miércoles, 10 de agosto de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 27: Visita familiar

Eric corría por los pasillos, dirigiéndose con apuro hacia la oficina de Paul. Un rápido movimiento, la puerta se abrió de golpe y Paul alzó la vista:
  • ¡Paul, un hombre ha entrado en la sala! – Exclamó
  • ¿Cómo?
  • ¡Ven rápido! ¡Él dice ser tu hermano!
Paul se levantó de la silla repentinamente y ambos se embalaron hacia el lugar.
El salón principal era un rejunte de gente, las miradas estaban fijas en él, su cabello rubio brillaba con fuerza, sus ojeras eran enormes, sus claros ojos daban paso a la maldad. Adam mantenía los brazos caídos y los ojos bien abiertos. Paul entró en el salón y todos colocaron su vista sobre él:
  • Oh, Paul… Finalmente me recibes, estaba cansado de ser aborrecido por estos imbéciles…
  • ¿Qué quieres? – Preguntó Paul
  • ¿Qué quiero?, vienes un día, descubro que eres un miembro de los rostros blancos y desapareces no sin antes intentar matarme… ¿Realmente creías que no vendría?
Paul frunció el ceño y dio la vuelta:
  • Sáquenlo de aquí…
Den inmediato decenas de hombres se lanzaron contra el chico. Los puños en alto y su decisión por acabar con el joven era fuerte, tan fuerte como lo era el respeto que sentía por Paul, quien, a pesar de haber atacado a su familia los había acogido y dado un lugar.
Un golpe, Paul dio la vuelta, sus hombres eran apaleados por Adam, quien lanzaba puñetazos contra ellos y los hacía abatir contra el suelo. Los ataques no cesaron, quienes se hallaban en el edificio en ese momento cerraron sus puños y atacaron, para cavar de la misma forma que sus compañeros. Paul apretó sus dientes fuertemente y dio la vuelta:
  • ¡Maldito!
Sus nudillos rozaron su cuerpo. Adam tomó el brazo de Paul e hizo chocar a su hermano contra el suelo, para entonces arrimarse a él y golpear con pujanza su mejilla:
  • Volverás conmigo… - Exclamó Adam – No puedo estar indudable de tu seguridad cuando te rodeas de gente tan débil…
  • ¡Cállate! ¡No iré a ningún lado!
Adam lanzó una pequeña sonrisa y soltó a su hermano, quien de inmediato cayó al suelo:
  • Bien… Volveré este viernes, si logras tocarme en una pelea uno a uno entonces te dejaré en paz…
Paul fregó la sangre de su rostro y levantó la vista:
  • Hasta entonces no volveré… Tal y como tú quieres…

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