese momento su cola se avalanchó sobre mí y se embrolló en mi espada con vigor.

jueves, 26 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 15: El ser de grandes ojos

Di un salto hacia atrás y de inmediato el ser repitió la acción. El color de la sangre existía en sus grandes ojos, redondos como bolas de billar y enterrados en su rostro como si de una tumba se tratara. Un grito se alzó en el cielo, el ser dio un paso hacia adelante, abrió sus enormes garras y se lanzó al ataque.
De inmediato las garras del ser empren dieron a chocar una y otra vez con mi filosa, mientras yo, moviéndome de un lado al otro, bloqueaba sus ataques uno por uno. En ese momento un haz de luz cruzó el lugar, sus garras abrieron un enorme tajo en mi pecho y este se lanzó varios metros por detrás.
Un chorro de sangre se extendió por el suelo y sus marcas quedaron plasmadas en mi cuerpo. Alcé la mirada, el ser cruzaba sus ojos hacia mí, como deseoso de acabarme en ese instante, pero paciente a la vez.
Un nuevo grito, esta vez más chillón y doloroso, no proveniente del ser frente a mí. Giré mi rostro, un demonio, enteramente negro y pareciendo ser hembra, corría desesperada hacia mí, enterrando a los seres alados que se arrimaban hacia ella, haciéndolos estallar en un mar de sangre y siguiendo su camino sin parar.
Se hallaba a tan solo metros, unos cuatro por lanzar una cifra, cuando repentinamente, dentro de mi terror al entender mi situación, una figura surgió ante mí y bloqueó el ataque. Tardé un momento en comprender lo que acababa de suceder, Gabriel, el protector del altísimo, detenía a la hembra con su mano desnuda:
  • Yo me encargo de ella… - Dijo Gabriel sin siquiera dar la vuelta, parta entonces alzar su pierna y mandar a volar a la misma – Solo sigue con lo que estabas…
Gabriel dio un paso, abrió sus alas y se embaló contra su adversaria. Devolví la vista a mi oponente y me coloqué en posición. Su enorme y puntiaguda lengua se movía de un lado a otro, realizando un movimiento constante, cautivador e hipnótico que hacia ingresar en un estado de distracción.
Di un paso al frente y comencé a correr hacia el maldito. Lancé un espadazo, este se echó hacia atrás y lo esquivó con facilidad, para entonces colocarse de pie y golpear mi rostro con rapidez.
Mi cuerpo se desbalanceó de momento, un hilo de sangre colgaba de mi boca, lancé un golpe, el ser lo bloqueó y nuevamente su puño impactó contra mi cuerpo, esta vez dando justo en mi hígado. Me lancé un momento hacia atrás y agaché mi cabeza un instante:
  • Maldito… - Exclamé con una sonrisa de oreja a oreja en mi rostro – Acabaré contigo, maldito monstruo…

martes, 24 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 14: La emoción de la batalla

Me coloqué en movimiento, di un paso y me lancé hacia él, empuñé mi espada con fuerza y di un salto. La mirada de todos sobre mí quien saltaba hacia aquel horrible monstruo, templado y confiado como nadie:
  • ¡Aún no! ¡No estás preparado! – Oí por detrás, la voz de Gabriel dirigiéndose hacia mí con pujanza
No le di importancia, las palabras pasaron de largo. Lancé el golpe, el enorme monstruo lo bloqueó y con rapidez me arrojé por detrás.
Un gran giro, el monstruo lanzó una mirada y un afanoso gruñido sobre mi rostro. Tomé mi filosa, di un paso al frente, la misma impactó sobre el abdomen del monstruo y un enorme tajo se abrió en su cuerpo. Di un paso hacia atrás y observé la escena. Su mitad superior abatía sobre el suelo, embarrando el lugar de rojo y confirmando su muerte.
Alcé la vista, la muchedumbre me observaba boquiabierto. Gabriel, por detrás, colocaba su mirada sobre mí y siquiera pestañaba, una sonrisa se formó en su rostro.
Me adelanté un momento, coloqué la frente en alto y con rapidez di la vuelta. Una enorme masa de adversarios se acercaba con rapidez hacia nosotros. Empuñé mi espada y con rapidez me lancé sobre ellos, acompañados esta vez de miles de seres alados que me seguían por detrás.
En segundos la revuelta se transformó en un baño de sangre. Las espadas atravesaban los cadáveres uno a uno. Sus garras despedazaban la carne de sus enemigos. Un rojo vivo se encendía en el ambiente.
De repente presentí que algo no estaba bien, una intuición casi estúpida pero que no pensaría en rechazar. Di la vuelta, de inmediato sus enormes y afilados dientes se clavaron en mi filosa. Sus magnos ojos rojizos se clavaban en los míos, y su aterradora figura, a pesar de una misma estatura, era atemorizante.

lunes, 23 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 13: Aquel que alcanza a los dioses

El ser alzó sus manos, una gran llamarada verduzca se encendió sobre sus dedos, estos rozaron el suelo. De inmediato el lugar ardió por completo, aquel plasma verde se alzaba en el aire:
  • Acércate, se uno con las llamas…
Tragué saliva, lancé una mirada y de repente comencé a temblar. Cerré ambos puños con fuerza y di un paso hacia adelante, mi pie derecho fue primero, en cuestión de segundos me hallaba sumido en aquel ardiente fogón que me escalaba.
Mi cuerpo comenzó a inquietarse, bañándose en plasma mientras este me quemaba de pies a cabezas, pero no estaba acompañado de dolor. Las llamas se juntaron todas sobre mí y alcé mi rostro:
  • Estas llamas, estas llamas simbolizan el poder de los dioses… Estas llamas te brindaran el poder que te pertenece, el Kumitzu… - Decía el ser
Abrí ambos ojos, de repente un leve viento se formó en el lugar y las llamas comenzaron a ingresar a mi cuerpo con rapidez, utilizando los orificios de mi rostro como entrada:
  • Desde hoy, tu, Azrael, eres un ser divino… - Exclamó – Desde hoy ya no eres humano…
Las llamas desaparecieron en mí y di un paso hacia atrás:
  • Ve… - Lo miré fijamente - ¡Ahora, hijo mío, Ve y acaba con aquellos que nos asechan!
Rápidamente tomó mi espada, di la vuelta un gran paso hacia al frente. El portón se abrió en dos y mi cuerpo salió lanzado hacia el exterior de la sala.
Una mirada allí y realizaba un movimiento, con ligereza me movía entre los seres alados y acababa con todo demonio que distinguiera en mi camino. Mi espada era un haz de luz, moviéndose tan perfectamente que casi parecía irreal, la sangre saltaba por todo el lugar, y no me detendría.
De momento, a la distancia, un enorme chillido se oyó repentinamente. Me paré por un momento y lancé una mirada, un enorme monstruo, de ojos saltones y enormes garras en ambas manos, con colmillos como afiladas espadas, una puntiaguda lengua y una gran cola extendiéndose de su espalda. La sangre saltaba a su alrededor, proveniente de los cuerpos que él mismo asesinaba, gritando y zarandeando a la vez.
Me coloqué en movimiento, di un paso y me lancé hacia él, empuñé mi espada con fuerza y di un salto. La mirada de todos sobre mí quien saltaba hacia aquel horrible monstruo, sereno y confiado como nadie…

domingo, 22 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 12: Llamada

Me hallaba recostado sobre la pared del lugar, empapado por la lluvia y dejando caer gotas y gotas de mi sangre sobre el suelo. De repente alguien surgió ante mí:
  • ¿Qué quieres? – Pregunté, Gabriel me miraba fijo a los ojos
  • Debemos irnos, te necesitamos allí arriba
  • No te cansas, ¿Verdad?
  • Solo vamos…
Coloqué mi mano sobre el suelo y lentamente me coloqué de pie. Gabriel abrió sus alas y de inmediato salió lanzado contra el firmamento. Me coloqué en posición, doblé mis rodillas y mis altas se agitaron de aquí para allá Un enorme cráter en el suelo y me alcé vuelo.
Ambos nos elevábamos con fuerza, resistiendo el golpeteo del viento en nuestros rostros y logrando tener una vista inimaginable. Nuestros cuerpos atravesaron la nube sobre nuestras cabezas y al instante nos hallábamos dentro del lugar.
Abrí mis ojos, miles de seres alados y armados corrían desesperadamente de derecha a izquierda, con rostros furibundos, pareciendo estar en plena contienda:
  • ¿Qué sucede?
  • Se dice que uno de los reyes del inframundo se ha abierto paso a nuestra zona… Sus demonios y subordinados nos atacan…
  • ¿Para esto es que me llamaban? – Inquirí, para entonces tomar mi espada y dar un gran paso
Gabriel tomó mis ropajes y me lanzó hacia atrás:
  • No aún, todavía no es el momento… Necesitamos hablar nuevamente contigo…
Ambos dimos la vuelta y nos dirigimos a aquel lugar ya conocido para mí. Entramos por el enorme portón frente a la habitación y nos hallamos frente al grande:
  • Como usted lo ha requerido, Azrael se encuentra aquí…
Di un paso hacia adelante y me coloqué de rodillas:
  • Ya te lo he dicho, que no es necesario arrodillarse frente a mí Azrael…
  • Bien, lo siento
  • ¿Sabes acaso a que has venido?
  • No, a decir verdad, no lo sé…
  • De seguro has notado el revuelo de allí afuera… Uno de los reyes del infierno, Bladel, ha logrado traspasar las fuerzas terrenales y se ha abierto paso a nuestra zona…
  • ¿Fuerzas terrenales…?
  • Así es… Bladel ha logrado entrar en nuestra zona y ahora miles de fuerzas celestiales bajas luchan contra él y sus súbditos, pero entendemos que esto no puede seguir así…
  • ¿Y qué es lo que quieres de mí?
  • De seguro entiendes que mi persona no puede salir aún de esta habitación, es mi prisión, la prisión de todos los seres de mi nivel que se han sentado en este trono… Es por esto que Gabriel se halla aquí para defenderme… Puedo prestarse su ayuda, pero te concedo la tarea de defender nuestra zona…
  • ¿Significa que…?
  • Así es… Debes batallar contra las fuerzas enemigas, a pesar de no ser tu tarea, es primordial en este momento… Azrael, ayúdanos a defender nuestra zona…

