miércoles, 27 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 13: Ceremonia

  • …Y el día de hoy, estos jóvenes que presenciamos ante nosotros se convierten en hombres libres, hombres libres que un día… - Se oía con fuerza en el salón
Todos escuchaban atentamente, observando con detenimiento al director del colegio, quien con daba palabras de aliento que a la hora serían olvidadas. Paul, con sus ojos entrecerrados y un bostezo de por medio, intentaba no abatir contra el suelo y perder ante el cansancio:
  • George sigue observándome, no se ha detenido desde que comenzó la ceremonia… - Se decía Paul, observando de reojo a su compañero, quien desde la fila trasera sostenía la mirada – Desde aquel día el ya no se ha acercado… Aunque realmente no me importa…
Paul descansó sus manos en sus bolsillos y se recostó sobre su silla. Un vistazo, las lágrimas empapaban los ojos de los estudiantes, algunos intentaban contenerlas y otros solo las dejaban salir, pero en todos se lograba percibir aquel tono brillante que tomaban sus pupilas, hasta en los de Paul, que provenían de las ganas de un buen descanso:
  • … Y desde hoy, les deseo lo mejor a todos ustedes. Muchas gracias. - Finalizó el directivo. Los aplausos inundaron la sala y todos se colocaron repentinamente de pie
Paul abrió sus ojos, una muralla de estudiantes se alzaba frente a él, un bostezo hizo tragar a Paul, quien se echó hacia adelante y curvó su espalda. Sus codos descansaron sobre sus piernas y sus manos tomaron su rostro:
  • Quiero que acabe la tortura…
Pasó algo de media hora hasta que los diplomas fueron entregados y la ceremonia se dio por terminada. Paul se colocó de pie, guardó su mano izquierda en su pantalón y la restante sosteniendo el diploma:
  • Espera, Paul… - Dijo alguien por detrás
  • ¿Qué quieres, George? – Preguntó Paul, sabiendo quien era sin siquiera voltear
  • Quiero que sepas que no me quedaré de brazos cruzados, no dejaré que el mundo del mal te tome y te quite todo… - Explicó - ¡No dejaré que te conviertas en un demonio!
  • ¿Y? – Dijo Paul, para entonces dar la vuelta - ¿Qué harás?
  • Aún no lo sé, pero estoy seguro de que esta no será nuestro último encuentro… - Explicó – El día en que nos enfrentemos cara a cara no tardará en llegar…
  • Muy bien, suerte con eso…
Paul retomó camino nuevamente:
  • ¡Recuérdalo Paul! ¡No me quedaré de brazos cruzados! ¡Te salvaré de ti mismo!

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