El día acabo, Yu volvía hacia su casa, el camino era largo, habían más de quince cuadras entre el colegio y su casa, pero de todos modos diariamente debía recorrerla, tampoco era como si le molestase demasiado
- Ahora que lo pienso, aún no he visitado la librería… - Se dijo Yu
Yu tomo su billetera y pego una ojeada, tenía suficiente dinero como para comprar un par de libros, asique sin dar más vueltas se desvió del trayecto de siempre y camino hacia el centro de la ciudad.
No habían grandes edificios como en su ciudad anterior, las calles eran lo suficientemente anchas como para que un convoy de camioneros pasaran sin el menor problema por la calle.
Yu caminaba tranquilamente, los sonidos de los autos y las personas caminando irritaban sus oídos, pero no podía hacer nada al respecto. Paso un poco más de media hora hasta que Yu finalmente encontró la dichosa librería, se veía muy pequeña desde fuera y poseía un gran letrero electrónico que escribía “Merlin” en grandes letras verdes y hogareñas, algo así como la fuente que usaban los antiguos cuentos de caballeros y princesas.
Entro al lugar, el suelo era de madera pura y bien lustrada, una joven chica atendía al fondo del salón, el cual estaba repleto de libros y estanterías que llegaban hasta el techo y volvían. Yu camino unos pasos y se encontró con un pasillo, entro en él, un enorme cuarto con estanterías de aquí para allá cubrían todo el espacio, varias personas observaban y leían en silencio, excepto un par de chicos que parecían haber venido solo a molestar.
Yu camino hacia el lugar y comenzó a observar. Varios libros le llamaban la atención, pero quería decidir bien y no malgastar el dinero en libros que luego los leerías a malas ganas y que lo torturarían hasta dejarlo ciego, como ya anteriormente le había sucedido.
Yu caminaba hacia los lados sin quitar la vista de la estantería que había elegido, historias de fantasía, de romance y hasta libros de filosofía, era increíble la gran variedad que había para elegir, era como estar en un palacio, claro, aunque no podría simplemente tomarlos y largarse.
De repente alguien Yu sintió algo que lo tocaba, giro su rostro, una joven de casi su misma altura, la cual le parecía muy conocida, había caído en la otra punta de la estantería, por culpa de aquellos jóvenes que solo molestaban. Yu se acercó hacia el escenario, los jóvenes se reían fuertemente mientras la joven levantaba sus libros ya en el suelo
- ¿Te encuentras bien? – Pregunto Yu – Quieres que te… - Pauso un momento, la joven se había dado vuelta y no era nadie más que Yumiko
- Yu… – Dijo ella sorprendida
Yu quedo boquiabierto, para luego de unos segundos girar su mirada y colocarla sobre los jóvenes que aun reían
- ¿Fueron ustedes quienes la hicieron caer? – Pregunto Yu
- Déjalos, no pasa nada… No me hice daño ni nada…- Intento reponer Yumiko
- ¡¿Fueron ustedes?! – Grito Yu, el trio de chicos levantaron la mirada y lo observaron fijamente
- ¿Y que si fue así? – Pregunto uno de los chicos, quien parecía ser el líder de la manada
- Levántalos… - Exclamo Yu, el chico se rio fuertemente – ¡Que los levantes! – Grito Yu furioso
El chico se acercó unos pasos intentando intimidarlo
- Escucha mocoso, yo haré lo que quiera y cuando quiera, no me vengas a joder con que levante los libros de ella, fue ella quien se dejó caer… - Dijo el chico con una sonrisa
Fue un solo instante, el puño de Yu salió disparado y aterrizo sobre el rostro del joven, quien choco y cayó sobre una estantería, los libros comenzaron a mezclarse sobre el.
- No necesito repetirlo ¡Levántalos! – Grito Yu nuevamente
Los amigos del recién caído temblaban, su pulso se había elevado hasta llegar a las nubes, se notaba en sus ojos el temor que sentían de ser golpeados de tal modo. El chico se levantó entre los libros, toco su ojo, estaba morado
- Como te atreves a golpearme así… - Dijo en voz baja – ¡Acabare contigo!
El chico corrió hacia Yu, quien cerró su puño y golpeo fuertemente el estómago del joven. La sangre salpico el rostro de Yu, el joven cayo adolorido al suelo. Sus amigos se acercaron y tomaron los libros que Yumiko había dejado caer, y temblando, los colocaron en las manos de Yu, quien los fijo con una cruel mirada y regreso los libros a Yumiko.

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