Nicolas marchaba lentamente hacia Touma, quien, arrimado al muro de la habitación, sostenía su obscura filosa con ambas manos. Una perturbadora sonrisa se trazaba de oreja a oreja en el rostro del ser oscuro y sus filosas garras se movían junto a él.
Nicolas dio un gran paso adelante y de inmediato se embaló contra su oponente. Touma se preparó y sin dar paso atrás estalló su puño contra la mandíbula de Nicolas, para entonces lanzar una patada y mandar a volar a su adversario.
Touma alzó su vista; Nicolas se mantenía de pie a unos diez metros de su posición. Con la mirada fija en él y apretando bien los dientes. De repente ambos comenzaron a correr hacia el otro; Touma con su espada en mano y Nicolas abriendo más y más sus garras. Se encontraban a solo metros y la batalla acabaría cuando un material traslucido y amarillento se interpuso en su camino.
Dos grandes brazos bloqueaban el paso de uno y otro. Ambos lanzaron un vistazo: Dos grandes brazos de aquellas características tan extrañas se formaban desde el cuerpo de Augusto, quien caminaba hacia ellos con lentitud:
- Ya deténganse… - Dijo Augusto – Esto es ridículo…
Touma y Nicolas bajaron sus brazos para entonces detener su vista en su compañero de encierro:
- Realmente son fuertes, no, demasiado fuertes…. – Decía Augusto mientras retiraba sus extrañas extremidades del lugar - ¿Acaso no pueden derribar estos muros y liberarnos?
- No, son demasiado resistentes… - Respondió Touma – Cuando choqué contra él lo supe; no podría hacerlos caer tan fácilmente, tal vez con toda mi energía, pero luego de ingresar en la singularidad mi cuerpo la perdió toda y mi cabeza da vueltas constantemente
- ¡¿Acaso esa no era tu mayor fuerza?!
- Claro que no… Tardaría al menos diez horas en recuperar siquiera la mitad de ella… - Dijo Touma – No puedo hacer nada por ahora…
Augusto lanzó un vistazo sobre Nicolas:
- No, aunque me cueste admitirlo no soy lo demasiado fuerte como para hacerlo…
Augusto se dejó caer al suelo y lanzó un suspiro:
- Maldición… Entonces tendremos que esperar…
- ¿Y tú? – Inquirió Touma - ¿Qué son esos brazos que acabas de utilizar?
- ¿Mi Figuro? – Respondió – Es un poder especial de mi raza…
- ¿Raza? ¿Acaso no eres un ser oscuro?
Augusto lanzó una pequeña risa:
- Touma, él es como nosotros; un ser oscuro ha tomado a otro ser…
- Así es, soy un Híbrido…

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