El trio entró en la sala, acompañados de un guardia, quien, con un arma en sus manos caminaba junto a ellos y los dirigía al lugar:
- Entren… - Dijo el hombre
De inmediato, Tenma colocó su mano en el picaporte y abrió la puerta. Los tres ingresaron en el lugar:
- Finalmente podemos hablar a solas… - Dijo Retorn, quien se hallaba en el centro de la sala, con sus manos en su enorme abrigo y la mirada clavada en ellos – Supongo que están enterados de toda la situación, asique voy a ser lo más directo posible; ¿Dónde está Hamada?
Mukamoto dio un paso al frente y miró a Retorn fijamente:
- ¡Nunca te lo diremos, Maldito! – Exclamó
- Mh… Qué agradable sujeto… - Dijo Retorn, para entonces girar su rostro y mirar a Tenma – Desde ahora hablaré contigo... ¿Dónde está?
- ¿Por qué querrías saberlo? ¿Acaso no es suficiente casi matarlo aquella vez? – Curioseó Tenma
- Por supuesto que no… Si no ha muerto entonces es mi trabajo aún no termina… - Contestó el hombre – Además, por más de que tú no me lo digas tarde o temprano lo encontraremos…
- ¿Por qué te interesa tanto mi hermano? ¿Qué tiene de especial?
Retorn lanzó una carcajada y el sonido retumbó dentro de su casco:
- Podría decirte que en el pasado fuimos muy buenos amigos, aunque eso claramente cambió… - Manifestó él – Entonces, ¿Darás una respuesta a mi pregunta?
- ¡Claro que no! – Respondió furioso
La sala quedó en completo silencio. Retorn dio un paso al frente, alzó su mano derecha y de inmediato clavó su temible mirada sobre Tenma:
- Mejor cambiaré un poco las cosas desde ahora… Me dirás dónde está Touma…
Una lagrima comenzó a caer del ojo derecho de Tenma. Cerró su puño, su cuerpo temblaba con fuerza:
- ¡Cállate! – Gritó Tenma con fuerza
El golpe salió lanzado hacia el casco de Retorn, quien rápidamente lo esquivó y clavó sus nudillos en el pecho de su oponente:
- No inicies una batalla que no podrás terminar…
Un chorro de sangre salió lanzado de la boca de Tenma. Mukamoto se acercó a ambos y al instante se lanzó al ataque. En el momento, una de las piernas de Retorn hundió el abdomen de Mukamoto, quien abatió contra el suelo con fuerza.
De repente alguien entró en la sala. Uno de los soldados asomaba su cabeza y dirigía sus ojos hacia Retorn:
- Señor, tenemos noticias sobre Hamada…

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