jueves, 19 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 11: Joven

Mi cuerpo planeaba con rapidez metros por encima de los vehículos, esquivando los colectivos que de vez en cuando me hallaba en el camino. Las personas caminaban de un lado hacia el otro por la senda, observaban sus pies moviéndose con rapidez uno frente al otro. De repente el imponente chiflido reventó mi cabeza.
Rápidamente di la vuelta y enterré mis pies en la avenida, formando un enorme trazo de brecha que bloquearía el tránsito por un momento. Miles de bocinas sonaron, las personas observaron el acto, enormes tajos partían en dos la vía, pero, al igual que siempre no lograban detectarme.
Di un vistazo rápido, un joven de tez negra, grandes crestas y sus manos en ambos bolsillos era de quien procedía el zumbido. Un paso hacia adelante y un pequeño cráter se formó en el lugar, haciendo retroceder varios vehículos por el impacto y lanzándome contra el hombre de inmediato.
Empuñé mi filosa con ambas manos y lancé el golpe, al instante el joven esquivó el ataque y mi golpe atravesó el muro frente a mí. Los gritos comenzaron a sonar en el lugar y la gente comenzó a correr despavoridamente, alejándose del lugar. Lancé una mirada sobre mi adversario, quien me miraba con firmeza, así es, era capaz de verme.
Tomé el mango de mi arma y la desenterré de la pared, para entonces lanzar tomarla con fuerza. Un movimiento y mi espada comenzó a menearse con ligereza, intentando encontrar el cuerpo del joven, pero este esquivando todos mis ataques.
Cerré mi puño y al instante lancé el golpe, el chico dio un giro y sin remedio pasé de largo. Un golpe, su pie izquierdo impactaba contra mis costillas, lanzándome al suelo en un instante.
Rápidamente me coloqué de pie y me lancé nuevamente. Un golpe en mi barbilla de parte del joven, haciéndome retroceder y volver a colocarme. No paso un instante, una abrumadora lluvia comenzó a abatir contra nuestras cabezas:
  • ¿Quién eres? – Pregunté. El hombre no quitó la vista de encima, no sacó sus manos de su bolsillo y siquiera quitó aquel rostro neutro que poseía
Tomé mi filosa y nuevamente lancé un ataque. El filo de mi arma rozó sus cabellos y con rapidez su mano izquierda tomó mi cuello, para entonces hacerme impactar contra el muro y mirarme fijamente.
Sus manos envolvían mi cogote con pujanza, impidiéndome respirar y levantando ligeramente mi cabeza. Pasó un minuto hasta que finalmente el joven decidió soltarme, colocare nuevamente sus frías manos en sus bolsillos y cubrir su cabello con su capucha.
Lentamente el chico comenzó a alejarse de mí, caminando mientras se empapaba bajo la lluvia. Cerré mis ojos y me recosté sobre el suelo no sin antes recuperar el aliento.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 10: Cena de rojo

Al día siguiente las clases fueron pausadas indefinidamente. El profesor fue hallado por el escuadrón de policías encargado del desastre, su muerte fue vista como un efecto del derrumbe de la edificación, el misterio de la caída de la edificación fue informado como una mal construcción, pero lo cierto es que no se había llegado a saber. Desde ese día mi trabajo diario sigue al igual que siempre.
El hombre dentro de la habitación aferraba sus dientes al cadáver, daba un gran tirón y un trozo de carne se clavaba en sus dientes, junto a un gran chorro de sangre que embarraba el suelo. El cuerpo de una joven estaba desparramado en el suelo, desnudo y sin vida.
Una gran sonrisa de oreja a oreja se formaba en su rostro, sus ojos estaban fijos en su comida. De repente un relámpago abatió en las cercanías, el hombre giró su rostro y observó al ventanal del edificio, un cielo nocturno y nublado se posicionaba frente a él, una gran luna hacia brillar el lugar, más cercano que cualquier cosa en aquel vacío séptimo piso de la estructura.
De inmediato el ventanal se quebró en mil trozos que cayeron sobre el suelo al momento. El hombre se colocó de pie con rapidez y tomó una navaja que a metros de él se encontraba. Caminé lentamente hacia él, sus brazos acobardados se movían con rapidez, intentando acuchillar a algo, aunque realmente no sabía que:
  • ¡Sal de mi casa! – Decía casi sollozando - ¡Sal de aquí quien quiera que seas!
Di un paso, de inmediato mi filosa atravesó su cuello y un chorro de sangre saltó en el aire. Sus manos se movían lentamente hacia mi espada, la cual no podía ver, pero sí que podía sentir. En ese momento di un tirón, haciendo caer el cuerpo y convirtiendo su cabeza en tan solo un rojizo cráneo en pedazos sobre aquel helado suelo. De inmediato un enorme ser comenzó a surgir de su cadáver, aquel monstruo que yo tanto conocía. Di un giro, al instante mi espada cortó en dos al mismo, acabándolo finalmente.
Di un paso hacia atrás, acomodé mi filosa y observé el cadáver de la dama:
  • Enfermo…
Di la vuelta y corrí hacia el ventanal, para entonces abrir mis alas y saltar al vacío.

martes, 17 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 9: Batalla III

De inmediato el cadáver se abrió en dos. La sangre se extendió por el suelo y un negruzco ser comenzó a surgir del cuerpo. Una enorme y puntiaguda nariz que se alzaba con fuerza, grandes ojos abiertos que desconcentraba, forjado de un material pegadizo, que realizaba excéntricos movimientos. Él se colocó de pie y de inmediato dio un salto.
Abrí mis alas, tomó mi espada y di un vistazo, su movimiento había sido casi imperceptible, pero se hallaba a pocos metros de mí. Un rápido corte, mi espada abrió un gran tajo en su vientre y el ser pasó de largo.
El monstruo dio la vuelta y me observó detenidamente. Di un giro, mi filosa acribillo su cráneo, haciendo saltar sobre mí litros de sangre que me bañarían por completo. El ser dio un paso al frente, intentando alcanzar con sus filosas uñas mi rostro, movimiento sus dedos intentando cortar y arañarme.
Un nuevo golpe su pecho se partió al instante. Alcé mi puño, lo cerré y lancé el golpe. El cuerpo del ser salió lanzado contra el edificio, chocando contra el muro y formando una enorme nube de polvo.
Trozos enromes de concreto abatían sobre el suelo, la estructura era destruida poco a poco. Lancé una mirada, él se hallaba allí, recostado, si es que se permite decir, sobre el suelo, completamente deformado y cubierto de su propia sangre, sin vida ni mucho menos forma humanoide.
La pared principal de la edificación cayó en el lugar y en ese momento me di cuenta de la horrorosa situación del edificio, que ya siquiera parecía ser un edificio:
  • Mierda…

