Mi cuerpo se movía lentamente, caminando hacia la gran avalancha de demonios, los cuales me observaban más fijamente cada pasó que daba. Tomé la espada concedida por Gabriel y efectuando un exagerado movimiento comencé a correr.
Mi centella parecía ser pesada, aunque verdaderamente no lo era, era liviana y su filo pretendía ser increíble. Alcé la vista, uno de ellos se aproximaba por la derecha, sostuve la filosa con fuerza y el borde comenzó a penetrar en el cuerpo del demonio, la sangre comenzó a saltar sobre mí.
Gire mi rosto, de nuevo uno de ellos se arrimaba, esta vez por el lado contrario, no dude un segundo, mi espada atravesó su cuerpo. La manera de cortar, su escueto manejo, aquella espada era increíble, ahora lo entendía, podría hacerlo.
Nuevamente mire hacia adelante, otro demonio se acercaba ¡Si podría hacerlo! Ubique mi mano derecha sobre su cabeza y echándolo hacia abajo corte su cuerpo en dos. Estaba seguro, no importaba cuantos fueran, con tal espada podría acabarlos.
Los demonios comenzaron a avalanchar sobre mí en cuestión de segundos, pero sus cuerpos no tardaban en convertirse en otro de los muchos cadáveres en el suelo. La sangre danzaba constantemente en el aire mientras el filo de mi enorme espada se movía de un lado hacia otro.
Lancé un grito, las garras de los seres comenzaron a rozar mi cuerpo a medida que circulaba y acababa con cada uno de ellos. Una enorme risa comenzó a emerger de mi boca, estaba disfrutándolo, era realmente divertido ver como aquellos seres caían uno tras otro. De repente otro más se acercó hacia mí por detrás, di la vuelta y con una fluidez inhumana acabe con el oponente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario