- Necesitamos que te encargues de la familia…
William y Eric quedaron boquiabiertos al oír lo que John decía. Paul, un joven de tan solo diecisiete años de edad, era solicitado para encabezar una familia, y como si fuera poco, una familia que el mismo destruyo. Ambos miraron a Paul fijamente a los ojos y la tensión persistió por tan solo unos segundos:
- Claro que si… - Respondió Paul con una sonrisa en su rostro – Yo me haré cargo de su familia… Pero con una condición…
- ¿Qué quieres? – Preguntó Cortez
- Yo, y solo yo, me encargaré de tomar decisiones, realizar ataques y asignar cargos – Expuso el chico – Todos responderán a mis órdenes por mas frenéticas y inmoladas que parezcan ser. Simplificando, yo estaré al poder de todo…
John Cortez no lo dudó un segundo y de inmediato dio la respuesta:
- De acuerdo… - Dijo convencido de que el chico los levantaría de aquel embrollo en el que se hallaban
- Ahora, necesito tener conocimiento de todo nuestro armamento, nuestra situación económica exacta, cantidad de miembros y vehículos del grupo…
Cortez, sorprendido por los pedidos del niño, retiró su rostro un centímetro y lo miro de lejos:
- ¿Qué pretendes?
- ¿Qué pretendo? – Repitió Paul - ¿Acaso no es obvio?, tenemos que liberarnos de nuestros enemigos lo antes posible…
Cortez, sorprendido, pero no desilusionado, se acercó a la ventanilla del vehículo y la abrió con cuidado:
- Luis, necesitamos pasar por el fortín…
El vehículo dio un exagerado giro y de inmediato entró camino hacia el cuartel de la familia, que se hallaba a unas cuantas cuadras de distancia.

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