Las clases habían terminado, Yu no había hablado más con ella desde aquel momento, y tampoco le daba mucha importancia, solo quería volver a su antigua ciudad. Abrió la puerta de su casa, una pequeña casa, con unas pocas habitaciones y sin mucho lujo, después de todo solo eran él y su “Padre”
- Hey ya llegaste… ¿Cómo te fue? – Pregunto el mientras lavaba los platos en la cocina
- Cállate, Viejo… - Dijo el chico cansado, mientras pasaba por detrás del hombre
El hombre lanzo una sonrisa y dejando su tarea se lanzó sobre el chico y comenzó a molestarlo pasando su mano por su cabeza
- ¡Suéltame! – Gritaba el chico mientras el viejo reía, finalmente lo soltó
- Sé que te molesto tener que mudarnos tan repentinamente… Lo siento – Dijo el
- Sigue con tu tarea… - Dijo para tomar su maletín y entrar en su habitación
Su cuarto era pequeño, tenía un armario repleto de libros de todo tipo, su computadora, su cama y un pequeño mueble donde guardaba su poca ropa y algunas cosas más. Se acercó hasta el armario, tomo un libro (Algo de alto nivel para su edad, muy sofisticado e impuro) y se recostó en su cama para comenzar a leerlo, y así paso el día…
La noche se puso y la luna subió al cielo, Yu cerró el libro y se levantó de su lecho, para luego caminar hacia la cocina y sentarse en la mesada
- Yu, volviste… - Exclamo su padre
- Más bien nunca me fui, estaba en la habitación leyendo
- ¿En serio? No lo note… - El viejo acerco dos platos hacia la mesa y coloco uno frente a Yu...
El humeante plato de carne al horno desprendía un olor exquisito, Yu tomo el tenedor y apresuro un trozo de carne a su boca, el sabor toco su paladar y reanudo su corazón, haciéndolo latir diez veces más rápido de lo normal, era delicioso
- ¿Está rico? – Pregunto su padre con una sonrisa
- No… Esta horrible… - Dijo sonrojado, aunque el savia que su comida era una delicia, la comida de los dioses, pero por alguna razón no podía decírselo. Su padre soltó una sonrisa
- Jaja... Como siempre…

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