sábado, 30 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 17: Planes

Uno de los subordinados entró en la sala. Una enorme mesa de madera repleta de comida extravagante se lucía en toda la sala, el Don se hallaba en una de las puntas, con una copa de vino en mano manteniendo la mirada fija en el forastero:
  • ¿Qué quieres? – Preguntó Dicarino
  • Señor, los tres hombres que enviamos tras de Paul Darot acabaron muertos – Exclamó el hombre, preocupado
  • Entonces ya no hay duda, él es el jefe de los rostros blancos… - Dijo para sí mismo para entonces lanzar una pequeña risa – Él no mentía, realmente conocía a esta persona… Llama al informante, necesito hablar con él de inmediato… Por otro lado, sigan enviando espías y ataques contra el territorio de la familia…
  • De inmediato, señor…
Al otro lado del país, Martin ingresaba en la habitación de su madre; Claudia Rossi, ex presidenta de la nación:
  • ¿Te encuentras bien, madre? ¿Qué requieres de mí? – Preguntó Martin, acercándose a la cama en la que ella se hallaba recostada
  • Oh, hijo… - Dijo la mujer sosteniendo la mano de Martin – Dime, ¿Cómo se encuentra el partido? ¿Qué está sucediendo allí afuera?
  • Sofocado, no hay movimiento partidario… Los opositores que aún siguen en las calles y protestas son acabados de inmediato por la milicia y el miedo se expande… Los rostros blancos siguen sumando terreno y las guerras de familia crecen más y más…
Claudia bajó la mirada:
  • Bien, puedes retirarte…
Martin se colocó de pie y salió de la habitación. Claudia frunció el ceño:
  • Esos malditos… Esos malditos me quitaron el poder y mis riquezas… - Exclamaba con fuerza – Debo hacer algo, tengo que detenerlos, no puedo quedarme de brazos cruzados…
Claudia colocó sus enormes uñas contra su frente:
  • Un ataque, debo reunir nuevamente a mi partido y atacar… Pero no puedo, mi estado de salud no me deja siquiera ponerme de pie… - Decía – No hay otra opción, necesito dar el poder a mi hijo…
Las filosas uñas se hundían en la piel de la mujer mientras esta vociferaba su desagrado por la cual situación:
  • Así es, no hay otra opción… - Seguía diciendo – Lo único que queda es dejar todo sobre Martin, debo tener fe…

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 16: Cruce entre hermanos

  • Realmente eres bastante simple, ¿No lo crees? – Preguntó Adam – Además, la descontrolada y desquiciada manera de hacer las cosas es claramente igual a la tuya…
Paul quedó impactado un momento, su boca quedó completamente abierta y su cuerpo comenzó a temblar. Un vistazo, su mano tomó una lanceta de la mesada con rapidez y se lanzó al ataque:
  • ¡Maldito!
El filo fue esquivado por Adam, quien tomó otro cuchillo y bloqueo el siguiente ataque. Paul dio un paso hacia atrás y nuevamente comenzó a lanzar4 ataques, ambos filos chocaban una y otra vez; la desesperación de Paul contra la tranquilidad y lógica de Adam, cada uno de los golpes de Paul era bloqueado por su hermano.
De repente Paul cerró su puño y lanzó un golpe, Adam se quitó del camino y el cuerpo del chico abatió contra el suelo:
  • En este estado nunca lograras vencerme… - Explicó Adam
Paul se colocó de pie y nuevamente empuñó su filoso. Un ataque, Adam se arrimó a él y con fuerza empujo su cuerpo, haciéndolo caer por segunda vez. El cuchillo revotó en el suelo y quedó en el lugar.
Paul alzó la vista y nuevamente cerró su puño, su cuerpo comenzó a temblar:
  • No lo lograrás…
Paul echó su vista contra el suelo y lo golpeo con fuerzas, una herida se abrió en sus nudillos:
  • Me iré de esta casa... – Exclamó Paul – ¡Me voy de esta casa!
Paul se colocó de pie y salió de la cocina con rapidez, dejando a Adam de pie en el medio de la sala, con un cuchillo en mano y la mirada fija en la pared.

viernes, 29 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 15: Verdades

El puño del hombre rozó la mejilla de Paul y de inmediato, este hizo estallar su mandíbula golpeándolo con la roca en mano. El cuerpo dio un paso hacia atrás y la sangre comenzó a caer.
Un golpe, su compañero, intentando acabar con Paul, lanzaba golpe tras golpe al chico, castigándolo con fuerza y sin piedad. Paul dio un paso al frente y pateo su abdomen con pujanza, tomó al mismo con su mano derecha y estrelló la roca contra su cráneo. El cadáver cayó al suelo.
Paul dio la vuelta, tan solo quedaba un agresor, quien lo miraba desde lo bajo, enfurecido pero aterrado a la vez. Un paso al frente, el hombre se lanzó contra Paul, quien bloqueó el golpe y lanzó el ataque final. Paul realizó la misma acción que con los compañeros del hombre y este tuvo la misma suerte. El cadáver se desparramó por todo el suelo.
Paul dejó caer la roca y observó un momento los cuerpos:
  • ¿Por qué la familia Dicarino me atacaría? – Se preguntó - ¿Acaso sabrán quien soy yo? Eso no es posible, no podrían saberlo… Será mejor ser cuidadoso desde ahora…
Un paso hacia atrás, el chico dio la vuelta y se alejó de la escena con sigilo.
Entró a su hogar, estaba completamente obscuro como de costumbre y un tono casi diabólico rondaba en la sala:
  • Hoy era el día de tu graduación… - Se escuchó - ¿Por qué no me lo dijiste, Paul?
Paul lanzó un vistazo, su hermano, sentado en el primer escalón de la escalinata, lo observaba con detenimiento y con los ojos bien abiertos. Paul quitó la vista y se dirigió directamente hasta la cocina:
  • ¿Y esas heridas? ¿Acaso tuviste una pelea?
Paul pretendió no oír nada y tomó un vaso de agua:
  • Paul… - Aron ingresó en la cocina - ¿Tienes algo que ver con los rostros blancos?
Paul dejó caer el vaso al suelo, miles de fragmentos de vidrio se desparramaron por todo el suelo. Un rápido movimiento, Paul lanzó una penetrante mirada sobre su hermano:
  • Entonces estoy en lo correcto…
  • ¿Cómo lo supiste? – Preguntó Paul
  • Finalmente respondes… - Dijo Aron – Déjame decirte que es bastante sencillo de descifrar… Utilizan mascaras blancas y utilizan el suicidio como método de escape, ¿Acaso eso no te suena familiar? – Indicó él – Nuestros padres cometieron un suicidio doble, taparon sus rostros con bolsas blancuzcas e hicieron volar su cabeza… Realmente eres bastante simple, ¿No lo crees, Paul?