lunes, 16 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 8: Batalla II

Rápidamente el hombre se lanzó contra mí. Los golpeas se arrimaban a mí con fuerza, pero yo, con ligereza, los bloqueaba de inmediato. Un fuerte eco repiqueteaba cada vez que sus puños abatían contra el inalterable hierro de mi filosa. Lancé un golpe, mi pierna impactó contra su vientre de inmediato.
Un chorro de sangre se extendido de su boca hasta el suelo, una perversa sonrisa se formó en su rostro. Un gran salto y su puño acabó sobre mi rostro. Tomé su brazo, de inmediato, furioso, lo lancé contra el enorme muro a nuestro lado, derrumbando el mismo y haciéndolo entrar en la siguiente habitación.
Caminé hacia él, quien de inmediato se colocó de pie y comenzó a lanzar golpe tras golpe sobre mí. Un puño en mi pera, mi cuerpo se fue despegando poco a poco del suelo, estallando contra el techo sobre nuestras cabezas, destruyéndolo y abriendo un enorme hueco en el. Traspasé el lugar una nube de polvo acompaño al hombre hasta que finalmente surgió ante mí.
Me tiré sobre él, de inmediato, mi enorme espada abría un profundo tajo en su hombre derecho, haciendo saltar litros de sangre y embarrando el suelo con la misma. Furioso, mi profesor, cerró su puño y golpeo mi pecho, haciéndome chocar contra la puerta de la sala. Me coloqué en posición, no pasó más de un segundo hasta que mi adversario llegó hasta mí. Intente bloquear el golpe que provenía de sus manos, `pero de inmediato el mismo pateo mi arma.
La centella atravesó la habitación por completo y abatió sobre el suelo ligeramente. Miles de golpes cayeron sobre mí, moliendo mi cuerpo entero y haciéndome caer.
Su mirada estaba fija en mí, lancé una mirada y al instante encontré un tubo de hierro, el cual parecía transportar el gas de la instalación. Raspadamente alcancé el mismo y lo arranqué de la tapia. Un golpe sobre su cabeza, una enrome herida se abrió en el lugar y este se alejó unos cuantos metros por detrás. Una nube de gas comenzó a formarse en la habitación. Me coloqué de pie frente al hombre y me lancé al ataque.
Un palo contra su cuello, el siguiente en su cráneo y el tercero en su garganta. Mis rápidos movimientos abarcaban una danza de garrotazos sobre mi enemigo, haciéndolo ceder y prohibiendo sus contraataques. Su cuerpo cayó por detrás y, aprovechando el momento, patee su rostro. El hombre salió lanzado contra el extremo de la sala.
Lancé el barrote y de inmediato recogí mi espada, para entonces correr hacia mi enemigo, quien medio muerto se colocaba de pie.
Un poie por delante del otro, patee el pecho del maldito, haciendo atravesar la pared y chocar contra una, dos, tres y cuatro muros seguidos hasta finalmente acabar sin potencia.
Furioso, me lancé nuevamente hacia mi adversario, esta vez golpeándolo contra el lado sin filo de mi arma. Nuevamente el cuerpo voló por los aires, hasta hallarse con una ventana que sin problema atravesó.
Abrí mis alas y volé con rapidez hacia él, para al llegar apalear con mi puño derecho su cuerpo y hacerlo abatir contra la superficie del patio delantero. El cuerpo impactó contra el lugar y un enorme hueco se abrió en el suelo. Su cuerpo, ensangrentado y ya muerto, descansaba en él.

domingo, 15 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 7: Batalla

Alcé la vista, de inmediato me encontré con su aterrador rostro. Su puño estrujaba mi pecho, impidiéndome respirar. Un rápido golpe, sus nudillos impactaron nuevamente contra mí, esta vez en mi rostro, haciéndome caer de inmediato:
  • Vamos… Levántate… - Exclamó el hombre con una gran sonrisa en su rostro - ¡Vamos!
Su pierna se alzó en lo alto y dio contra mi abdomen, lanzándome con fuerza y haciéndome estallar contra el muro tras de mí, caí contra el suelo nuevamente. Un hilo de sangre comenzó a colgar de mi boca, levanté la mirada, él se arrimaba lentamente hacia mí, con sus ojos bien abiertos y ambos puños listos para apalear:
  • ¿Por qué haces esto? – Pregunté de inmediato
  • ¿Acaso aun no lo entiendes? – El hombre aporreo mi cuerpo, nuevamente lanzándome hacia atrás, esta vez haciendo caer el muro y recostarme sobre los miles de trozos de concreto. Un fugaz grito se oyó en el lugar - Al parecer el nuevo ángel de la muerte no es tan brillante como todos dicen…
El hombre realizó un exagerado movimiento, levantándome del suelo en tan solo segundos. Di un paso hacia atrás y me coloqué en posición:
  • Asique finalmente lucharas… - Exclamó - ¡Bien, Vamos!
El individuo cerró ambos puños y se lanzó al ataque. El primer golpe fue casi gracioso. Lanzando su brazo derecho a una velocidad media. Abrí mis manos, esquivé el golpe y con ligereza tomé el brazo del atacante, para entonces realizar una ya conocida maniobra y hacer estallar su espalda contra el suelo.
Nuevamente me coloqué en posición y observé a mi institutor, que con una sonrisa cada vez más grande se colocaba de pie ante mí. Una lluvia de golpes comenzó a abrirse en tan solo instantes, mi rostro era castigado de una manera aterradora, chorros de sangre se abrían paso y embarraban las paredes del edificio. Lancé un contraataque, haciendo impactar mi puño contra su rostro y luego pateando su abdomen con mi pierna izquierda. El hombre dio un paso hacia atrás y me miró fijamente:
  • ¡Vamos! ¡Muéstrame ese poder del que todos hablan! – Dijo para nuevamente lanzarse con rapidez
Mi rodilla se movió casi sola, dando contra sus costillas y lanzándolo contra el muro vecino. El hombre no dio importancia y nuevamente se lanzó.
Tomó algo de un par de segundos hasta que aquella escena se convirtiera en una danza de golpes uno a uno. Ambos penábamos al oponente con golpes rompedores, que hacían hervir nuestra sangre y aumentaban la adrenalina del momento.
El adversario se lanzó hacia el costado, saltó contra la pared y pateo mi rostro de inmediato, lanzándome metros lejos del lugar. Me coloqué de pie, alcé la vista, mi adversario seguía allí, caminando hacia mi como con ganas de acabarme, había algo seguro, no podía seguir así, defendiéndome ante el simulando no conocer mis poderes, recibiendo sus demoledores golpes a costa de mi vida, sin dejar de lado que aquel, al conocer mi identidad, debía ser o bien perteneciente a lo divino o bien perteneciente a lo siniestro. Y sus acciones me dejaban claro su lugar en la guerra. Debía hacerlo. Alcé mis manos, me coloqué de pie y abrí bien mis ojos:
  • ¡Bien!
De inmediato una enorme espada se plasmó en mis manos, mis enormes alas se abrieron de par en par:
  • ¡Comencemos!

