viernes, 15 de julio de 2016

Energía X Beginn (Miniserie) Capítulo III

Las horas comenzaron a pasar, la tensión recorría el ambiente y las dudas tomaban a todos sobre la nave ¿Realmente llegarán a hacerlo? ¿Serán capaces de lograrlo? ¿Aquella teoría será cierta?, pero era la única opción.
Todos en la nave trabajaban arduamente, los alimentos mantenidos eran llevados hacia la zona en la que los científicos se hallaban, recobrando energías cada media hora, dando espacio a los demás para ser cubierto durante ese mínimo descanso.
A las tres horas de haber comenzado la tripulación comenzaba a descreer de una salvación, comenzaban a pensar que todo aquello era inútil, que a muerte los esperaba y nada cambiaría eso. Otros, al momento, seguían sosteniéndose en aquella insegura hipótesis en la que se basaba todo aquel esfuerzo.
Pasaron algo más de cuatro horas cuando el primero de los científicos se desvaneció en el suelo. Rápidamente, varios de los tripulantes alcanzaron alimento hacia él y lo retiraron para su descanso, para volver a su puesto pasada una hora.
Mientras tanto, varios grupos intentaban buscar soluciones alternas. No confiaban para nada en ellos, quienes creían, aprovechaban su puesto para tomar su alimento mientras ellos se deshidrataban y caían uno tras otro.
El sol se escondió y la luna salió en el lugar, diez horas desde haber comenzado. La estructura seguía en el lugar, inmóvil y pareciendo no cambiar. Cientos de los tripulantes tomaron la decisión de descansar, otros cientos quisieron continuar su vigía y mantenerse junto ellos.
Al llegar la mañana, pasadas veinte horas todas las personas se hallaban nuevamente despiertas, acompañando a los ocho o intentando buscar subterfugios. Otros, aunque en menor cantidad, tan solo se quejaban y decidían no hacer nada, tan solo esperar a que sucediera algo, ya fuera salvarse o morir en el lugar.
Habían pasado más de veinticinco horas, las personas requerían de alimentos y comenzaba a repartirse entre los científicos, quienes intentaban consumir lo menos posible y seguir con su trabajo de igual modo.
A las treinta y dos horas fue el punto clave, el primer científico caído. Él había quedado sin energía, intentando no alimentarse y dejar a los demás su parte, pero sin poder resistir cayó el cadáver y no volvía. Ahora solo quedaban siete, y las esperanzas comenzaban a romperse.

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