- Parece que finalmente llegó la hora…
Baje mi rostro, Gabriel, el ángel que pensaba, era parte de mi sueño, se encontraba justo frente a mí, sonriéndome con sus enormes alas abiertas en el firmamento. Que paralizado un instante y los gritos cesaron:
- Tu primera misión. Debes cumplirla
¿Entonces no era un sueño? ¿Todo había sido real? ¿Realmente era cierto que yo sería el supuesto nuevo Ángel de la muerte?, no podía creerlo, todo había sido verdad. Gabriel acercó su mano hacia mí y una gran espada (La cual reconocía) se dispuso justo delante de mí.
Di unos pasos, el bullicioso ruido no acababa, seguía sonando, pero de algún modo lograba oír a Gabriel:
- Sigue el ruido… síguelo y acaba con ellos… acaba con la maldad… esa es tu misión
Arrime mi brazo y de un movimiento tomé la filosa. ¿Si seguía aquel sonido, acabaría mi misión?, entonces solo debía seguirlo. Gabriel toco mi frente con su meñique y dos grandes alas comenzaron a producirse en mi espalda. Gire mi rostro, para observarlas un momento y luego devolver la mirada, pero el ya no se encontraba allí, había desaparecido totalmente.
Ahora sabía lo que debía hacer, solo debía hacerlo. Me acerque a la esquina más alta de la edificación (Donde aún más fuerte se oía el sonido, por lo que de allí provenía) y luego de pensarlo un segundo me lance al aire. Mis alas se abrieron de una manera impresionante y mi cuerpo comenzó a volar por los cielos como s de un ave se tratara.
El sonido sonaba cada vez más fuerte mientras me acercaba a mi destino, la sangre seguía fluyendo, aunque ya ni importancia le daba, estaba demasiado concentrado demasiado en el chillido.
Pasaron un par de minutos hasta que finalmente encontré el punto fuerte, de donde el sonido emanaba. Era un pequeño almacén, casia abandonado y de puertas de hierro. Comencé a descender y toque el suelo con mis pies. Me acerque a la entrada (La cual era bastante grande y de acero) y tomando mi espada corte la misma en dos.
Trozos de acero comenzaron a caer sobre la superficie, una irritante luz entro en el almacén, allí se encontraban, primero había tardado un momento en percatarme de la situación, pero finalmente entendí lo que sucedía; Dos hombres, una chica, la chica era forzada a cosas que ella no deseaba, y los hombres, violentamente golpeaban y vulneraban a la misma…

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