domingo, 11 de octubre de 2015

CMCA? “2nd” Capítulo 19: Rojo

De nuevo caí sumido en la furia, grandes llamas comenzaron a rodearme, esto ya había sucedido, el descontrol había vuelvo a tomarme vivo, pero deje llevarme. Mis pies se movieron a una velocidad increíble, mis ojos estaban fijos en su objetivo, lance una patada, pero él la esquivo con facilidad, para luego intentar golpear mi cuerpo aun en el aire, no obstante pude detenerlo.
Mis golpes hacían retroceder a mi adversario mientras éste esquivaba cada uno de mis golpes y contraatacaba de nuevo. Di un salto y abatí unos pasos hacia atrás. El sonrió y sin dejar pasar un segundo se lanzó contra mí, intente golpearlo, pero mi golpe fue  bloqueado y su puño aterrizo en mi estómago:
  • Ahora sufre… - Dijo mientras un hilo de sangre colgaba de mis labios - ¡Maldito!
El impulso su brazo, dándole más fuerza al golpe y lanzando mi cuerpo contra la pared. Los escombros y trozos de maderas comenzaron a caer sobre mí, levante la mirada, él se acercaba rápidamente. Di un gran salto y con fuerza cerré mi puño y lo levante en lo alto, al igual que él lo había realizado segundos antes. Ambos cuerpos chocaron, nos miramos mutuamente, el odio agitaba el ambiente.
Él se alejó unos pasos y me observo fijo, para luego colocar sus manos en lo alto y decir orgulloso:
  • ¡Vamos! ¡Ataca!
Fue entonces cuando tomé dos de mis cuchillas las cuales con rapidez lance contra él, perforando sus dos brazos. Un chorro de sangre salto hacia el suelo, los gritos de dolor comenzar a rebosar.
Gire la mirada, uno de sus compañeros me apuntaba con su arma en alto, di un gran salto y tomé una de mis cuchillas. El filo de mi arma siquiera se logró ver, sus manos empapadas en sangre reposaban en el suelo, un nuevo grito comenzó a sonar.
Ahora solo faltaba a uno, quien corría hacia mí con una afilada espada en sus manos, eleve mi cuerpo y lance un golpe, su cuerpo salió disparado, convirtiéndose en una enorme mancha de sangre en el polvoriento muro.
Volví hacia mi adversario, quien ya había logrado librarse de ambas cuchillas, su mirada de furia intentaba intimidarme, pero no lo hacia
  • ¡Acabare contigo! – Grito fuertemente
El comenzó a correr rápidamente hacia mí, reiteradamente tomé una de mis cuchillas, para entonces correr hacia él y abrir un enorme tajo en su pecho. Levante mis ojos, el sollozo sangriento del hombre comenzó a empapar mi rostro, el ya no podía hacer nada, yo había vencido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario