- ¡¿Santino entregó su familia?! – Exclamó Dicarino, enfurecido al notar el cobarde escape de su deudor - ¡Maldición!
Dicarino golpeó con fuerza su mesa y los alimentos volaron por el aire. De inmediato tomó un gran cigarro, lo encendió y lo colocó entre sus labios:
- ¿A quién le fue entregado todo? – Pregunto
El miembro de la familia retrocedió un paso y agachó su cabeza:
- Realizaron un tratado con los rostros blancos… Ellos se apoderaron de todo…
- ¿Los rostros blancos? ¡Mierda! – Gritó con furia - ¿Inclusive las ciudades tomadas por la milicia? ¿Qué pasará con ellas?
- Se cree, aunque todavía no se ha confirmado, que los rostros blancos también han tratado con ellos… Puede que hallan conflictos entre ambos bandos, pero no creo que vayan a durar demasiado…
- Maldito Paul… - Dijo Dicarino echando humo en la sala – Ya me cansé de ser tan sutil… ¡Ataquen toda la región oeste y noroeste del país… No vamos a dejar que nos venzan tan fácilmente, lleven a todos los hombres que necesiten, lo único que quiero es acabar con esos malditos…
- ¡Bien!
- Y creo ya haberlo mencionado; traigan a nuestro informante…
Al mismo tiempo, en el centro del país, en la capital de Sarnest donde se halla la casa gubernamental y la policía nacional. Humberto Rosales, jefe a nivel nacional de la policía y el ex ejército nacional “calaveras rojas”, enterado de la situación actual de las familias y la milicia decide inyectarse en el caos, miles de tropillas a su cargo son enviadas contra las ciudades tomadas por la milicia, con la esperanza de finalmente acabar con el poder de estos y liberar al país de la destrucción.
Los cuarteles del lado oeste de los oficiales, dirigidos por Martínez se encuentran en un estado de bloqueo y desconcierto ante tanto desorden nacional. Martínez, sentado en su oficina, observaba por un enorme ventanal que le daba la vista a una ciudad caótica:
- ¡Suarez! – Gritó con fuerza, su acompañante surgió de inmediato tras las puertas y entró en la sala
- ¿Si?
- Prepara un grupo de oficiales, esta noche lanzaremos un ataque contra los rostros blancos…
- ¿Cómo?
- Me acabo de enterar, al parecer los Dicarino piensan lanzar ataques en su territorio oeste y noroeste, aprovecharemos e iremos en su batalla
- ¿Qué ganaríamos con esto? ¿No recuerda la vez pasa…?
- Solo mándelos, tengo la esperanza de que los Dicarino podrían conocer el paradero del jefe de los rostros blancos… Ellos no están en nuestro territorio y es por eso que los tomaremos aquí…
- ¿Nuevamente se está basando en conjeturas?
- Así es…
Suarez lanzó un suspiro:
- No hay nada que pueda hacer para detenerlo ¿Verdad?
- No…
- Bien, prepararé el grupo…

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