- Supongo que tú conoces la situación en la que mi familia se halla – Expuso Santino – Nuestro territorio, a causa de ser tan extenso, sufre ataques constantemente, ataques en los que mis hombres sobrellevan grandes bajas diariamente… Eso no era un problema realmente hasta hace poco, pero en ese momento decenas de miembros fueron liquidados por miembros de la familia Moneta con la única y pobre excusa de que mis hombres habían ingresado a su territorio. Esto ocasionó una guerra que acabo con cientos de muertes, y, para detenerla, me vi obligado a contraer una enorme deuda con los Dicarino, quienes suministraron de sus riquezas y sus hombres para lograrlo…
Eric y James observaban fijamente a hombre frente a ellos, quien con una enrome sonrisa hablaba, mediante aquel aparato, con Paul:
- Mi familia, en este momento, sigue creciendo en cuanto a miembros, quienes custodian mi territorio noche y día, pero a causa del conflicto mi situación económica es realmente indeseable.
- Puedo comprenderlo, es por esto que te has comunicado con mi persona, ¿No es cierto?
- Así es… – Aseveró el hombre – Pero no creas que no estoy enterado de los favores que la milicia podría prestarme, más, por mi avanzada edad, entiendo que ya no hay lugar para mí en este mundo…
- ¿Y qué propones? ¿Quieres un préstamo? – Preguntó Paul
- No, quiero entregarte todas mis posesiones…
Todos quedaron boquiabiertos, tanto James y Eric frente al anciano, como Paul detrás del comunicador, quien, tomado por la sorpresa, había quedado con los ojos bien abiertos contra el techo de su sala:
- ¿Entregar tus posesiones?
- Como escuchaste. He estado vigilando cada uno de tus movimientos y puedo entender que tú eres alguien capaz de manejar ese tipo de poder… - Explicó – Y, ya que entiendo que seré perseguido por los Dicarino por no abonar mi deuda, acabaré asesino en poco tiempo…
- ¿Y acaso no optas por el dinero para pagarla? – Curioseó Paul - ¿Por qué te dejarías matar?
- No me dejaré matar, intentaré escapar con todo lo que esté a mi alcance, pero no puedo seguir ocupándome de mi familia…
- ¿Entonces me dejarás todo a mí?
- En cuanto pueda tener plena confianza en ti lo haré… Por eso organizaré un segundo encuentro, este miércoles en el mismo lugar y horario, y allí completaremos el tratado…
- Estoy de acuerdo…
- Ha sido un gusto hablar contigo…
- El gusto es mío, Don Santino…

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