El recreo había comenzado… Yu se encontraba sentado en su butaca, con su brazo apoyando contra el banco mientras sostenía su cabeza, miraba a través de la ventana y observaba los autos pasar de un lado hacia el otro, claro, aun con cara de pocos amigos.
La habitación no era silenciosa ni mucho menos, los niños gritaban y se golpeaban. En cambio, las niñas hablaban y reían de una manera horrible y molesta. Solo el, él y su compañera de unos asientos a su lado, se hallaban colocados y serenos, los demás eran lo peor de la escoria
- Yo no debería estar aquí… - Pensaba Yu aun mirando por la ventana – Aun no entiendo porque tuvimos que mudarnos… Ese viejo hace las cosas tan de repente… - Se decía
De repente alguien se acercó a Yu, los pasos comenzaron a sonar graven mientras se acercaba, Yu observo de reojo, una muchacha de cabello rubia, largo y rulado, ojos celestes y una sonrisa de oreja a oreja
- Hola – Dijo ella, en ese momento la joven de a su lado giro su rostro y observo la situación de reojo… Yu no dijo nada y devolvió su mirada a los vehículos – Me llamo Melanie…
Sus voces quedaron en el aire, y segundos después todo el curso se encontraba observando el momento
- ¿Cómo te llamas? – Insistió ella, esta vez Yu giro su rostro
- La profesora ya ha dicho mi nombre, y a menos que seas retardada, deduzco que tú lo sabes… - El ambiente se puso tenso, aquellos chicos nunca habían conocido a una persona así
- .. Si… Tienes razón – Contesto forzosamente – ¿Y de dónde vienes? ¿Qué ocurrió para que te transfirieras tan repentinamente?
- Por tu tono de voz creo que esta conversación ya no tiene ningún punto… Si me disculpas, quisiera que me dejaras en paz… - Explico el para luego darse la vuelta.
El rostro de la muchacha cambio tan repentinamente que todos en el aula se acercaron unos pasos, pero no demasiado, como para poder entender que estaba ocurriendo
- ¿Cuál es tu problema? – Exclamo alguien en el fondo, abriendo así una montaña de agravios y escudriñadas que enclaustraron a Yu en su lóbrego borde de la sala
Yu quitando su vista de la ventana, empujo su asiento hacia atrás y se levantó de golpe. Tomo su maletín (Aunque la mayoría llevaba mochila) Y sin darle importancia a su alrededor salió de la sala, ojos cerrados y maletín al hombro, las palabras quedaron en el aire mientras este se alejaba.

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