¡¿Qué mierdas crees que haces?! – Exclamó Alex, quien apuntaba su arma contra mí, ya por segunda vez a causa del maldito bastardo de Uriel
- ¡Maldito! – Grité - ¡Este maldito ha insultado a mi familia! ¡Acabaré contigo!
- Jimmy, tranquilízate – Decía Tomas con un tono bajo, nada esperado para los demás, pero el era el único además de Uriel y yo que conocía la verdad dentro de esa camioneta
Uriel se colocó de pie y limpio la sangre de su labio:
- Tan solo déjenlo, estoy seguro de que ha malentendido las cosas… - Dijo Uriel, con la misma despreciable mirada de siempre, para entonces acercándose a mí – Además, realmente no me importa un golpe tan insignificante, tan solo llevado por un falso odio… Yo solo quiero que seamos buenos compañeros…
Alex me soltó de inmediato y colocó sus ojos sobre mí:
- Si vuelves a atacar a Uriel, acabaré contigo… - Dijo amenizándome
- Solo cálmate… Uriel tiene razón, ha sido sin querer… - Dijo Jessica mientras lo apartaban de mi
Uriel y yo quedamos solos nuevamente. Acercó su labio a mi oído derecho:
- Tan solo quiero que seamos grandes compañeros… No te preocupes por nada más…
Dio la vuelta y se recostó en su asiento. Yo imité su movimiento y cerré los ojos nuevamente.
Pasó algo de media hora hasta que el vehículo se detuvo, todos nos despertamos de inmediato. Kai arrimó su rostro a la parte trasera:
- Todos bajen, hemos llegado…
Abrimos en dos la puerta de la camioneta y salimos a la intemperie. Un cielo nublado nos acometía por encima de nuestras cabezas. Klaus caminaba desde su motocicleta hacia nosotros:
- Bueno, aquí es… - Dijo con la sonrisa que siempre llevaba – Ahora, deberemos separarnos en grupos; yo iré con Alex y Jessica con Tomas
- ¿Y nosotros? – Pregunté
- Tú, Kai y Uriel formaran el tercer grupo. – Expuso – Supongo que ya están informados sobre la situación de todo el lugar; básicamente se trata de un enorme jardín, en el residen dos grandes edificios. El lugar, al ser un centro Zabalista y terrorista, está repleto de ellos, intenten no armar alboroto; después de todo, si derrotamos al cabecilla los demás caerán… Ahora, vamos…
- ¡Bien!
Todos se armaron de pies a cabezas, dimos un giro y marchamos hasta la entrada, donde nos separaríamos en grupos justo al traspasarla. La misión acababa de comenzar.

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