sábado, 14 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 6: Detención

La campana sonó en la sala. Al instante el profesor cerró su cuadernillo y se acercó a su butaca. Una placentera sonrisa se plasmó en el rostro de todos, quienes comenzaron a levantarse, preparar sus cosas y huir de inmediato de la habitación.
El profesor saludó a la clase, quienes se retiraban con ligereza:
  • Oh, aguarde un minuto… - Me dijo - ¿Me prestaría un momento? Necesito hablar algo con usted…
Yo, sin mucha prisa, me asenté junto a mi silla y coloqué ambas manos en mis bolsillos. El profesor se arrimó a la puerta de la sala, para entonces cerrarla con rapidez, el hombre lanzó una mirada sobre mí:
  • ¿Acaso crees que no lo he notado? – Preguntó
  • Lo siento… - Respondí, pensando en que el hombre trataba mis descansos en clase – Sucede que por las noches yo trabajo y…
  • ¿Trabajo? ¿De qué se trata?
  • Solo un pequeño puesto en el almacén de mi familia… - Exclamé, intentando evadir la pregunta
  • Asique así es… Por lo que tenía entendido usted vivía con su madre…
  • Ciertamente…
  • ¿Y no es que ella era abogada?
  • Si… Así es… - Respondí intranquilo – El almacén es más bien de mis tíos… Ellos inte…
De inmediato un agudo sonido comenzó a retumbar e mis oídos. Abrí mis ojos y lancé una mirada sobre mi superior, de inmediato este dio un paso hacia adelante:
  • ¿Sabes que? Creo que intentas ocultarme algo… - El hombre plantó una sonrisa de oreja a oreja y de inmediato se lanzó hacia mi
Su puño impactó sobre mi pecho, yo quedé paralizado, observando directamente el alocado rostro del viejo, mientras este apretaba más y más su golpe:
  • No intentes engañarme… Azrael…

viernes, 13 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 5: Escabechina

El viento golpeaba mi rostro como ya antes lo había hecho. Mis alas se abrieron de inmediato y mi cuerpo se alivianó en un instante. Rostro bajo, empuñé mi espada y di un giro en el aire. Mi cuerpo rodó sobre sí mismo un momento abatí sobre la cima del edificio debajo de mí.
Una montaña de humo cubrió el lugar por completo, cadáveres amontonados cubrían el suelo. La sangre de todos aquellos cuerpos se escriba entre mis zapatos. Algunos con la vista alta, algunos contra el suelo, jóvenes de edad cercana a la mía dejaban ir sus almas contra el firmamento. Apreté mis dientes:
  • Maldito…
Alcé la vista, furioso, una figura negruzca se escabullía con ligereza por las escaleras que llevaban hacia el lugar. Di un giro, de inmediato salí disparado hacia el lugar. Un fuerte grito se oyó de inmediato y mis ojos bien abiertos se transformaron en un ceño fruncido.
Lancé una ojeada, nuevamente me hallé con tan solo con su escape. Coloqué la mirada sobre el ser, el cual huía de mí a una velocidad monstruosa. Abrí ambas alas y mi cuerpo salió lanzado al instante. La persecución se llevó a cabo por todo el edificio, bajando escalera tras escalera, prosiguiendo por los corredores y los enormes salones ya deshabitados de la misma, hasta entonces encontrarnos fuera de la edificación:
  • Es imposible… - Me dije a mi mismo. Mientras grandes gotas se soltaban de mis parpados – Su velocidad, es varias veces mayor a la mía…
La figura se alejaba de mi a gran rapidez, desapareciendo entre tanta gente, gente que siquiera lograba percibirla. Me detuve al instante, bajé mi espada y observé fijamente, intentando hallarlo, pero era imposible, aquello había desaparecido en las lejanías.
Cerré mi puño y golpe mi rodilla al instante, para entonces agachar la vista y observar detenidamente el suelo:
  • Maldición… - Exclamé - ¡Maldición!

jueves, 12 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 4: Señor

Entré en la habitación, constaba de miles de pilares que al elevar la cabeza ya no se distinguía, un enorme trono en el que el Grande se hallaba sentado y un tono blancuzco que despertaba todo el lugar, ya me había encontrado allí.
Gabriel dio unos pasos hacia adelante y se agachó ante el Señor, yo repetí la acción y agaché la vista:
  • De pie, Azrael…
Levanté mi rostro y miré fijamente al Grande, quien frente con sus ojos pegados a mi cruzaba sus manos. Me coloqué de pie:
  • ¿Qué te preocupa, hijo? – Preguntó el Señor, curioso de mis penas - ¿Por qué crees que has sido llamado?
  • Mi muerte no está muy lejos de suceder, Señor… - Admití – Ustedes, a pesar de que este poder se me fue otorgados por ustedes… No se han preocupado siquiera con una simple explicación… No han surgido ante mi desde entonces…
  • ¿Y entiendes porque es esto? ¿Acaso entiendes porque no hemos surtido ante ti? ¿Por qué tantos males asechas tu mundo? – Preguntó el Señor- Déjame que responda a tus preguntas más profundas…
  • ¿A qué se debe?
  • Ya lo has oído antes… El cielo y el averno, ambos están en guerra constantemente… Pero en este momento, a causa de tu surgimiento, a causa de tu enorme poder, Lucifer te ha temido, Azrael…
  • ¿Me ha temido?
  • Así es… Es por eso que los reyes del averno van tras de ti… A eso se debe el monstruo que hace varias semanas, a pesar de ser humano, lograba verte… A eso se debe su inmenso poder…
  • No puedo comprenderlo… ¿Cómo es que Lucifer se ha fijado en mí?
Gabriel ser colocó de pie y colocó su mano sobre mi hombro:
  • Eso se debe a tu estirpe… Los de tu rama siempre han sido débiles celestiales, pero han aprendido a criar como guerreros a sus semillas… Tu eres uno de ellos, y tu poder es miles de veces mayor que cualquiera de los tuyos…
  • Así es – Afirmó el Señor- Y es por ese motivo que no se te ha brindado ayuda… No es necesario hacerlo…
  • ¡Pero…!
  • No intentes refutarlo, deberías saberlo bien, y si no lo sabes lo sabrás… Pelea, no te acobardes, Azrael, que la sangre de los dioses corre en tus venas…
Agaché mi cabeza de inmediato:
  • Bien…
De repente un cruel sonido comenzó a liquidar mis oídos, el chillido de siempre retumbaba en los míos. Di la vuelta y observé sufrido la salida:
  • Ve… Después de todo esa es tu tarea… - Exclamó el grande…
En ese momento las nubes en las que me encontraba de pie comenzaron a dispersarse y bajo ellas la ciudad comenzó a verse. Di la vuelta y observé con rapidez a ambos, como despidiéndome, para entonces lanzarme entre las nubes y comenzar a abatir contra la tierra.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 3: Vuelta al consagrado lugar

De inmediato salí arrojado del hueco negro y me hallé en un escenario desesperante. El viento sacudía contra mi rostro con pujanza, lograba observar como grandes nubarrones bailoteaban bajo mí y yo derrumbaba con fuerza contra ellas.
Gabriel brotó en las alturas, con grandes alas emergiendo de su espalda y abriéndose con ligereza superponiéndose ante la luz del sol. Una gran caída, Gabriel colocó su mirada sobre mí y se arrojó al instante. Sus manos cercaron mi brazo y de inmediato me elevó hacia él.
El viento se transfiguró en celaje, Gabriel y yo integrábamos a la nube bajo nosotros. Abrí mis ojos, aquel lugar era ya reconocido por mí, ya por segunda vez me hallaba en aquel extraño, pero a la vez consagrado terreno.
La potencia se elevó, Gabriel se proyectó contra un formidable domo que todo cubría, al instante miles de seres alados emprendieron a observarme detenidamente. Gabriel me soltó al instante y mi cuerpo reventó contra el suelo.
Levanté la vista, una enorme portezuela se alzaba ante mí. Gabriel se arrimó hacia mí y me alcanzó su mano:
  • Vamos, él quiere hablar contigo…
Yo, frenético, retiré la misma y lo miré directo a los ojos:
  • No me jodas…
  • ¿Cómo?
  • ¡No me jodas! ¡Ya hace más de un mes que me he convertido en esto! – Prorrumpí mirándolo fijo a los ojos - ¡Varias veces me he enfrentado a la mismísima muerte! ¡Y todo esto sin su ayuda!
Gabriel se retiró un paso y cruzó miradas:
  • ¡¿Y ahora crees que me dejaré dirigir por ustedes tan fácilmente?!
No pasó más de un instante, mi rostro era castigado con firmeza, mi cuerpo caía con fuerza contra el suelo, un hilo de sangre se corría de mi boca. Un gran golpe, alcé la vista, el ser me observaba fijamente, con una mirada neutra en su rostro:
  • Solo cállate, siquiera entiendes la verdadera razón de porque estás aquí…
  • ¡Tal vez mis ancestros hayan servido ante ustedes! ¡Pero no lo harán conmigo!
Gabriel, furibundo y con su cabeza agacha tomó con rapidez su florete y la avecinó hacia mí, acariciando mi cuello y esbozando un tajo en el:
  • No digas una palabra más… - Gabriel alzó su rostro. Grandes lagrimas se desprendían de sus ojos - ¡Solo levántate y muévete ahora mismo!
Yo, con mis puños cerrados y tomado por la furia espaciosamente comencé a apaciguar, hasta entonces soltar mis manos, limpiar mi rostro y colocarme de pie.

lunes, 9 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 2: Hace un mes…


Las noches desde aquel día pasan casi en minutos. La vigilancia nocturna es algo normal para mí, horario donde más delitos se cometen, y, por lo tanto, cuando más chillidos hacen volar mi cabeza. Mi filosa me acompaña, ayudándome a batallar contra aquellos endemoniados seres; homicidas, violadores, delincuentes de todo tipo que asechan en la obscuridad, desprevenidos de mi llegada, de la llegada de su muerte…
Abrí ambos ojos, un cielo azul se desprendía ante mí, el sol se alzaba en lo alto y yo me hallaba tendido en la cima de un enorme edificio. Me levanté de inmediato y lancé un bostezo, no habían pasado más de uno hora desde que me recostaba, pero era hora de ir al colegio, por más que lo quisiera no podía dejar mis tareas.
De inmediato me coloqué de pie y me acerqué a la punta del edificio, para entonces lanzar una mirada baja y lanzarme al vacío. El viento comenzó a golpear mi rostro con fuerza, cuatro grandes alas se abrieron en mi espalda y de inmediato abatí sobre el suelo.
Los escombros saltaban con fuerza, las personas a mi alrededor observaban asustadas, retirándose e intentando encontrar el objeto culpable de la caída, pero nadie me avistaba. Lacé un suspiro y me sumergí ante la multitud, mis alas desaparecieron al instante y mi cuerpo volvió a ser humano de nuevo.
Me hallaba en mi butaca, descansando el tiempo que en la noche no podía hacerlo, despistado ante mi profesor de historia, quien dictaba la clase al igual que todos los días.
Entreabrí mis ojos y eché un vistazo al ventanal. A lo lejos, un gran humanoide alado se sostenía en el aire con fuerza. Se trataba de Gabriel, quien me observaba fijamente pareciendo esperarme.
La campana sonó y de inmediato me levanté de mi asiento, coloqué ambas manos en los bolsillos de la taleguilla y broté de la sala:
  • ¿Qué quieres? – Pregunté observando a Gabriel
  • ¿Qué haces aquí? ¿No deberías ocuparte de tus asuntos?
  • Debo estar en clases por más que sea un ángel o lo que tú quieras… Además, hace más de un mes que no vienes, he pasado todos los días cumpliendo la tarea…
  • Y al parecer no muy bien
  • ¿Cómo?
  • Ven… Debemos irnos cuanto antes…
  • ¿Adonde?
Gabriel, sin siquiera responderme tomó su espada y realizó un rápido corte. Un enorme ventarrón hizo danzar mis cabellos y al instante un enorme hueco negro se formó en el lugar. Las alas de Gabriel se abrieron y me tomó con fuerza, para entonces lanzarme contra el hueco y seguirme el paso.

domingo, 8 de mayo de 2016

Ángel de la muerte 2nd Capítulo 1: Transgresor

Una obscura noche, las zonas más solitarias de la ciudad se apagaban por completo. Locales cerrados, luces apagadas, el lugar se estremecían. Un callejón sin salida, el hombre entró con una sonrisa de oreja a oreja al lugar, tomando a la dama de sus brazos a la fuerza, para entonces lanzarla contra uno de los pocos muros que los ocultaban de la calle.
Una cruel sonrisa, las lágrimas caían de sus ojos y la mirada estaba fija en aquel demonio:
  • ¡Vamos! ¡Prepárate hermosa! – Exclamaba el hombre mientras la acomodaba en una extraña y desquiciada posición
El momento llegó, un fuerte grito hizo enloquecer el lugar. Un rápido movimiento y el hombre tapó sus chillidos con su palma, para proseguir con el acto mientras reía y disfrutaba en su trastornada y confina manera de hacerlo.
En lo alto del callejón, en alguno de las tres edificaciones que formaban el pasaje, una sombra observaba detenidamente. Su mano en la cima, sosteniendo una enorme filosa que en segundos caería. De repente el suelo se quebró en mil trozos, un chorro de sangre se lazó en el aire, el brazo del hombre era amputado de inmediato, por una gran espada que abatía contra el suelo, pero, la cual el siquiera podía ver.
Un paso hacia atrás, el hombre gritaba con fuerza, adolorido por su herida, desangrándose en el lugar. La joven, asustada por el suceso, se ¡echaba contra la pared, intentando escapar de aquel infierno. El ángel derribó contra la superficie, aun invisible ante los ojos del maleante, para entonces tomar su enorme espada y lanzarse al ataque.
El hombre lanzó un vistazo, intentando hallar aquello que había provocado la herida, pero no lo hacía. Atemorizado lanzaba rápidos vistazos por el lugar, pero de nada servía.
Nuevamente un hilo de sangre saltó en el aire y se extendió por el muro de concreto. El cuerpo del perverso era abierto en dos, embarrando todo el lugar de rojo, apoyándose contra la pared, resbalándose contra la misma y quedando ya sin vida.
Al instante una nube de gas comenzó a materializarse junto al ángel, quien dio la vuelta y se colocó en posición. Ojos fijos en su adversario, garras de gran tamaño y colmillos que asimilaban espadas, el monstruo se lanzó contra el guerrero.
Un ligero movimiento fue suficiente, la espada del ángel atravesó al demonio, acabando con su existencia de una vez. El lugar se volvió negro nuevamente. La joven se colocó de pie y sollozando observó el cadáver de su transgresor, con una gran mezcla de sentimientos dentro de ella, pero algo seguro, aquello que la había salvado no era humano…

sábado, 7 de mayo de 2016

Relato de un Imperio Capítulo 23.1 (EXTRA)

Los miembros gritaban con furia, escandalizados por la información recientemente dada. John Cortez, sobre el contexto, observaba a sus hombres, igualmente de molesto y sin poder responder a sus preguntas:
  • ¡¿Porque intentan armar una guerra contra la milicia?! – Exclamaban - ¡Solo harán que nos maten!
  • ¡Así es! ¡Vamos a volver a estar en peligro! ¡¿Acaso nunca podremos estar tranquilos?!
  • ¡Ya lo sé! ¡Entiendo lo que dicen, pero tienen que entender que esto nos beneficiara! – Contestaba Cortez
  • ¡¿Y cómo nos beneficiara?! – Exclamó uno de los hombres al fondo - ¡Si estas tan seguro entonces explícanos, Cortez! ¡Explícanos porque nuestra familia está siendo dirigida por el asesino de nuestro verdadero cabecilla! ¡Explícanos porque es un niño de secundaria!
  • Solo cálmense, tienen que…
  • ¡Explícanos esta descabellada situación! ¡No vamos a morir por las exigencias de un niño!
John quedó en silencio, cerró sus puños y agachó la vista. Fruncido el ceño, los ojos contra el suelo, las palabras en la boca. Los miembros que antes glorificaban la familia, ahora gritaban y abucheaban contra ella.
Un corto paso. Paul subió al escenario, con sus manos en su saco y alta la mirada. Lentamente, el chico, se arrimó al baldaquín y se enfrentó a la muchedumbre:
  • Yo les explicare porque… - Exclamó el chico. Todo el lugar quedó en silencio de inmediato – Primero quiero presentarme, soy Paul Darot, quien hace unos días tomó el control de su grupo, como ustedes ya deberían saber
  • ¡Asesino! – Se escuchó del lado izquierdo de la sala. Paul lanzó una pequeña carcajada y lanzó una mirada sobre el responsable
  • Así es, como dice su compañero, yo fui quien asesino a su anterior jefe… Pero eso no es algo relevante en este momento, yo vengo a explicarles el porqué de la situación actual… - Dijo con tranquilidad – Como ya saben, hemos logrado derrotar a la familia Maderos. Tomar su territorio y pertenencias también, eso es algo bueno, creo que nadie en esta sala está en desacuerdo. Pero hay un problema, recientemente di la orden de enviar un ataque a la milicia, claro a cargo de varios de nuestros rehenes. Esto, según algunos, significaría un problema para nuestra familia, ya que claramente la milicia nos atacaría luego
  • ¡Maldito!
  • Pero déjenme decirles algo… Luego del ataque hacia Maderos, nuestra familia está bajo el ojo de la policía, el menor descontrol y significaría la muerte para todos nosotros – Explicó el chico – Y es por eso, que la único que podemos hacer es hacer desaparecer esta familia. ¿Cómo? Se preguntarán. Muy fácil, lo único que debemos hacer, es simular la muerte de todos nuestros miembros. – Dijo – Por lo que cuando la milicia venga a atacarnos, los únicos que serán asesinados serán los rehenes, quienes quedaran remplazándonos nosotros nos refugiamos…
  • ¡¿Y de que sirvió el ataque a Maderos?! ¡Si de igual modo perderemos el territorio!
  • Claro que no… Ya que, como es la milicia quien nos atacará, el territorio quedará a cargo de la primera familia que lo tome… La cual será, viendo el territorio y las familias cercanas, la familia Doble… - Expuso – Entonces, cuando nosotros, finalmente volvamos al juego, la familia del lado oeste habrá desaparecido, y, en cambio, una nueva familia habrá surgido… Completamente ajena al ataque de Maderos y libre de la justicia… Pero, sin perder los terrenos de la familia…
El lugar quedó en completo silencio. La explicación del cabecilla, Paul había dejado boquiabiertos a todos, quienes observaban ya no con odio, sino con temor al chico:
  • Ahora, si me disculpan… - Dijo Paul para acomodar su sombrero – Me retiro…
Paul dio la vuelta y se alejó del estrado.

