jueves, 7 de julio de 2016

CMCA? “3era” Capítulo 24: Lo sabía

Kai, Uriel y Jimmy caminaban lentamente por el lugar, con sus armas en manos por si acaso. El primer edificio se veía en las cercanías, su entrada comenzaba a ser vista por el grupo y paso tras paso esta se veía más claramente. De repente alguien comenzó a hablar:
  • Pero miren quienes han llegado… - Los tres dieron la vuelta, miles de terroristas se hallaban detrás de ellos, armados y con la vista sobre el grupo – El jefe nos dijo, que era muy posible la llegada de alguien indeseable, pero nunca me esperé que la ACG vecina socorriera esta ciudad devastada…
Rápidamente, Jimmy tomó sus cuchillas y se colocó en posición. Kai interrumpió su salida al instante, colocando su mano izquierda frente a él:
  • Cálmate, yo me encargaré de ellos… Ustedes sigan adelante…
  • Pero no podrás contra todos, además… -Jimmy se arrimó a su oído – Entiendo que no me creerás, pero Uriel intentará matarme
  • Ya lo sé, lo sé desde el principio, pero necesito confirmarlo, y el único al cual le rebelará la verdad eres tú… - Explicó – No te preocupes, yo podré contra todos…
Kai dio un paso al frente y se embaló contra la multitud, Jimmy quedó asombrado
  • Entonces él lo sabía…
Jimmy dio la vuelta, Uriel lo esperaba, con una aterradora sonrisa en su rostro:
  • Entonces, ¿Vamos?
Un paso al frente, Jimmy siguió su camino sin siquiera dar un vistazo a Uriel, quien comenzó a seguirlo a un ritmo constante.
Mientras tanto, en el lugar, hacía caer a sus adversarios como si fueran un muñeco sin vida. Todos, enfurecidos, se lanzaban contra él, pero tras lanzar un par de golpes y ser bloqueados, y entonces ser golpeados abruptamente tan solo una vez de parte de Kai, entendieron que no estaban tratando con alguien normal.
Los enemigos seguían llegando, Kai bloqueaba, esquivaba y apaleaba con fuerza a sus enemigos, formando montañas de heridos que se engrandecían más y más. Un paso a la izquierda, otro a la derecha, un salto hacia atrás, Kai tomaba un a granada de su bolso y las lanzaba contra los terroristas, que volaban en el aire, acompañados de un mar de sangre que se elevaba junto a ellos. La batalla continuaba, y los zabalistas eran derrotados una y otra vez por una única persona, o más bien, por un único demonio.

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