domingo, 14 de agosto de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 30: Disputas territoriales (Parte III)

  • ¿El jefe de los rostros blancos? ¿Qué quieres decir? – Preguntó Suarez
  • Lo que acabas de escuchar…
Martínez tomó con fuerza su arma y se embaló hacia el campo de batalla:
  • ¡Espera! ¡Martínez!
Un paso tras otro. Martínez corría a una velocidad inhumana, atravesando los muros de disparos que se cruzaban frente a él. Con la vista fija en su objetivo, aquel coche negro que se escondía en la obscuridad de la noche.
Un último paso, Martínez alzó su arma y miró fijo al vehículo, el cual no se hallaba a más de cuatro metros:
  • Vamos, sal, maldito… - Se decía Martínez en su cabeza, dibujando a la vez una inquebrantable sonrisa y apuntando con fuerza a sus enemigos
Dentro del vehículo, Sala y Paul miraban detenidamente a su enemigo:
  • Al parecer se ha dado cuenta… - Dijo Paul, para entonces lanzar una pequeña risa, tomar su máscara y colocársela
  • Espera, ¿Piensas salir? – Preguntó Sala
  • Pero claro que sí, alguien ha logrado descubrir mi posición actual y lo menos que puedo hacer es seguir con su juego…
Paul tomó su pistola, colocó su sombrero negro y alzó la vista:
  • Además, nunca logrará vencerme, deberías saberlo pro experiencia…
Paul abrió la puerta del vehículo, Martínez avivó la mueca formando una de oreja a oreja y clavando sus aterradores ojos sobre él:
  • ¡Él es! ¡Él es el Don!
Paul bajaba del vehículo, con su pistola en mano y apuntándola contra Martínez. Un disparo, Martínez se resguardó contra la pared y se colocó en posición.
Un paso al frente. Paul comenzó a caminar con fluidez hacia su adversario, con su cañón en lo alto listo para disparar. El retumbe del gatillo sonó en el lugar. Martínez se avalanchó contra el suelo y rodó, esquivando la bala y escapando de una herida mortal, para entonces colocarse de pie.
Paul separó su arma y se embaló hacia su enemigo. Martínez intentó esquivarlo, pero el puño del enmascarado dio contra su mandíbula de inmediato. Martínez no se quedó quieto y lanzó una brumadora patada contra el pecho de Paul, haciéndolo retroceder. El cuerpo de Martínez abatió contra el suelo y se miraron fijamente. Esta batalla recién comenzaba y ambos lo sabían, habían encontrado a su mayor enemigo.

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