viernes, 6 de mayo de 2016

Relato de un Imperio Capítulo (FINAL) 40: Sometiendo la milicia

Montecarlo observaba con recelo al chico, quien mantenía su cañón descansado sobre el gollete del cabecilla. Una enorme y aterradora sonrisa se formó en su rostro:
  • Dispara… - Dijo el cabecilla en voz baja - ¡Dispara!
Paul alzó su dedo, cargó el cartucho y siguió manteniendo su pistola:
  • ¿Realmente crees que puedes acabarme y salir vivo de aquí? – Exclamó el hombre – Ciertamente, realmente dudo que realmente pienses en matarme…
De inmediato el chico bajó un metro la carabina y abaleo el abdomen de Montecarlo. Un chorro de sangre saltó hacia el suelo y el joven volvió a la misma posición. El cabecilla asustado ya por lo que el chico era capaz de hacer, lo miró fijo a los ojos:
  • No podrás escapar de aquí… - Explicaba – Por más que acabes conmigo, los demás militares te asesinaran de inmediato… Este condenado…
  • ¿Realmente piensas eso? – Respondió el joven
  • ¿Qué quieres decir?
De inmediato la puerta de madera se abrió en dos y comenzaron a entrar hombres de traje cubiertos de blanco y sosteniendo a sus militares quienes ya rendidos ante la fuerza esperaban paciente su muerte.
Montecarlo quedó boquiabierto, no podía creer lo que estaba apreciando, todos sus militares, toda su fuerza era sometida por un extraño grupo enmascarado:
  • ¿Ahora entiendes la situación en la que estas? – Preguntó Paul
  • ¿Qué quieres…? – Preguntó Montecarlo con la mirada aterrada y fija sobre Paul - ¿Quieres que abandonemos el país? ¿Quieres acaso su libertad?
  • Claro que no… Lo único que quiero es poder…
  • ¿Cómo?
  • Dinero… Necesitamos dinero… No me interesa realmente mi país, no me interesa tu sucia rendición, después de todo yo haré que todos se sometan ante mi… - Explicó el chico – Pero necesito dinero
Montecarlo quedó en silencio un minuto:
  • ¿De cuánto hablas?
  • Creo que me has malentendido, no busco una cifra exacta… Busco más bien un sustento…
El cabecilla lanzó una risa:
  • ¿Y qué te garantiza que la primera paga no será la última antes de que te acabe? ¿Qué te hace pensar que ese dinero está en nuestras manos?
  • Ya te lo dije, todos se someterán ante mi… Y por favor, ambos sabemos tu manejas los fondos de tu país como quieres…
El lugar quedó en completo silencio. Paul y Montecarlo cruzaban miradas, cada uno odiando al otro. Nuevamente una risa se escuchó en el lugar:
  • Muy bien… - Dijo el cabecilla – Realmente me sorprendes chico… Realmente eres un genio… No hay problema, tendrás el dinero…
El joven retiró el arma de su adversario y se alejó un paso hacia atrás. Al fondo, todos soltaron a los militares, quienes tomados por los enmascarados era liberados nuevamente:
  • Bien… Ahora nos retiramos… - Exclamó el chico, para entonces dar la vuelta y comenzar a alejarse
  • ¡Espera! – Gritó el cabecilla. Paul dio la vuelta – Antes de eso necesito saber… ¿Quiénes son ustedes?
  • No lo sé… Tan solo somos el grupo que un día tomara este país…
Paul dio la vuelta nuevamente y se retiró de la habitación, guiado por su muchedumbre, quienes pasaban a los militares sin oposición. Montecarlo alzó la vista y observó el techo de su sala, al instante una aterradora risa comenzó a sonar en el lugar, un charco de sangre se formaba bajo el, fluyendo de la enorme sonrisa en su cuerpo:
  • Ese chico… - Exclamó – Ese chico es el mal en persona…
Su cuerpo cayó de rodillas en el suelo y una enorme sonrisa se volvió a formar en su rostro:
  • Será mejor obedecerlo…

                                                                                                                                                                                                                                 Continuará…