sábado, 2 de abril de 2016

Relato de un imperio Capítulo 9: Nota


“No encontramos en la oficina de mensajería, la cual ha estallado hace aproximadamente media hora, justo al instante en que el cuartel militar de la calle suroeste estallo de igual manera. Estamos completamente desconcertados, ahora no entendemos quien ni porque suceden estos ataques”
La gente, embobada por el suceso, sin siquiera pestañear, observaba el sucedo con total atención, perdiéndose entre la multitud. Ambos edificios, separados por varios kilómetros de distancia, estallaban de igual manera, en el mismo momento y causando desastres en  ambos polos de la ciudad.
Patrullas recorrían las calles de la zona, deteniendo a cada sospechoso al momento. La milicia tampoco se quedaba atrás, luego del ataque, una masacre infernal se había desatado en las calles “Alba” y “Nurdes”. Calles vecinas al lugar del atentado.
El chico tomó el control remoto, presionó un gran botón rojizo y la pantalla se volvió completamente negra en un instante. Una pequeña risa comenzó a sonar, Paul recordaba las imágenes de ambas explosiones y sonreía al hacerlo:
  • Ya está llegando… Ya falta poco… - Se decía con la mirada pegada en el techo de su habitación
Mientras tanto, en la avenida “Santos”, en el fortín de  la familia oeste, Valdamone se hallaba en su sala de estar. De repente la puerta sonó con fuerza:
  • Pueden pasar… - Respondió el jefe ante el pedido
Al instante un hombre de la familia, Ernesto Solud, de cabellos rubios, ojos color claro y una gran cicatriz en su frente, entró en la habitación:
  • ¡Jefe, una nota ha llegado! – Exclamó Ernesto. Para entonces extender su mano y arrimar un sobre ya abierto a Valdamone
El jefe abrió el sobre con sutileza y tomó una hoja que se escondía dentro de él. La abrió de inmediato, al momento, un extraño dibujo, conformado por cuatro puntos que formaban una equis en el mapa, un mapa que ilustraba la zona de su fortín:
  • ¿Puede ser esto cierto?
Los restantes puntos en el mapa, enseñaban las tres ubicaciones que hasta el momento habían estallado, la siguiente, su establecimiento. Riugato bajó la mirada y de repente se encontró con un extraño escrito en la nota, una dirección, un horario, era el pedido de un encuentro:
  • Ernesto, llama a John ahora mismo… - Exclamó Riugato, furioso por la nota que sostenía con ambas manos – Debemos ocuparnos de esto cuanto antes…

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