- ¡Jefe! ¡Jefe! – Entró gritando un oficial a la oficina del Regente de la ciudad - ¡El ataque al cuartel de los Maderos acaba de terminar!
- ¿Al cuartel de los Maderos? – Repitió él - ¿Y? ¿Cómo ha terminado todo?
- ¡Fuimos completamente destrozados! ¡La familia del lado oeste logró escapar! ¡Acabaron con toda la escuadra!
- ¡¿Cómo?!
El lugar quedó en silencio un momento. El oficial Carlos Martínez, quien había ascendido a rango coronel hace tan solo medio año, especulaba cuidadosamente sobre lo que recientemente había oído. Con los ojos bien abiertos y su boca entrecerrada, una fría mirada al aire y su extraño caso de heterocromía:
- ¿Cuantos oficiales perdimos?
- Fueron diecisiete…
- ¿Diecisiete hombres?
- Así es. Y, jefe, todavía hay algo más…
- ¿Algo más dices?
- Los vehículos del escuadrón fueron explotados tan pronto acabaron con el ataque – Explicó el policía – Hay comentarios de que podrían haber sido los mismos explosivos utilizados en los ataques anteriores…
- ¿Porque dicen eso?
- La magnitud de la explosión, según los testigos fueron muy similares…
- Bien… - Respondió Martínez– Investíguenlos, tráiganme toda información sobre la familia, necesito saber todo sobre ellos…
- ¡Entendido!

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