Tomé mi espada y salí lanzado contra el grupo de chicos, para entonces cortar a cada uno de ellos en unos pocos segundos.
Los cuerpos comenzaron a caer uno por uno, la sangre cubrió el suelo y grandes seres completamente negros comenzaron a escapar de las heridas de cada uno de los cadáveres.
En ese momento sentí que algo estaba pasando detrás de mí, di la vuelta, uno de ellos seguía vivo, y aun peor, escapaba a una velocidad increíblemente alta a pesar de todavía estar en su forma humana, pero no tenía tiempo para seguirlo, los demonios estaban justo allí, debía dejarlo ir.
Aferré con fuerzas el mango de mi filosa y dando un gran paso me embalé contra todos aquellos seres. Mi espada se movió por sí sola, atravesando sus cuerpos y derramando su sangre por todo el lugar.
En ese momento era una persona totalmente diferente; al batallar me convertía en alguien terrorífico, sediento de sangre, el cual quería acabar con cada uno de los seres que se encontraba frente a él.
Y no era solo allí, antes también había sido así, en mis supuestos “sueños”, también. Y es por eso que debía controlarme.
Di el último corte y acabé con todos. Mis brazos comenzaron a temblar, una enorme y aterradora sonrisa me dominaba, el sentimiento de matar me colocaba en la cima del mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario