Jimmy tomó su última cuchilla y la empuñó con fuerza, para entonces dar un paso al frente y dispararse contra Uriel, quien lo esperaba con su rifle en la mano derecha y su florete en la izquierda. Alzó su espada en lo alto y se lanzó contra su adversario, ambos corrían uno hacia el otro y se acercaban más y más.
Los filos se aproximaban, la cuchilla de Jimmy se arrimaba lentamente hacia la filosa de Uriel. Un grito, los rojizos ojos de Jimmy daban contra su enemigo, su cuchilla resplandecía en el lugar, rayos corrían a su alrededor y el metálico sonido de su arma viajaba hasta el otro lado de la sala. Un golpe, los filos chocaron, la espada de Uriel se quebraba en el momento, haciendo saltar trozos de hierro por toda la sala. El mago abatió contra el suelo.
El rifle al frente, de inmediato el canon de Uriel apuntó a la cabeza de Jimmy. Un rápido movimiento, Jimmy alzó el cañón a punto de disparar, la bala salió disparada y dio contra el techo del lugar. Un golpe bastó para lanzar a su enemigo contra la pared. Jimmy lanzó la cuchilla, la cual viajó a una velocidad monstruosa y perforó el brazo izquierdo de Uriel.
Uriel lanzó un fuerte grito. Jimmy caminó hacia la siguiente cuchilla, la cual se hallaba enterrada en el suelo. De inmediato el filo de la misma se introdujo en la pierna del enemigo:
- Maldito… - Decía Uriel - ¡Acabaré contigo! ¡Maldito!
Jimmy caminó hacia la segunda y la lanzó con fuerzas, enhuecando su abdomen. Una lagrima rojiza comenzaba a desprenderse del ojo derecho de Uriel, quien observaba fijamente el rojizo color de la pupila de su adversario. Los rayos saltaban de un lado al otro, las cuchillas de Jimmy seguían atravesando su cuerpo, haciendo saltar la sangre, acabando con su vida poco a poco.
Pasaron un par de minutos hasta que el cuerpo de Uriel era inyectado por todas las cuchillas de Jimmy, excepto la última, la cual, descansaba en manos de su dueño:
- Por favor… - Decía Uriel mientras las lágrimas salpicaban el suelo. Jimmy se acercaba poco a poco – Por favor no me mates…
Jimmy empuñó la última cuchilla y de inmediato lanzó el ataque. El filo de la cuchilla rozaba la garganta de Uriel, quien lo observaba con firmeza, siendo aún rodeado por los miles de rayos que danzaban a su alrededor. Jimmy dio un paso atrás, un pequeño tajo de sangre se abrió en el cuello de Uriel, quien aún seguía vivo:
- No lo haré… No te mataré… - Exclamó Jimmy, para entonces dar la vuelta
Los rayos se desvanecieron en un instante y sus ojos se tornaron nuevamente negruzcos. Uriel alzó la vista, Jimmy caminaba hacia la puerta lentamente, desapareciendo poco a poco entre la obscuridad del lugar.

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