Cortez caminaba apurado hacia la oficina en Paul, con los ojos bien abiertos y sus puños cerrados, una gota de sudor recorría su frente y en segundos se halló frente a la sala. Abrió la puerta y entró de inmediato:
- ¿Qué fue esto de hace un momento? – Preguntó Cortez, preocupado por el enfrentamiento - ¿Por qué los enfrentaste de tal modo? Eso solo animará sus ganas de rebelarse, ¡Se irán de la familia!
- No te preocupes… - Decía Paul, colocándose su abrigo y de pie frente al ventanal – No se irán a ninguna parte, entienden que eso no les conviene, no les favorecería en nada, no tiene la fuerza para cuidarse por sí solos… Solo relájate…
- ¡¿Pero acaso no lo ves?! ¡Ellos están cansados de esto! – Cortez alzó la voz
- Baja la voz y relájate, ya te lo dije… Además, si no se han ido aún, no lo harán…
Cortez tragó saliva y bajó la mirada:
- Lo siento, yo solo…
- Da igual… - Interrumpió Paul – De todos modos; acompáñame…
- ¿A dónde vamos?
- Iremos por un trago…
Ambos salieron a la calle y entraron en el vehículo de Cortez, quien se puso al volante y de inmediato salieron contra la calle. La nieve caía con más fuerza de lo normal, la neblina cubría el escenario y un silencio eterno lo acompañaba. El vehículo se detuvo frente a un pequeño local que no se lucía en la cuadra, más bien, se escondía entre las construcciones, como si no quisiera llamar la atención:
- Ten, colócate esto… - Dijo Paul arrimándole una peluca masculina y unos anteojos a Cortez
- ¿Una peluca? ¿Acaso no sería mejor utilizar la máscara?
- ¿Realmente intentarías beber con una máscara cubriendo tu rostro? Además, si alguna otra familia se encontrara aquí, ¿Qué crees que sucedería? Estamos fuera de nuestro territorio después de todo…
- ¿No sería más fácil buscar un lugar en el nuestro?
- No, en este recóndito lugar nunca nos molestaran… - Explicó Paul – Ahora solo colócatelo…
Cortez largó un suspiro y acomodó los accesorios, para entonces salir a la calle e ingresar al local.

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