Nuevamente la primera persona original será remplazada por la redacción de una tercera persona durante el siguiente arco argumental.
Jessica y Tomas corrían rápidamente por un inmenso lugar completame3nte vació, si no fuera por los pocos árboles que de momento solían verse en las lejanías. Un camino de tierra los direccionaba entre aquel lugar completamente verde, un verde marchito que no daba ni una pisca de energías.
De repente algo se vio a una remota distancia. Grupos de hombres se arrimaban lentamente y comenzaban a rodearlos:
- Tomas, vete de aquí, busca una posición y defiende desde el lugar
- ¿Realmente crees que te dejaré sola?
- ¡Vete! ¡No intentes ir de valiente en este momento! ¡¿Qué no ves en la situación que estamos?! – Exclamó Jessica mientras recargaba ambas pistolas
Tomas agachó su cabeza y de muy mala respondió:
- Bien, lo haré…
Un giro, Tomas alzó su mirada y su cuerpo se paralizó:
- ¿Acaso buscaban algo? – Jessica dio la vuelta, para encontrarse con que un hombre se hallaba allí. Gran altura, con un cigarro en su boca y lentes en su rostro se hallaba justo frente a ellos – ¿No intentaras dejar a la dama sola? ¿No es así?
Tomas tomó su rifle y apretó el gatillo, el disparo salió embalado contra su rostro, él logró esquivarlo:
- No juegues con eso niño, es peligroso… - Dijo para entonces patearlo fuertemente y hacerlo abatir contra el suelo
Jessica dio un paso al frente, alzó su pierna e intentó atacarlo. De inmediato, el hombre del cigarro, tomó a la joven de sus extremidades y la arrimó a él:
- ¿Y tú? ¿Qué busca una bella damisela como tú en estos lugares tan obscuros y depravadores?
Jessica tomó una de sus armas, la hizo girar y pegó el tiro. Él hombre, tomó el cañón con rapidez y desvió la munición, haciendo balear al suelo. Un exagerado movimiento, el hombre estiró los brazos de Jessica, la elevó en el aire y la hizo impactar contra la superficie.
- Bien, como al parecer ningún de los dos es lo suficientemente respetuoso como para responder a mi pregunta, es por esa causa que voy a tener que comenzar yo; Mi nombre es Camou, segundo al mando de esta ciudad… - Explicó – Y bien, como ya he sido justamente paciente, es su turno…
Rápidamente, el hombre tomó una enrome arma de su saco y la apuntó hacia nosotros:
- ¿Qué hacen aquí?

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