Una brisa revoloteo con mi cabello, mi mirada fija en el individuo que acababa de salvarme, mi cuerpo seguía sin responder:
- Un… ¿Ángel de la muerte? – Repetí
- Así es… - Alegó
El ser dio la vuelta y lánguidamente se colocó de rodillas frente a mí:
- Y ahora; Azrael, Sr. De la muerte, precisamos su servicio en la batalla contra el mal.
Permanecí en silencio unos segundos:
- Lo siento… Debes estar indagando a alguien más… - Explique embrollado pero a la vez seguro de lo que exponía
- ¡Es improbable el hecho de que yo haya errado! ¡Por favor, requerimos tu ayuda!
- ¡No soy ningún ángel de la muerte! ¿A caso no entiendes eso?
- ¡¿Entonces donde piensas que está tu padre?! – Rugió él. Disimule un momento y cedí mi rostro – ¿Porque piensas que tu familia siempre ha cuidado de ti más de lo que habitualmente haría cualquier estirpe? ¡Llegando al punto de que tienes conocimiento de cómo esgrimir una espada y cualquier otro tipo de arma!
Comencé a especular todo lo que él había dicho, ahora todo tenía sentido. Levante mi rostro y coloque mis ojos sobre él:
- Supongamos que lo que tú dices es cierto… Entonces ¿Qué debería hacer? – Exclame
En ese momento el ser arrimo su espada hacia mí y levante su rostro:
- ¡Ayúdanos! – Respondió – ¡Ayúdanos a acabar con todo el mal en la tierra!
Acerque mi mano y con desgana tome el mango de la filosa, para luego levantarla y colocarla sobre mi hombre:
- Bien… Tomare tu palabra… - Respondí
El ser alado se colocó de pie y posicionándose frente a mí sonrió:
- Buena decisión, Sr. Azrael… - Exclamó – Debemos apurarnos, el señor debe de estar esperándonos…

Disfruten del Tercer capítulo de "Ángel de la Muerte"
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