jueves, 28 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 14: Agresores

Paso tras paso, Paul caminaba lentamente por la orilla de la calle, regresado de la ceremonia de graduación. Grandes nubes se alzaban en el firmamento, coloreándolo de un afligido gris. Un vistazo de reojo, un coche que se hallaba a poco más de diez metros recorría a velocidades mínimas:
  • Ese vehículo, se halla detrás de mi hace ya un rato… - Se dijo a sí mismo - ¿Podría ser que...? Da igual…
Paul volvió la mirada al camino y siguió su trayecto.
De repente un fuerte sonido se oyó por detrás, Paul giró su cuerpo y sus ojos se abrieron completamente; el vehículo se lanzaba contra él con pujanza. Un paso atrás, el cuerpo de Paul cayó de espaldas contra el suelo y rodó en el momento.
Alzó la vista, tres hombres bajaban del coche y se arrimaban rápidamente hacia él. Camisas negras, sonrisas de oreja a oreja y boinas de mismo tono:
  • Estos ropajes… ¿Los Dicarino? – Se preguntó Paul
Una pequeña risa, un feroz movimiento, los nudillos arremetieron contra el rostro de Paul de inmediato. Su rostro impactó contra el suelo y miró de reojo, una de sus manos se acercaba hacia él, tomando con fuerza su camisa y elevándolo al momento. Un golpe, el hinojo del hombre dio contra su pecho y un hilo de sangre colgó de su labio. El impulso se dio de reversa y su cuerpo fue lanzado al suelo, rozando contra un muro por detrás:
  • ¿Este es el chico?
  • Así es, Paul Darot… Sus características son las planteadas por el jefe…
Paul inyectó sus dedos en la húmeda tierra bajo él, un dolor inaguantable lo tomaba desde lo bajo. Concentró su mente, Paul debía escapar, ese no podía ser su fin. Una rápida mirada, una roca descansaba a unos metros de él:
  • Entonces podemos acabarlo, ¿No es así?
  • Si, el jefe no dio más especificaciones que estas… - Explicó quien se encontraba al centro del trio - ¡Oye, niño! ¡Levántate, hemos venido por ti!
Paul se levantó lentamente y miró desde lo bajo a sus agresores. Un paso hacia adelante, un salvaje salto y la roca impactó contra su cráneo, una enrome herida se abría en la cabeza del hombre “cabecilla”, un gran chorro de sangre se elevaba en el aire, el cuerpo caía lentamente y la piedra comenzaba a gotear el líquido rojo que en su filo se había coloreado.
Ambos hombres quedaron inmóviles, su compañero había caído y seguramente nunca volvería a estar de pie, había acabado con su vida en un instante:
  • ¡Maldito! – Ambos se lanzaron al ataque

miércoles, 27 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 13: Ceremonia

  • …Y el día de hoy, estos jóvenes que presenciamos ante nosotros se convierten en hombres libres, hombres libres que un día… - Se oía con fuerza en el salón
Todos escuchaban atentamente, observando con detenimiento al director del colegio, quien con daba palabras de aliento que a la hora serían olvidadas. Paul, con sus ojos entrecerrados y un bostezo de por medio, intentaba no abatir contra el suelo y perder ante el cansancio:
  • George sigue observándome, no se ha detenido desde que comenzó la ceremonia… - Se decía Paul, observando de reojo a su compañero, quien desde la fila trasera sostenía la mirada – Desde aquel día el ya no se ha acercado… Aunque realmente no me importa…
Paul descansó sus manos en sus bolsillos y se recostó sobre su silla. Un vistazo, las lágrimas empapaban los ojos de los estudiantes, algunos intentaban contenerlas y otros solo las dejaban salir, pero en todos se lograba percibir aquel tono brillante que tomaban sus pupilas, hasta en los de Paul, que provenían de las ganas de un buen descanso:
  • … Y desde hoy, les deseo lo mejor a todos ustedes. Muchas gracias. - Finalizó el directivo. Los aplausos inundaron la sala y todos se colocaron repentinamente de pie
Paul abrió sus ojos, una muralla de estudiantes se alzaba frente a él, un bostezo hizo tragar a Paul, quien se echó hacia adelante y curvó su espalda. Sus codos descansaron sobre sus piernas y sus manos tomaron su rostro:
  • Quiero que acabe la tortura…
Pasó algo de media hora hasta que los diplomas fueron entregados y la ceremonia se dio por terminada. Paul se colocó de pie, guardó su mano izquierda en su pantalón y la restante sosteniendo el diploma:
  • Espera, Paul… - Dijo alguien por detrás
  • ¿Qué quieres, George? – Preguntó Paul, sabiendo quien era sin siquiera voltear
  • Quiero que sepas que no me quedaré de brazos cruzados, no dejaré que el mundo del mal te tome y te quite todo… - Explicó - ¡No dejaré que te conviertas en un demonio!
  • ¿Y? – Dijo Paul, para entonces dar la vuelta - ¿Qué harás?
  • Aún no lo sé, pero estoy seguro de que esta no será nuestro último encuentro… - Explicó – El día en que nos enfrentemos cara a cara no tardará en llegar…
  • Muy bien, suerte con eso…
Paul retomó camino nuevamente:
  • ¡Recuérdalo Paul! ¡No me quedaré de brazos cruzados! ¡Te salvaré de ti mismo!

martes, 26 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 12: Confianza

  • Muy bien… - Dijo Santino para entonces entregar el comunicador a James – Gracias a ambos por acercarse hasta aquí a pesar de lo sospechoso que sonaba todo esto…
  • Solo fue una orden de nuestro jefe…
  • De igual manera, estoy agradecido… - Explicó – En cualquier caso, entreguen estos documentos a su cabecilla, estoy seguro de que ele interesaran – Dijo el anciano mientras arrimaba unas cuantas hojas de papel a James – Es hora de que me valla, adiós…
  • Adiós
El vehículo se puso en marcha y se embaló contra la calle. James dio la vuelta de inmediato y en un instante los papeles en su mano fueron tomados por Eric:
  • Yo llevaré esto, por más de que Paul lo haga yo no confío en ustedes… - Explicó para entonces dar la vuelta y colocar un pie frente al otro
Un movimiento, de repente la mano de James tomaba con fuerza el hombro derecho de Eric:
  • ¿No confías en nosotros? – Dijo él - ¡¿Acabas de decir que no confías en nosotros?!
  • Así es, no debería sorprenderte, después de todo solo son una familia ajena a la nuestra, podría existir la posibilidad de que nos traicionaran…
Un golpe, el puño de James abatió contra el rostro de Eric, haciéndolo retroceder al instante:
  • ¡¿Acaso olvidas que ustedes fueron quienes asesinaron al jefe del lado oeste y tomaron su familia?! – Exclamó enfurecido - ¡Qué no se te suban los humos, imbécil!
Eric colocó su pie derecho cruzado y con el restante pateo de inmediato el abdomen de su compañero. Ambos cayeron al suelo y se colocaron de pie en segundos, para entonces ir uno contra el otro, tomar sus armas y colocar ambos contra la frente del otro:
  • ¡Ya basta! – Exclamó alguien. Ambos lanzaron un vistazo, Cortez surgía desde la obscuridad del lugar – Ahora se hallan en la misma familia, asique compórtense…
  • ¿John?
  • Por supuesto, nunca los dejaría ir a ustedes solos contra un don de otra familia, pero al parecer no tenía más intenciones que las que Paul ya había pensado… Ese chico es realmente impresionante…
Eric y James bajaron sus armas y se colocaron de pie:
  • Será mejor que volvamos, no creo que Paul esté muy contento por haber rechazado sus órdenes y haber venido al lugar de encuentro…

domingo, 24 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 11: Decisiones

  • Supongo que tú conoces la situación en la que mi familia se halla – Expuso Santino – Nuestro territorio, a causa de ser tan extenso, sufre ataques constantemente, ataques en los que mis hombres sobrellevan grandes bajas diariamente… Eso no era un problema realmente hasta hace poco, pero en ese momento decenas de miembros fueron liquidados por miembros de la familia Moneta con la única y pobre excusa de que mis hombres habían ingresado a su territorio. Esto ocasionó una guerra que acabo con cientos de muertes, y, para detenerla, me vi obligado a contraer una enorme deuda con los Dicarino, quienes suministraron de sus riquezas y sus hombres para lograrlo…
Eric y James observaban fijamente a hombre frente a ellos, quien con una enrome sonrisa hablaba, mediante aquel aparato, con Paul:
  • Mi familia, en este momento, sigue creciendo en cuanto a miembros, quienes custodian mi territorio noche y día, pero a causa del conflicto mi situación económica es realmente indeseable.
  • Puedo comprenderlo, es por esto que te has comunicado con mi persona, ¿No es cierto?
  • Así es… – Aseveró el hombre – Pero no creas que no estoy enterado de los favores que la milicia podría prestarme, más, por mi avanzada edad, entiendo que ya no hay lugar para mí en este mundo…
  • ¿Y qué propones? ¿Quieres un préstamo? – Preguntó Paul
  • No, quiero entregarte todas mis posesiones…
Todos quedaron boquiabiertos, tanto James y Eric frente al anciano, como Paul detrás del comunicador, quien, tomado por la sorpresa, había quedado con los ojos bien abiertos contra el techo de su sala:
  • ¿Entregar tus posesiones?
  • Como escuchaste. He estado vigilando cada uno de tus movimientos y puedo entender que tú eres alguien capaz de manejar ese tipo de poder… - Explicó – Y, ya que entiendo que seré perseguido por los Dicarino por no abonar mi deuda, acabaré asesino en poco tiempo…
  • ¿Y acaso no optas por el dinero para pagarla? – Curioseó Paul - ¿Por qué te dejarías matar?
  • No me dejaré matar, intentaré escapar con todo lo que esté a mi alcance, pero no puedo seguir ocupándome de mi familia…
  • ¿Entonces me dejarás todo a mí?
  • En cuanto pueda tener plena confianza en ti lo haré… Por eso organizaré un segundo encuentro, este miércoles en el mismo lugar y horario, y allí completaremos el tratado…
  • Estoy de acuerdo…
  • Ha sido un gusto hablar contigo…
  • El gusto es mío, Don Santino…

sábado, 23 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 10: Comunicación a distancia

El sol se escondió en el horizonte y la luz de la luna se alzó en el firmamento. Eric y James se hallaban en la esquina de aquella solitaria cuadra, con sus máscaras cubriendo sus rostros y esperando la llegada de los Santino, quienes habían organizado la tertulia.
Pasaron unos minutos hasta que un automóvil detuvo frente a ambos. La ventanilla se abrió lentamente y el rostro de un hombre, ya maduro, con barba y canas, vistiendo un traje negro y un sombrero sobre su cabeza, se asomó. Eric dio un paso al frente y arrimó su rostro al coche, una gota de sudor resbalaba por su rostro, después de todo, existía la posibilidad de que en ese momento una bala fuera disparada y atravesara su cuerpo, dejando solo un cadáver en la acera.
No se sabían sus verdaderas intenciones, no podían siquiera pensar en algo que no fuera un ataque. La mano de James tomaba firmemente su pistola, con su dedo casi rozando el gatillo y temblando levemente, observando con atención por si en algún momento aquello llegara a suceder:
  • Tranquilos, no tengo la intención de matarlos… - Dijo el hombre para entonces dejar ver su rostro claramente
Sus ojos se abrían por completo y ojeras se dibujaban bajo ellos. Una pequeña sonrisa se trazaba en su boca y les hacía saber que podían estar tranquilos en aquel lugar:
  • Supongo que ninguno de ustedes es el jefe, no sería tan descuidado como para aparecerse ante mi… Me lo suponía… - Dijo el anciano – Permítanme presentarme, soy Marcelo Santino, cabecilla de la familia del mismo nombre
Eric tomó el comunicador y lo acercó hacia la ventanilla:
  • Mi jefe se comunicará con ustedes mediante este comunicador
  • Oh, un comunicador… - Dijo Santino para entonces acercar el mismo hacia su boca – Disculpe Sr. Jefe, principalmente por el horario al que le he citado, sucede que realmente necesitaba comunicarme con usted…
  • Marcelo Santino, ¿Verdad?
  • Así es, y es un gusto hablar con usted- Afirmó – Y me gustaría conversar sobre unos temas que me andan abordando… ¿Es posible que me dé un poco de su tiempo?
  • No hay problema, es esa la razón de nuestro encuentro después de todo…

viernes, 22 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 9: Compañeros

Sánchez quedó boquiabierto al observar lo que sucedía. Aquellas últimas palabras se habían grabado por completo en su cabeza:
  • Nunca lo harán, nunca nos lograrán atrapar…
Sánchez dio la vuelta con rapidez y observó el campo de batalla, no era solo él, todos los que eran atrapados terminaban acabando consigo mismos, perforando su cabeza con su propia bala. La sangre comenzaba a teñir en suelo de un color rojizo:
  • Las extremidades, hay que inmovilizarlos disparando a ellas… - Se dijo Sánchez a si mismo
De repente alguien se acercó por detrás, Sánchez dio la vuelta con rapidez y alzó su arma. Su pierna rozó su muslo, Sánchez dio un paso atrás y se colocó en posición. Un disparo, la bala atravesó el hombro izquierdo de su enemigo y la sangre salpicó contra su máscara.
El siguiente tiro fue en su pierna derecha, haciéndolo caer de rodillas al instante. El hombre tomó su pistola con rapidez y la colocó contra su frente. Un tercer disparo dio contra la mano del enmascarado, haciendo caer el arma de fuego y prohibiéndolo inmolarse. Sánchez dibujó una sonrisa en su rostro, bajó su arma y dio un paso hacia él. En ese momento un charco de sangre embarró el lugar por completo, su cuerpo caía de costado, alguien de los suyos había acabado con él, con su compañero, con la única y pobre razón de haber sido atrapado.
  • ¡Retirada! – Exclamó Ernesto al otro lado del lugar
Sánchez dio la vuelta, los automóviles eran abordados por los rostros blancos y salían lanzados contra la calle, dejando a sus compañeros atrás, sin saber si lograrían o no escapar, pero no les importaba.
En minutos cuatro de los cinco autos se esfumaron de la escena. Varios de ellos habían muerto, pero el bando policial no se quedaba atrás con el número de víctimas sufridas. Sánchez observaba fijamente a la nada, con su arma colgando de su mano izquierdo queriendo ser disparada:
  • Ellos los abandonaron… - Se dijo a sí mismo – Dejaron morir a los suyos y escaparon…
  • ¿Estás bien, jefe? – Inquiría Martínez
  • Si… Vamos a la central…

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 8: Enfrentamiento

Los disparos sonaban en el lugar, las balas perforaban los cuerpos de los pretendientes, quienes asechaban contra los rostros blancos con todo lo que tenían, pero no lograban hacerle frente a su poderosa armada. Los cadáveres de los Dicarino se extendían por todo el lugar, en ese momento una sirena comenzó a oírse a lo lejos.
Ernesto alzó la mirada, un convoy de patrullas se acercaban al lugar a grandes velocidades:
  • ¡La policía! ¡Preparen sus armas! – Exclamó Ernesto, a quien se le había encargado el mando de la tropilla
Los civiles se apartaban del lugar y los coches de oficiales comenzaban a detenerse formando una barrera en el lugar. Pasaron unos segundos hasta que decenas de oficiales se hallaran frente a ellos, apuntando con firmeza y decididos a luchar:
  • ¡Ataquen!
El fuego se abrió de inmediato, las balas cruzaban de un lado al otros y la sangre comenzaba a escurrirse por el lugar. Sánchez bajó de su patrulla y tomó su revólver, para entonces cubrirse detrás de su vehículo y recargar su arma:
  • ¿Acabamos con todos? – Preguntó Martínez, arrimándose a su jefe
  • No, necesitamos información sobre esta familia, no nos vendría mal algún dato sobre la misma… - Explicó – Dejen vivir a todos los que puedan, llévenlos contra la pared y espósenlos de inmediato…
  • ¡Entendido!
Martínez dio la vuelta y se largó al ataque. Sánchez se colocó de pie, colocó su mano sobre el capó de su automóvil y dio un salto al otro lado del mismo. Sujetó su arma con firmeza y levantó la mirada.
Paso tras paso, los cadáveres abatían contra el suelo y varios de los enmascarados se lanzaban al ataque cuerpo a cuerpo. De repente un grito comenzó a sonar por delante, Sánchez dio vuelta su rostro y esquivó su puño, el cual rozó su mejilla y pasó de largo.
Un golpe en su vientre, el siguiente en su rostro para entonces tomarlo de su camisa blanca y lanzarlo contra la pared. Sánchez apuntó su arma contra él:
  • ¡Levanta las manos y quédate quieto! ¡Si te mueves no dudare en acabarte aquí mismo!
Una pequeña risa se oyó de inmediato. El enmascarado llevó su mano izquierda hacia su saco con lentitud y tomó su pistola:
  • ¡Baja las manos y suelta el arma ahora mismo! – Decía Sánchez observando a su apresado
El cañón en su frente, una risa comenzaba a sonar y el cuerpo de Sánchez comenzaba a temblar. La fría superficie de su arma comenzó a arrimarse lentamente hacia su máscara. El dedo en el gatillo era pulsado lentamente:
  • ¡No lo hagas! ¡No dispares! – Gritaba Sánchez, desesperado al ver como el hombre pretendía matarse a sí mismo
  • Nunca lo harán, nunca nos lograrán atrapar…
  • ¡Quieto!
El dedo pulsó el gatillo y la bala dio contra su rostro. Un chorro de sangre salió lanzado de la herida y embarró el suelo a su lado. El cuerpo cayó firme contra el suelo.

jueves, 21 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 7: Ordenes

Paul se hallaba en su oficina, el día había comenzado nublado y desde entonces el clima no cambiaba. En ese momento Cortez entró en la habitación:
  • Jefe, varios miembros de la familia Dicarino han ingresado en nuestro territorio y atacan a nuestros hombres
  • ¿Cuántos de ellos son?
  • Los datos no son claros, pero creemos que cerca de treinta y cinco – Explicó Cortez – Se encuentran ingresado por la zona oeste
  • Bien… Envía dos docenas de los nuestros – Respondió Paul – Y no olvide informarle del encuentro de esta noche a James y Eric…
  • ¡Entendido!
  • Oh, Cortez…
  • ¿Si?
  • ¿El jefe de los Loredo sigue vivo? – Preguntó Paul
  • Así es, señor. Como le habíamos informado, se encuentra en la sala al fondo del pasillo…
  • Está bien, puede retirarse…
Paul se levantó de su asiento y salió de la sala, para entonces recorrer el pasaje y toparse con el último salón. Alzó la mirada y lanzó un vistazo por la ventanilla, el hombre se hallaba recostado en el suelo, cubierto con una pobre sabana y enrollado completamente:
  • ¿Qué piensas hacer con él? – Preguntó alguien a su lado. Paul lanzó un vistazo, se trataba de William, quien se arrimaba hacia él
  • No hay nada preparado hasta ahora… - Explicó Paul sin mucho entusiasmo
William miró de reojo a su jefe y lanzó un vistazo sobre el rehén:
  • Esta semana ambos nos graduamos, ¿Piensas estudiar algo?
  • No lo necesito… - Alegó Paul - ¿Y tú?
  • Creo que puedo responderlo de la misma manera…
El lugar quedó en silencio durante unos minutos y William dio la vuelta para retirarse lentamente. Paul observó a su subordinado de lejos, mirando fijamente como su espalda se movía de un lado al otro, como su cabello saltaba con fuerza y como sus pies se adelantaban uno al otro. Paul cerró sus ojos.

miércoles, 20 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 6: Bar


"jueves 21 a las 22:30 en la Calle Rodrich al 531”
  • ¿Y esta nota? – Preguntó Cortez, observando la nota con detenimiento
  • Se me entregó esta tarde, le fue entregada a Eric cuando se hallaban en la calle… - Explicó Paul mientras daba un trago a su wiski – De parte de los Santino…
  • ¡¿De los Santino?!
  • Baja la voz un poco… Si, así es…
  • Debe ser una trampa, de seguro intentan liquidarte y tomar nuestro territorio…
  • No estés tan seguro de eso, ellos tienen mejores cosas que hacer en estos momentos…
  • ¿A qué te refieres?
  • Esta familia, a pesar del gran poder que poseen, tienen problemas con los Moneta… - Explicó Paul – No creo que busquen más enemigos, yo creo que es, al contrario, intentaran forjar tratados con nuestra familia…
  • ¿Realmente crees eso?
  • Es posible… De igual modo, no seré yo quien vaya, tal como dijiste, existe la posibilidad de que intenten matarme, llamaré a Eric y a James para que vallan, ellos llevaran un radiotransmisor por el cual me comunicaré…
  • ¿James? ¿El Doble? – Inquirió Cortez - ¿Hay que confiar en él?
  • Puede ser, puede que no… Por mi parte elijo confiar en él, después de todo, Eric lo acompañará…
  • Tienes razón…
Paul se colocó de pie y se puso su abrigo de inmediato:
  • Bien, creo que es hora de irme… - Indicó Paul
  • Oh, yo te acercaré…
  • Ya lo sabías – Dijo Paul entre risas
Pasó algo de media hora hasta que finalmente llegaron al hogar de Paul, una casa que aparentaba ser longeva y obscura por dentro. Paul se bajó del vehículo y abrió la puerta, el cuche de Cortez se lanzó contra la calle.
Paul subió de inmediato las escaleras, su casa, tal como figuraba su fachada, era completamente negra por dentro, el silencio reinaba en el lugar y nada se movía excepto Paul, no parecía haber vida allí dentro.
Un paso al frente, abrió la puerta y Paul ingresó en su habitación, para entonces arrimarse a su cama y tenderse sobre ella. De repente alguien ingresó en la sala. Paul alzó un vistazo y cerró sus ojos:
  • Paul… Llegaste… - Dijo la voz de aquel chico, el hermano de Paul, quien asomaba su aterrador y sombría rostro por la puerta – Paul… ¿Por qué lo haces? ¿Por qué actúas de esa forma?
El lugar quedó en completo silencio:
  • Desde que ellos murieron no hablas… ¿Acaso quieres morir, Paul?
Nuevamente nadie respondió:
  • El frio se acerca… No deberías metete en tantos líos…
Paul abrió sus ojos con rapidez y lanzó un vistazo sobre su hermano, Carl, pero ya se había marchado y la puerta se cerraba lentamente. Paul lanzó un suspiro y volvió a cerrar sus ojos.

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 5: Libre de preocupación

Cortez caminaba apurado hacia la oficina en Paul, con los ojos bien abiertos y sus puños cerrados, una gota de sudor recorría su frente y en segundos se halló frente a la sala. Abrió la puerta y entró de inmediato:
  • ¿Qué fue esto de hace un momento? – Preguntó Cortez, preocupado por el enfrentamiento - ¿Por qué los enfrentaste de tal modo? Eso solo animará sus ganas de rebelarse, ¡Se irán de la familia!
  • No te preocupes… - Decía Paul, colocándose su abrigo y de pie frente al ventanal – No se irán a ninguna parte, entienden que eso no les conviene, no les favorecería en nada, no tiene la fuerza para cuidarse por sí solos… Solo relájate…
  • ¡¿Pero acaso no lo ves?! ¡Ellos están cansados de esto! – Cortez alzó la voz
  • Baja la voz y relájate, ya te lo dije… Además, si no se han ido aún, no lo harán…
Cortez tragó saliva y bajó la mirada:
  • Lo siento, yo solo…
  • Da igual… - Interrumpió Paul – De todos modos; acompáñame…
  • ¿A dónde vamos?
  • Iremos por un trago…
Ambos salieron a la calle y entraron en el vehículo de Cortez, quien se puso al volante y de inmediato salieron contra la calle. La nieve caía con más fuerza de lo normal, la neblina cubría el escenario y un silencio eterno lo acompañaba. El vehículo se detuvo frente a un pequeño local que no se lucía en la cuadra, más bien, se escondía entre las construcciones, como si no quisiera llamar la atención:
  • Ten, colócate esto… - Dijo Paul arrimándole una peluca masculina y unos anteojos a Cortez
  • ¿Una peluca? ¿Acaso no sería mejor utilizar la máscara?
  • ¿Realmente intentarías beber con una máscara cubriendo tu rostro? Además, si alguna otra familia se encontrara aquí, ¿Qué crees que sucedería? Estamos fuera de nuestro territorio después de todo…
  • ¿No sería más fácil buscar un lugar en el nuestro?
  • No, en este recóndito lugar nunca nos molestaran… - Explicó Paul – Ahora solo colócatelo…
Cortez largó un suspiro y acomodó los accesorios, para entonces salir a la calle e ingresar al local.

martes, 19 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 4: Motín

  • Ya tratamos este problema antes, ¿No es cierto? – Preguntó Paul de pie frente a ambos – Si tienen un problema conmigo agradecería que lo trataran conmigo…
  • ¡Cállate! – Exclamó Sala, para entonces quitar las manos de Cortez y tomar a su jefe del cuello – ¡Tú eres quien divide la familia! ¡Por más que ganes poder y prestigio nunca lograras acercarte al nivel de nuestro verdadero cabecilla! ¡El problema no se resolverá hasta que acabemos contigo!
Paul alzó sus manos, tomó la muñeca de Sala y la dobló con fuerza, haciendo sufrir y arrodillarse frente a él a su peón:
  • Entonces inténtelo… Acaben conmigo… - Dijo Paul, para entonces dar la vuelta – Vengan quienes quieran, inténtenlo…
Pasaron unos segundos hasta que varios de los miembros comenzaron a arrimarse y hacerle frente al chico. De inmediato comenzaron a correr hacia él. Paul se colocó en posición y alzó la vista.
Cortez dio un paso adelante, seguro al entrar en batalla y ayudar a Paul contra la rebelión, cuando su mano brazo fue tomado con fuerza. Dio la vuelta, William colocaba su fría mirada sobre él y le prohibía el paso.
Los golpes comenzaron a llegar, Paul hacía volar a sus adversarios, tomándolos con fuerza y danzando contra ellos mientras lanzaba y recibía golpes por doquier. Manchas de sangre comenzaban a verse en las camisas de los miembros, quienes, a pesar de ser castigados por los golpes del chico, lograban ver una esperanza al notar que sus puños si llegaban a Paul. Y nuevamente se colocaban de pie.
Entre tantos ataques y golpes esquivados y bloqueados, llegaban por sí solos varios que acertaban al objetivo y dibujaban un moretón en el cuerpo del jefe, quien, decidido a ganar la batalla, se concentraba completamente en la batalla sin dejarse ir por los aires ajenos.
Pasaron un par de minutos hasta que los miembros rebeldes fueron sometidos por Paul, quien, aún de pie, recuperaba el aliento y limpiaba el hilo de sangre en su rostro. Alzó la frente en alto:
  • Y bien, ¿Alguien más tiene problemas con mi dirigencia? -Preguntó para hallarse sin respuesta. Paul dio la vuelta y observó a los heridos - ¿Por qué no son como los doble? ¿No ven? Ellos no se rebelan ante mi…
Paul colocó sus manos en los bolsillos y se fue del lugar, dejando a sus adversarios desparramados por toda la sala.

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 3: Disputas

Cortez se acercaba a la sala principal, una reunión había sido organizada en el lugar y todos los miembros de la familia estaban en la junta. El lugar estaba en completo silencio, Cortez se colocó de pie frente a sus compañeros y alzó la voz:
  • Esta semana hemos logrado conquistar el terreno de los Loredo, la mayor parte de la ciudad es nuestra, nos reta la parte baja del territorio perteneciente a los Santino, pero dentro de poco creemos que vamos a lograr tomarlo. Aunque el jefe no ha dado detalles sobre esto… - Explicó Cortez – Algo más que quería decirles es que el dinero prometido por la milicia ya se halla en nuestras manos, esto puede parecer algo raro a simple vista, pero al parecer tras esto existe un efecto nacional…
  • ¿Y cómo sabes eso? – Preguntó alguien de la multitud. Unos pasos al frente, se trataba de Rodrigo Sala, un miembro antiguo de la familia que desde el cambio no parecía muy conforme - ¿Cómo sabes sobre esto? ¿Acaso fue Paul quien lo dijo?
  • Así es, nuestro jefe logró deducirlo analizando detalladamente la situación del país y sus conflictos económicos con las naciones vecinas
  • Y dime Cortez, ¿Realmente creerás en eso? ¿Creerás en la palabra del asesino que acabó con nuestro verdadero cabecilla? ¿Y si todo esto es una trampa?
  • Sala, será mejor que te calles, esto claramente no es un engaño, hemos logrado conquistar más de un cuarto del espacio geográfico nacional, nos hallamos justo detrás de la familia Santino y la policía aún no logra alcanzarnos, esto…
  • ¿Y? ¿Qué quieres decir con eso? ¡¿Acaso importa que nuestra familia haya crecido de este modo?! ¡Después de todo estamos siendo liderados por un niño de secundaria! ¡No podemos seguir así! ¡Tenemos que derrocar a P aul!
Cortez, enfurecido se arrimó a Sala y lo tomó de la camisa con fuerza:
  • ¡Cállate!
De inmediato el puño de Sala impactó contra el rostro de Cortez, quien dio varios pasos hacia atrás y levantó la vista. Sala dio la vuelta:
  • ¡Vamos, todos saben que piensan del mismo modo! ¡Todos aquellos miembros antiguos saben de lo que hablo! ¡No podemos seguir al asesino de nuestro líder!
En ese momento Cortez se acercó por detrás y golpeo la nuca de Sala, quien cayó al suelo de inmediato:
  • ¡Ya cállate!
Sala se colocó de pie con rapidez y ambos se tomaron con fuerza, el odio entre ambos crecía más y más, sus ojos, pegados uno al otro se mantenían con firmes en el lugar. De repente Paul apareció en el lugar.

domingo, 17 de julio de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 2: Informantes

Paul se hallaba recostado sobre su sillón, jugando con un lapicero mientras observada el techo de su oficina. De repente alguien entró a la sala, era Cortez, quien se colocó frente a su escritorio y colocó la vista fija en él:
  • Hemos logrado tomar posesión del territorio de Loredo, tal como lo pidió
  • ¿Y él? – Preguntó Paul - ¿Dónde está?
  • Acabamos de bajarlo del camión, en este momento Eric y William deberían estar llevándolo a la sala que se halla al fondo del pasillo…
  • ¿Tomaron precauciones? ¿Y los miembros de la familia Loredo?
  • Así es, nadie nos siguió. Y, aunque me apena mucho informarlo, no pudimos tomar a ningún miembro, todos acabaron muertos… - Expuso Cortez – Sin embargo, las bajas de nuestro lado fueron casi mínimas. Tan solo quince hombres de cincuenta…
  • Bien…
Cortez dio la vuelta y pretendió salir de la sala:
  • Espera… - Interrumpió Paul – Una última cosa… El dinero del tratado con la milicia… ¿Lograron algo?
  • Así es, al parecer la cuenta ha recibido los fondos pedidos…
  • Entonces así funciona…
  • ¿A qué se refiere?
  • Es claro que la milicia no nos entregaría ni un centavo si nos halláramos en su país, si nos halláramos en una situación normal… Pero no es así, nuestro país tiene una deuda con ellos, y ellos no pretenden cobrarla con dinero…
  • Sigo sin comprender, ¿Qué tiene que ver esto con el dinero entregado a nuestra familia?
  • Ellos quieren que acabemos con el país, ellos quieren crear problemas, es por esto que nos entregaron los fondos, es por esto que no nos acabaron… - Terminó de explicar Paul – Ahora, está claro que no seremos los únicos que nos beneficiaremos de esto… Es por eso que necesitamos encabezar el país lo antes posible…
  • Ahora entiendo…
  • Entonces, necesito que me mantengas al tanto de cualquier cosa…
  • ¡Entendido!
Mientras tanto, en la casa gubernamental, la expresidenta Claudia Rossi descansaba en su aposento, observando día y noche como su país se sumía en el desastre. Su guardia, encabezada por militantes de su partido, residían en el lugar mientras protegían a su cabecilla.

sábado, 16 de julio de 2016

Relato de un Imperio "Segunda Temporada" Capítulo 1: Arresto

Un convoy de coches policiales se paseaba por el lugar. La avenida se abría en dos al compás de la sirena, los civiles abrían paso y quedaban embobados observando el escenario. El coronel Martínez, acomodado en el asiento acompañante de su patrulla, observaba el techo mientras fumaba un cigarro. Suarez, a su lado, manejaba el coche y se dirigía con prisa hacia el lugar:
  • ¿Aún sigue con eso en la cabeza? – Preguntó Suarez. Martínez giró su rostro - ¿Qué la familia del lado oeste sigue allí?
  • Es posible… - Dijo el coronel
  • Si me pregunta, creo que aquella foto que me ha mostrado no prueba nada… Ya debería saberlo, es solo un joven…
Martínez tomó su cigarro y formó una nube de humo que se juntó a su alrededor:
  • No lo niego… En este momento, solo parece un joven… Armado, claro está…
  • ¿Y entonces? ¿Por qué sigue con esa idea en mente? ¿En qué se basa para afirmarlo?
  • En nada realmente… Tan solo es intuición…
Suarez largó un suspiro y estacionó el vehículo, el convoy se detuvo frente a una vieja casa que parecía ya abandonada:
  • De todos modos, será mejor que dejes esa absurda idea…
Ambos bajaron del coche y tomaron sus armas. Desenas de oficiales comenzaron a rodear la casa y dos de ellos se arrimaron a la puerta. Una gran patada, la puerta cayó de inmediato y el grupo comenzó a entrar. Martínez y Suarez se acercaron al lugar:
  • ¡Arriba las manos, todos! ¡Están detenidos por posesión ilegal de armas y convenio entre familias! – Exclamó uno de los oficiales, apuntando su calibre 32 contra un grupo de hombres
El grupo comenzó a acercarse cuando uno de los sometidos se colocó de pie y en un segundo, de su abrigo, tomó una pistola y la apuntó contra los policías. Un disparo, la bala perforó el hombro izquierdo de uno de los oficiales. Al instante, Martínez tomó su arma y gatilló repetidas veces. El cuerpo de hombre comenzó a bailar en el aire, haciendo saltar sangre en el lugar y embarrándolo todo. El arma abatió contra el suelo y de inmediato los policías lo tomaron a la fuerza.
Martínez bajó su arma dio la vuelta, para entonces acercarse a la mesa en la que, el grupo se hallaba jugando cartas. Un diario se desparramaba en ella, Martínez arrimó su mano y lo tomó. En él, la conquista del territorio anteriormente poseído por los Loredo era anunciada, la victoria de los rostros blancos se dictaba y una imagen del suceso se lograba ver sin mucha claridad:
  • Estos tipos sí que crecen rápido… - Se escuchó por detrás. Suarez observaba desde arriba el anuncio. Martínez lanzó el diario a la mesa y dio un giro
  • Así es...

viernes, 15 de julio de 2016

Energía X Beginn (Miniserie) Capítulo III

Las horas comenzaron a pasar, la tensión recorría el ambiente y las dudas tomaban a todos sobre la nave ¿Realmente llegarán a hacerlo? ¿Serán capaces de lograrlo? ¿Aquella teoría será cierta?, pero era la única opción.
Todos en la nave trabajaban arduamente, los alimentos mantenidos eran llevados hacia la zona en la que los científicos se hallaban, recobrando energías cada media hora, dando espacio a los demás para ser cubierto durante ese mínimo descanso.
A las tres horas de haber comenzado la tripulación comenzaba a descreer de una salvación, comenzaban a pensar que todo aquello era inútil, que a muerte los esperaba y nada cambiaría eso. Otros, al momento, seguían sosteniéndose en aquella insegura hipótesis en la que se basaba todo aquel esfuerzo.
Pasaron algo más de cuatro horas cuando el primero de los científicos se desvaneció en el suelo. Rápidamente, varios de los tripulantes alcanzaron alimento hacia él y lo retiraron para su descanso, para volver a su puesto pasada una hora.
Mientras tanto, varios grupos intentaban buscar soluciones alternas. No confiaban para nada en ellos, quienes creían, aprovechaban su puesto para tomar su alimento mientras ellos se deshidrataban y caían uno tras otro.
El sol se escondió y la luna salió en el lugar, diez horas desde haber comenzado. La estructura seguía en el lugar, inmóvil y pareciendo no cambiar. Cientos de los tripulantes tomaron la decisión de descansar, otros cientos quisieron continuar su vigía y mantenerse junto ellos.
Al llegar la mañana, pasadas veinte horas todas las personas se hallaban nuevamente despiertas, acompañando a los ocho o intentando buscar subterfugios. Otros, aunque en menor cantidad, tan solo se quejaban y decidían no hacer nada, tan solo esperar a que sucediera algo, ya fuera salvarse o morir en el lugar.
Habían pasado más de veinticinco horas, las personas requerían de alimentos y comenzaba a repartirse entre los científicos, quienes intentaban consumir lo menos posible y seguir con su trabajo de igual modo.
A las treinta y dos horas fue el punto clave, el primer científico caído. Él había quedado sin energía, intentando no alimentarse y dejar a los demás su parte, pero sin poder resistir cayó el cadáver y no volvía. Ahora solo quedaban siete, y las esperanzas comenzaban a romperse.

CMCA? “3era” (FINAL) Capítulo 32: Muerte y ruina

Alex observaba fijamente al hombre acurrucado en la esquina, preguntándose ¿cómo no había logrado verlo antes? Klaus entraba lentamente en la sala y se acercaba a mí:
  • Cuando acabé con todos allí arriba pensé que necesitarías ayuda – Explicó Klaus – Ya que me encontraba en la sala del jefe logré hallar una de estas masacras, especulé que la necesitaría, y así fue…
Lentamente el hombre encapuchado comenzaba a colocar de pie:
  • Oh, parece que aúna piensa continuar…
Un movimiento, el hombre retiró su tapado y cientos de granadas volaron en el lugar. Una explosión tras otra, el lugar caía en pedazos mientras el hombre re corría hacia nosotros con dos cuchillas en su mano. Klaus lanzó una carcajada y tomó sus pistolas.
Las cuchillas comenzaron a zarandear alrededor de Klaus, mientras este esquivaba cada uno de los ataques del hombre sin mucho esfuerzo. Un golpe, el hombre aterrizó sobre el suelo y volvió a colocarse de pie, para entonces correr hacia nosotros. Un disparo, la bala atravesó su pierna y lo hizo caer de rodillas:
  • ¿Realmente tuviste tantos problemas con este tipo?
Klaus se arrimó al hombre, colocó el cañón de la pistola sobre su frente y pulsó el gatillo, de inmediato un lago de sangre saltó en el lugar y el cadáver se desplomó de inmediato. Klaus dio la vuelta y se acercó a Alex:
  • Listo… - Expuso Klaus – Ahora vámonos, los demás deben estar esperándonos...
  • Bien, yo solo… - Respondió Alex pare a entonces caer desmayado. Klaus colocó acercó sus dedos y sintió su pulso
  • Maldición, los gases y el desangrado deben estar afectándole demasiado, necesito llevarlo lo antes posible…
Klaus tomó el cuerpo de Alex y lo colocó sobre su espalda, estaban a punto de salir de la sala cuando un enrome estruendo sonó en el lugar. Instantes después grandes llamas ingresaban por las lumbreras y el lugar caía poco a poco. El edificio caía en pedazos, todo comenzaba a desmoronarse y unas incontrolables llamas postraban el lugar.
                                                                  Continuará…

jueves, 14 de julio de 2016

CMCA? “3era” Capítulo 31: Decenas de ellos…

Alex tomó su arma con prisa y comenzó a disparar hacia el hombre, quien dio un paso al frente y se arrimó a él. El filo de su cuchilla se hallaba a tan solo centímetros del cuerpo de su adversario cuando su cuerpo se desvaneció en el aire frente a él. Alex dio un paso hacia atrás, asustado y perdido por la situación en la que se encontraba.
De repente la pierna del cubierto impactó contra su rostro, el cuerpo de Alex rodó por el suelo y se desparramó de inmediato. En el momento el hombre se avalanchó sobre él y el filo de la cuchilla comenzó a penetrar su abdomen una y otra vez.
Un látigo de sangre se formaba en el aire, Alex gritaba fuertemente, intentando tomar su arma que se encontraba a centímetros de su mano. Tardó un momento hasta que logró arrebatarla, de inmediato as balas comenzaron a dar contra el cuerpo del enemigo, el cual se levantó y cayó ensangrentado y ya sin vida al suelo.
Alex se colocó de pie, el cadáver había desaparecido por tercera vez:
  • ¿Dónde estás? ¿Quién eres? ¡Muéstrate!
En el momento decenas de figuras comenzaron a surgir en el lugar, todas idénticas al hombre anterior, cubiertos por una túnica marrón, con una máscara de gas en su rostro, lográndose ver poco ya que una capucha impedía su vista. Alex tomó su arma y se colocó en posición, una lagrima comenzó a caer de su ojo derecho:
  • ¿Qué rayos está pasando? ¡¿Qué es este maldito lugar?!
Un gran movimiento, las masas comenzaron a movilizarse contra Alex, quien los esperaba con su metralleta en mano y con grandes heridas por todo su cuerpo, no podría ganar esa batalla, él lo sabía muy bien, pero no pensaba rendirse tan fácilmente.
Alex dio un paso al frente y abrió fuego contra ellos. Los cuerpos comenzaban a caer uno tras otro, mientras tanto, varios de ellos lograban abrirse paso en el lugar y arremeter contra él, acuchillándolo con fuerza e hiriéndolo reciamente.
De repente la puerta de la sala se abrió. Alex lanzó un vistazo, Klaus entraba en el lugar con una máscara de gas cubriendo su rostro, bien parecida a la de sus contrincantes. Alex abrió con fuerza sus ojos, una pequeña sonrisa se dibujaba en el rostro de su capitán, quien alzaba su pistola en el aire y la apuntaba a un costado de la sala:
  • ¿Realmente no te das cuenta de lo que sucede, Alex? – Preguntó Klaus, para entonces presionar el gatillo
La bala viajó de un lado al otro y en un instante los cientos de enemigos desaparecieron. Alex cayó al suelo de inmediato:
  • ¿Realmente no te has dado cuenta de es esta sustancia en al aire la que te ha jugado una mala pasada? ¿De qué tu verdadero enemigo está allí? – Inquirió, señalando la esquina de la habitación, donde uno de aquellos hombres se arrinconaba, cubriendo con su palma la herida de bala en su hombro derecho – Oye, realmente necesitas entrenar más, Alex…

CMCA? “3era” Capítulo 30: Confusión

  • Bienvenido, atacante…
Alex dio un paso hacia atrás, tomó su arma y desorientado presionó el gatillo. Las balas comenzaron a dar contra todo el lugar. La figuro de aquellos hombres comenzó a desvanecerse y alguien comenzó a caminar hacia él. Alex dio la vuelta de inmediato y colocó la vista fija sobre él; un hombre cubierto completamente daba lentos pasos y se arrimaba más y más hacia Alex.
Pasaron un par de segundos hasta que detuviera su caminata y se quedara en el lugar:
  • ¡¿Quién eres?! – Preguntó Alex
El lugar quedó en silencio. Alex alzó su metralleta y presionó el gatillo, en el momento una gran explosión tomó a Alex por la espalda, su cuerpo salió lanzado e impactó contra el suelo. El hombre del tapado giró y lanzó nuevamente su mirada sobre él.
Una rodilla arriba, Alex se colocó de pie nuevamente y lanzó un vistazo sobre el lugar del estallido, el cual se bañaba en llamas:
  • ¿Quién es este hombre? – Se preguntaba Alex – No importa realmente, pero no puedo tomarlo a la ligera…
Un paso al frente, Alex tomó su arma de fuego y apretó el disparados. Las balas comenzaron a dar contra el cuerpo del malhechor, haciendo saltar chorros de sangre y abriendo miles de huecos en el cuerpo del mismo. El cadáver abatió contra el suelo. Alex alzó la vista y la confusión creció. Un paso tras otro, Alex se acercaba con cuidado al cuerpo del enemigo, ya acabado sobre el suelo, sin poder creer lo fácil que había sido derrotarlo:
  • No puedo creerlo…
Pateo con sutileza el cadáver intentado ver respuesta, pero nada, estaba completamente muerto. Su cuerpo estaba a punto de liberarse cuando de repente una cuchilla se asomó por el costado. Alex, rápidamente, dio un paso al costado e intentó esquivarla. Un enrome tajo se abrió en su brazo derecho, pero sin mayores daños. Lanzó un vistazo sobre el enemigo; no podía creer lo que estaba viendo, en cuestión de milisegundos el cadáver había desaparecido y el cubierto se hallaba nuevamente allí; con una gran cuchilla en su brazo derecho y sus ojos fijos en su adversario:
  • ¿Quién demonios es este tipo?

miércoles, 13 de julio de 2016

CMCA? “3era” Capítulo 29: Recorrido

Klaus y Alex se habían espaciado, al igual que Uriel y Jimmy anteriormente. Una enorme escalera y un corredor los hacían dejarse uno al otro y seguir caminos diferentes, Klaus, por la planta alta y Alex por el pasaje.
Mientras tanto, Jimmy había logrado abandonar el edificio, ahora se hallaba junto a Kai, quien sorprendentemente había logrado acabar con todos sus adversarios, terminando sin la más mínima herida en su cuerpo. El grupo de Jessica y Tomas había acabado hace ya bastante y ahora se encontraba descansando bajo un gran árbol en el parque del lugar.
Un enorme candelabro iluminaba la habitación, Klaus entraba en la sala del segundo piso; era enorme, el piso estaba completamente pulido, se hallaba en estupendas condiciones, al contrario de las anteriores. Klaus dio un paso al frente, allí se enteró, decenas de terroristas resguardaban el lugar, bloqueando el paso a su cabecilla:
  • Finalmente llegas, Klaus… Te he estado esperando… - Dijo el Jefe con una sonrisa en su rostro, para entonces colocarse de pie y alzar su mano derecha - ¡Todos! ¡Ahora!
De inmediato el grupo salió disparado contra Klaus, quien se colocó en posición, tomó sus armas y alzó la vista.
Al otro lado del edificio, Alex seguía su recorrido por el pasillo, un lugar un tanto diferente al transitado por Jimmy. Cientos de puertas se abrían paso en el lugar, las esquinas eran incontables, los caminos eran miles, tanto, que parecía ser nada más ni nada menos que un laberinto:
  • Dime… ¿Qué buscas? – Se oyó repentinamente en el lugar. El sonido retumbó.
  • ¡¿Quién eres?! – Gritó Alex con fuerza. Una risa malévola se escuchó de inmediato
Alex tomó su metralleta y comenzó a disparar a todos lados. El lugar se iluminó de momento y luego se volvió a sumir e una completa obscuridad:
  • No lo lograras… No puedes tocarme…
Alex, enfurecido y sin saber qué hacer, dio un paso al frente y comenzó a correr con fuerzas. De repente, una enrome explosión sacudió el lugar, Alex abatió contra el suelo:
  • Vamos… Inténtalo otra vez… - Dijo la voz desconocida
Alex se colocó de pie y frunció el ceño:
  • ¡¿Dónde mierdas estas?! – Exclamó Alex
La sonrisa volvió a oírse y nuevamente una explosión hizo volar a Alex, esta vez empujándolo contra una de las puertas y haciéndolo entrar en la sala. El lugar se volvió a la vista; una enrome sala se vio de inmediato, tomada por miles de terroristas que se acomodaban en distintos puntos de la sala:
  • Bienvenido, atacante… - Dijeron todos a la vez