Loredo se colocó de pie con rapidez y nuevamente se lanzó al ataque. Un golpe en la boca del estómago y el siguiente en el mentón. Sus dientes chocaron con fuerza y cedieran ante un golpe en la nuca proporcionado por el antebrazo de Paul. Loredo dio un paso hacia adelante e intentó dar la vuelta:
- Puedo vencerlo… - Se decía Paul
Una castigadora patada dio contra las costillas de Loredo y lo hizo arrodillarse ante Paul. El cuchillo abatió contra el suelo:
- Puedo vencer a un don de la mafia, entonces… ¡¿Por qué no puedo hacerlo contra Adam?!
Paul tomó el arma y de inmediato perforó el hombro de Loredo y fue retirado al momento, para entonces inyectarse en el brazo del pobre hombre y volver a repetir la acción. Un grito de dolor hizo volar la sala, todos quedaron impactados al ver la escena, el filo del cuchillo salía y entraba una y otra vez a lo largo y ancho de todo su cuerpo. La sangre teñía todo el suelo y una sonrisa perversa seguía plantada en el rostro de Paul:
- ¡Maldición! – Vociferó Paul con fuerza mientras seguía acuchillando a su adversario, quien ya más que una figura humana parecía ser un montón de carne apilada en la sala
Paul dio la vuelta y dejó caer el cuchillo, su aterrador rostro se convirtió en uno neutro y sus ojos se abrieron por completo. Manchas de sangre se dibujaban por todo su cuerpo, su respiración podía sentirse con pujanza en el ambiente. Un paso hacia adelante y Paul abrió la puerta, todos se quitaron de encima y dieron paso a su jefe:
- Limpien todo esto… - Dijo él
- ¡Entendido! – Dijeron un par de hombres para salir corriendo detrás de las herramientas necesarias
- Y Cortez…
- ¿Si? – Se arrimó Cortez
- Haz un nuevo pedido de armamento y manda un ataque contra la familia Casas, no tenemos tiempo que perder…
Paul siguió su camino y dejó a la multitud embobada, sin entender claramente lo que su Jefe pretendía.

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