lunes, 1 de agosto de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 18: Los ojos del demonio

Paul caminaba rápidamente por el pasillo, todos lo observaban atentamente, sus rápidos pasos se dirigían hacia la sala final, donde el Don de los Loredo se hallaba encerrado. Cada uno de los miembros que lo interceptaban en un camino hacia el lugar eran llamados a la atención y de inmediato seguían su rastro. En minutos un enorme grupo se formó por detrás. Paul ingresó en la sala, tomó con ligereza una cuchilla de su bolsillo, la lanzó a metros de Loredo y dejó caer su saco:
  • Tómalo… - Dijo Paul refiriéndose al cuchillo – tómalo y combatiremos, si logras vencerme te sacaré de aquí inmediato…
  • ¿Qué buscas? – Preguntó Loredo, quien con los ojos fijos se hallaba acurrucado en una de las esquinas de la sala, sin nada de ropa encima y unas ojeras enormes bajo sus ojos
Paul sonrió de oreja a oreja y lanzó un vistazo fijo sobre él:
  • ¿Entonces no tomarás el cuchillo? – Preguntó Paul – Entiendo que te han mantenido alimentado diariamente, deberías estar fuerte como para una batalla… Ahora levántate…
Todos comenzaron a asomarse por la ventanilla de la sala, quedando boquiabiertos de inmediato al ver al chico actuando como lo hacía. Cortez se coló entre la multitud y quedó frente al vidrio:
  • ¡Vamos! ¡tómalo! – Gritó Paul
Loredo se colocó de pie de inmediato y tomó la lanceta:
  • Solo tengo que vencerlo, no creo que sea difícil, es un chico después de todo… - Se decía Loredo mientras observaba la enrome sonrisa de Paul – Pero ese rostro, ese rostro me hace temerle…
 Loredo empuñó su arma con fuerza y dio un paso al frente. Un fuerte grito, el filo del cuchillo se lanzó contra el peco de Paul, quien dio un paso al frente y de inmediato apaleo el rostro de su adversario. Un paso hacia atrás, los nudillos del chico eran implantados justo por debajo de la nariz del hombre, quien era lanzado contra el muro. Una patada, el pie de Paul se dio contra el muslo de Loredo, haciéndolo caer.
Un nuevo golpe, esta vez en la mejilla del hombre, su cuerpo cayó desparramado al suelo, un hilo de sangre colgó de su boca:
  • Levántate… - Se escuchó
Loredo alzó la vista, sus ojos estaban pegados en él, una diabólica sonrisa se dibujaba en su rostro, “Ese chico es un monstruo” pensaba pávido por el rostro de Paul.

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