Era una noche fría, grandes carteles encendían la cuadra, bares, burdeles y mercados se lograban ver con tan solo girar un tanto. La ya acostumbrada sirena de una patrulla merodeando por el lugar, disparos a lo lejos y coches dando vida a la calle. George y Paul caminaban lentamente hacia el hogar de Eric, quien por la tarde avisó a Paul de que su encargo estaba listo.
Acercó su mano y al instante dio dos pequeños golpes. La puerta se abrió minutos después y Eric se asomó por la entrada:
- Pasen, tu encargo está dentro…
Eric se alejó de la puerta, Paul y George entraron con pulcro y al igual que días atrás, subieron las grandes escaleras de madera. El lugar no había cambiado, William en el ordenador, tecleando con pujanza al igual que siempre, libros desparramados por todo el suelo, y tres paquetes de papel madera sobre una pequeña mesa en el medio de la h habitación.
Dio unos cuantos pasos y se acercó hacia el pedido. Tomó los paquetes y dio la vuelta, esta vez para dejarlos en la mano de Paul:
- Estos son, ten cuidado… - Explicó Eric, para entonces pasar por la puerta y comenzar a bajar las rusticas escaleras
La puerta se abrió, esta vez dando la vista de una helado ambiente por fuera. Paul y George salieron de inmediato del lugar:
- Hey… - Dijo Eric. George y Paul dieron la vuelta – Debes decírmelo… ¿Qué quieres lograr con esto? ¿Cuál es tu fin?
- ¿Mi fin? – Repitió Paul – Solo quiero poder…

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