La gran camioneta llevaba andando varios minutos, hasta que finalmente se detuvo. Andrei asomo su cabeza, un gran galpón se encontraba frente a ellos. Rápidamente ambos bajaron de la camioneta y se dirigieron hacia el lugar
- Los demás se encuentran adentro – Dijo David mientras caminaba junto a Andrei – Hace unos días que llegaron…
Ambos entraron al galpón, y tal como decía David, dos hombres se encontraban sentados en una mesa de madera, jugando cartas y gritando fuertemente con un cigarro en la boca cada uno
- ¡Hey! ¡Ustedes dos! – Grito David – ¡¿Cuantas veces dije que no firmaran aquí adentro?!
- ¡No jodas David! ¡Estamos a mitad de un juego! – Dijo sin quitar la vista de los naipes, hasta que finalmente, giro su rostro - ¡Oh, es el nuevo!
Instantáneamente ambos se acercaron a mí y me saludaron
- ¡Buenas… Soy Keil! – Dijo uno de ellos, cabello corto y oscuro, ojos verdes y saltones y un traje blanco que no le iba nada bien. El estiro su mano, yo la acepte
- Y yo soy Willis, gusto en conocerte – Dijo el otro, este de cabello medio largo y blanco, ojos celestes y una cicatriz en su rostro. El apoyo su mano sobre mi hombro
- Yo me llamo Andrei… - Respondió el, aun mirándolos sorprendido de que ellos, un par de jóvenes sin vergüenza, eran asesinos tan temibles, ya que según habían dicho ellos eran aún mejores que el mismo
- Lo sabemos Andrei, eres todo una leyenda entre los asesinos – Dijo Keil – De todos modos, ven, fuma un cigarro y acompáñanos con el juego – Dijo mientras ambos lo llevaban hacia la mesa
- ¡Ya les dije que sin cigarrillos! – Grito David – Igualmente no hay tiempo, debemos comenzar con la misión cuanto antes
- Oh, cierto… Ya estamos todos – Dijo Willis – Háblanos sobre eso
- Eso mismo quería hacer, siéntense todos que les explicare sobre el tema
Andrei, Willis y Keil se sentaron junto a la mesa e instantáneamente David se colocó frente a ellos y comenzó a explicarles.

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