lunes, 8 de agosto de 2016

Relato de un Imperio “Segunda Temporada” Capítulo 25: Desorden nacional (Parte III)

  • ¡Impongo oficialmente un conflicto armado contra la milicia! – Exclamó Humberto, cabecilla de la policía nacional
Una sonrisa de oreja a oreja se posicionó en el rostro de Montecarlo:
  • Es una lástima… - Dijo Montecarlo con gracia - ¡Ahora!
De inmediato miles de militares comenzaron a entrar en escena, rodeando las tropillas oficiales mientras estos apuntaban contra su cabecilla. Humberto lanzó un vistazo, todos sus hombres eran rodeados por los enemigos, quienes con sus armas en alto esperaban la orden de fuego.
Montecarlo dio la vuelta y pretendió entrar en la magistratura, cuando los disparos comenzaron a sonar. Lanzó un vistazo; los oficiales abrían fuego contra sus hombres y los hacían abatir contra el suelo. Los militares, a la vez, se lanzaban contra el bando contrario y repetían la acción. El combate se había levantado y ningún lado se quedaba atrás. La sangre comenzaba a embarrar el suelo y el fuego se avivaba más y más:
  • ¡No subestimes a mi país! ¡Maldito bastardo! – Se escuchó al instante. Humberto corría hacia Montecarlo, con su puño en alto y enfurecido por su trato
Montecarlo dio la vuelta, su puño impactó contra el de su oponente, quien dio contra el suelo sin siquiera lograr tocar al militar:
  • Al contrario, creo que aún los sobreestimo…
Humberto alzó la vista, Gómez se posicionaba frente a él, con dos enormes cuchillas en su mano, bloqueando el camino contra su mayor, quien entraba en el lugar:
  • Ocúpate de él, Gómez…
  • ¡Bien!
El orgullo de Humberto se partió en pedazos al comprender la situación. Sus manos sobre el suelo, un paso al frente y nuevamente se colocó de pie, para entonces tomar su ametralladora y apuntar hacia su nuevo contrincante:
  • ¡Maldición! – Exclamó
Un muro se balas se lanzó contra Gómez, quien empuñó su arma, dio un paso al frente y realizó un rápido movimiento. El brazo de Humberto se alzó en el aire junto a una enorme ola de rojo. Sus ojos se incrustaron sobre el oficial.

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