martes, 19 de abril de 2016

Relato de un Imperio Capítulo 24: Irrupción

El vehículo giró con pujanza en la esquina de la cuadra, de inmediato varios hombres de negro comenzaron abajar del móvil, portando grandes metralletas y utilizando ropas distintivas de la familia del lado oeste.
No pasaron más de un par de minutos, las balas comenzaron a perforar los muros, las ventanas estallaban en el aire, el constante ruido de a munición siendo despedida era aterrador, la gente, atemorizada e impactada, observaba el suceso desde lejos; uno de los cuatro cuarteles de la ciudad, la milicia estaba siendo atacada y por primera vez la familia realmente plantaba cara.
Pasaron tal vez unos cinco minutos, los militares que aún vivían, tomaron sus armas y contraatacaron al instante. Los cinco hombres eran abaleados una y otra vez por no más de seis adversarios. La cabeza del cuartel, desesperado y furioso a la vez, mandaba a sus hombres a tomar a los caídos y derrotar a los vivos.
Cuatro de ellos se agacharon un momento y comenzaron a correr hacia sus contrarios. Un golpe, los miembros de la familia abatían sobre el suelo, para entonces ser tomados por los militares. El auto dio la vuelta y se avalanchó contra la avenida, alejándose con ligereza de la escena.
El cabecilla del cuartel se acercó hasta la calle y observó con odio a uno de los heridos. Un rápido movimiento, el cabeza tomó del cuello a su enemigo y lo alzó en el aire:
  • ¡Malditos! – Gritó furioso para entonces lazarlo contra uno de los muros - ¡Se arrepentirán de lo que han hecho!
Con rapidez dio la vuelta y observó a uno de sus soldados. Colocó la mirada sobre él y pronunció:
  • ¡No nos quedaremos así! ¡Comunícame con el cuartel principal! ¡Realizaremos un ataque contra estos repugnantes parásitos!
  • ¡Bien!

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