lunes, 15 de agosto de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 31: Disputas territoriales (Parte IV)

Ambos se lanzaron uno contra el otro. Los golpes comenzaron a lanzarse desde ambos lados y cada uno bloqueaba con sigilo los golpes contrarios. Los puños eran desviados, bloqueados, esquivados y contraatacados, pero ninguno lograba llegar hasta su objetivo y apalear el cuerpo del otro. Los dos dieron un paso atrás.
Mientras tanto, en el lugar, el campo de batalla sonaba con fuerza. Los disparos de ambos grupos formaban balaceras contrarias con las que intentaban suprimir a los enemigos. Las bajas lograban verse en ambos grupos, ninguno mayor que otro. Los cuerpos seguían cayendo al suelo y cubriéndolo completamente de rojo, la batalla continuaba.
Martínez dio un giro y lanzó un golpe. Su antebrazo impactó de inmediato contra la cara de Paul, para entonces lanzar un puñetazo y hundirlo justo en su pecho. Paul dio un paso hacia atrás y tomó su pistola, de oyeron dos disparos, las balas viajaron a lo largo y dieron contra el cuerpo de Martínez, una en su brazo derecho y otra en su abdomen, un chorro de sangre saltó y embarró el suelo bajo él.
La vista arriba, Paul se acercaba hacia Martínez y comenzaba a lanzar tormentas de golpes que daban contra el cuerpo del oficial. Se movía de un lado al otro, los puños del chico reventaban con fuerza contra su adversario y la sangre saltaba de un lado al otro.
No lograría resistirlo, no podría resistir uno más de esos golpes sin defenderse y él lo sabía. Martínez dio un paso al frente, abrazó a Paul y se lanzó contra él, haciéndolo caer contra el suelo. El puño en alto, Martínez lanzó un puñetazo contra el ojo de Paul, quien luego de recibirlo alzó sus piernas y se quitó de encima a su enemigo, haciéndolo caer de espaldas por detrás.
Ambos se colocaron de pie y se miraron fijamente:
  • Este chico… Este chico no es cualquiera, sabe pelear, lanza golpes certeros y directos al contrario de cualquier otro… Él sabe lo que hace… - Se decía Martínez mirando con atención a su oponente
El cuerpo de Paul estaba demasiado agitado, su máscara empapada en sangre se volvía pesada y no le dejaba respirar con facilidad, debía terminar este de inmediato, de otro modo no podría resistir.
Un paso al frente, ambos alzaron sus armas y las apuntaron uno hacia el otro, sus cañones se cruzaron y sus ojos se miraron fijamente. La batalla entre ambos monstruos no acababa aún.

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