Alex tomó su arma con prisa y comenzó a disparar hacia el hombre, quien dio un paso al frente y se arrimó a él. El filo de su cuchilla se hallaba a tan solo centímetros del cuerpo de su adversario cuando su cuerpo se desvaneció en el aire frente a él. Alex dio un paso hacia atrás, asustado y perdido por la situación en la que se encontraba.
De repente la pierna del cubierto impactó contra su rostro, el cuerpo de Alex rodó por el suelo y se desparramó de inmediato. En el momento el hombre se avalanchó sobre él y el filo de la cuchilla comenzó a penetrar su abdomen una y otra vez.
Un látigo de sangre se formaba en el aire, Alex gritaba fuertemente, intentando tomar su arma que se encontraba a centímetros de su mano. Tardó un momento hasta que logró arrebatarla, de inmediato as balas comenzaron a dar contra el cuerpo del enemigo, el cual se levantó y cayó ensangrentado y ya sin vida al suelo.
Alex se colocó de pie, el cadáver había desaparecido por tercera vez:
- ¿Dónde estás? ¿Quién eres? ¡Muéstrate!
En el momento decenas de figuras comenzaron a surgir en el lugar, todas idénticas al hombre anterior, cubiertos por una túnica marrón, con una máscara de gas en su rostro, lográndose ver poco ya que una capucha impedía su vista. Alex tomó su arma y se colocó en posición, una lagrima comenzó a caer de su ojo derecho:
- ¿Qué rayos está pasando? ¡¿Qué es este maldito lugar?!
Un gran movimiento, las masas comenzaron a movilizarse contra Alex, quien los esperaba con su metralleta en mano y con grandes heridas por todo su cuerpo, no podría ganar esa batalla, él lo sabía muy bien, pero no pensaba rendirse tan fácilmente.
Alex dio un paso al frente y abrió fuego contra ellos. Los cuerpos comenzaban a caer uno tras otro, mientras tanto, varios de ellos lograban abrirse paso en el lugar y arremeter contra él, acuchillándolo con fuerza e hiriéndolo reciamente.
De repente la puerta de la sala se abrió. Alex lanzó un vistazo, Klaus entraba en el lugar con una máscara de gas cubriendo su rostro, bien parecida a la de sus contrincantes. Alex abrió con fuerza sus ojos, una pequeña sonrisa se dibujaba en el rostro de su capitán, quien alzaba su pistola en el aire y la apuntaba a un costado de la sala:
- ¿Realmente no te das cuenta de lo que sucede, Alex? – Preguntó Klaus, para entonces presionar el gatillo
La bala viajó de un lado al otro y en un instante los cientos de enemigos desaparecieron. Alex cayó al suelo de inmediato:
- ¿Realmente no te has dado cuenta de es esta sustancia en al aire la que te ha jugado una mala pasada? ¿De qué tu verdadero enemigo está allí? – Inquirió, señalando la esquina de la habitación, donde uno de aquellos hombres se arrinconaba, cubriendo con su palma la herida de bala en su hombro derecho – Oye, realmente necesitas entrenar más, Alex…

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