"jueves 21 a las 22:30 en la Calle Rodrich al 531”
- ¿Y esta nota? – Preguntó Cortez, observando la nota con detenimiento
- Se me entregó esta tarde, le fue entregada a Eric cuando se hallaban en la calle… - Explicó Paul mientras daba un trago a su wiski – De parte de los Santino…
- ¡¿De los Santino?!
- Baja la voz un poco… Si, así es…
- Debe ser una trampa, de seguro intentan liquidarte y tomar nuestro territorio…
- No estés tan seguro de eso, ellos tienen mejores cosas que hacer en estos momentos…
- ¿A qué te refieres?
- Esta familia, a pesar del gran poder que poseen, tienen problemas con los Moneta… - Explicó Paul – No creo que busquen más enemigos, yo creo que es, al contrario, intentaran forjar tratados con nuestra familia…
- ¿Realmente crees eso?
- Es posible… De igual modo, no seré yo quien vaya, tal como dijiste, existe la posibilidad de que intenten matarme, llamaré a Eric y a James para que vallan, ellos llevaran un radiotransmisor por el cual me comunicaré…
- ¿James? ¿El Doble? – Inquirió Cortez - ¿Hay que confiar en él?
- Puede ser, puede que no… Por mi parte elijo confiar en él, después de todo, Eric lo acompañará…
- Tienes razón…
Paul se colocó de pie y se puso su abrigo de inmediato:
- Bien, creo que es hora de irme… - Indicó Paul
- Oh, yo te acercaré…
- Ya lo sabías – Dijo Paul entre risas
Pasó algo de media hora hasta que finalmente llegaron al hogar de Paul, una casa que aparentaba ser longeva y obscura por dentro. Paul se bajó del vehículo y abrió la puerta, el cuche de Cortez se lanzó contra la calle.
Paul subió de inmediato las escaleras, su casa, tal como figuraba su fachada, era completamente negra por dentro, el silencio reinaba en el lugar y nada se movía excepto Paul, no parecía haber vida allí dentro.
Un paso al frente, abrió la puerta y Paul ingresó en su habitación, para entonces arrimarse a su cama y tenderse sobre ella. De repente alguien ingresó en la sala. Paul alzó un vistazo y cerró sus ojos:
- Paul… Llegaste… - Dijo la voz de aquel chico, el hermano de Paul, quien asomaba su aterrador y sombría rostro por la puerta – Paul… ¿Por qué lo haces? ¿Por qué actúas de esa forma?
El lugar quedó en completo silencio:
- Desde que ellos murieron no hablas… ¿Acaso quieres morir, Paul?
Nuevamente nadie respondió:
- El frio se acerca… No deberías metete en tantos líos…
Paul abrió sus ojos con rapidez y lanzó un vistazo sobre su hermano, Carl, pero ya se había marchado y la puerta se cerraba lentamente. Paul lanzó un suspiro y volvió a cerrar sus ojos.

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