Elevé mi rostro, me encontraba de pie, rodeado de montañas de cadáveres. Todos habían muerto. En ese momento una sonrisa se instaló en mi rostro, era la primera vez que me había divertido tanto, acabar con aquellos demonios, la pasión del momento y la sangre saltando a mí alrededor, había conquistado mi corazón por completo.
De repente una mano se asomó por mi hombro y se situó sobre él. Era Gabriel. Ese fue el momento en que me di cuenta de la situación en la que estaba; Si el, tan solo viera aquella estupefacta sonrisa llena de felicidad, luego de acabar con todos aquellos demonios, no sería aceptado como Ángel, eso era lo que yo pensaba.
Debía controlarme y eliminar aquel gesto de mi rostro, sino acabaría todo para mí; no podría obtener aquel sentimiento de placidez, no podría linchar nunca más.
Mi rostro volvió a la normalidad y gire mi cuerpo, efectivamente, Gabriel se encontraba detrás de mí, observándome fijamente:
- Lo lograste…
- Asa es… - Respondí como si nada hubiera sucedido
- Sera mejor que volvamos lo más antes posible… Deben estar esperándonos
- Bien… Vamos
Las alas de Gabriel se extendieron en un segundo y ambos levantamos vuelo, la luz que anteriormente ya había entumecido, por así decirlo, mi cuerpo y quede totalmente inconsciente en el momento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario