John se hallaba en la oficina de Paul el nuevo cabecilla de la familia. Paul observaba detenidamente el techo, silencioso e impaciente, sin dejar la misma postura de siempre:
- Disculpe jefe… - Dijo John
- ¿Si?
- Vengo a decirle que hoy es día martes… - Exclamó el hombre – Los días martes el anterior jefe comunicaba las nuevas noticias y toda la información de la familia…
- ¿Y qué quieres?
- Creemos que la familia debe conocer todo sobre la actualidad de la…
- ¿Me estas pidiendo que realice la labia? – Preguntó Paul ya sabiendo la respuesta – Claro que no…
- Pero el…
- No, si quieres te doy permiso y tú mismo puedes darla… - Explicó Paul
- ¿Realmente?
- Así es… Puedes hablar tu…
- Bien…
John dio la vuelta y tomó el picaporte de la puerta como para salir:
- Ah, me olvidaba de algo… - Interrumpió – Necesito que envíes cinco de los retenidos, denles algo de nuestra ropa, unas cuantas armas y realicen un ataque al cuartel de la avenida sur…
- ¿Uno de los cuarteles de la milicia?
- Así es… Y recuerda, al menos uno de ellos debe ser visto por el enemigo, no acaben con todos los soldados…
- Espera ¿Qué? ¿Eso no dispondría una guerra’? ¿Acaso no sería perjudicial para nosotros?
- Ese es el punto…
- Si me permite, no puedo entender su punto jefe…
- Tu solo hazlo…
- Entendido…

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