El fuego se expandía y los guardias corrían y rodeaban a Andrei los demás. Pero ellos no se rindieron, Keil y Willis tomaron sus armas y se colocaron junto a Andrei
- Andrei, en la pared de atrás hay una pequeña ventana, tendremos que ir uno a uno, te cubrimos, tu sube primero y luego nos ayudas a subir a nosotros – Dijo Willis mientras acababa con todos a su alrededor
- ¿Están seguros?
- Si, rápido, ve
Los disparos se oían detrás de él, mientras Andrei intentaba alcanzar una ventana que se encontraba a casi cinco metros de altura. Coloco sillas y cajas apiladas para poder subir, y cuando la estructura ya se encontraba terminada, comenzó rápidamente a escalarla.
En ese momento una bala salió disparada y en solo unos instantes la pierna de Andrei se encontraba ensangrentada y herida por el disparo, pero no le dio mucha importancia y siguió escalando.
Andrei casi se encontraba en la cima cuando alguien grito detrás de él, dio vuelta su rostro, Keil se encontraba en el suelo, herido y cubierto de sangre, suplicando un rescate
- ¡Andrei, sube, rápido! ¡Luego nos ocuparemos de él! – Grito Willis mientras intentaba cubrir a Keil
Finalmente su mano alcanzo la ventanilla, hizo fuerza y levantándose con sus brazos emergió rápidamente por la ventanilla. Logro salir, se encontraba en un gran tejado, desde el cual podía ver el mar a una larga distancia. La fresca brisa del aire puro llenaba sus pulmones alegremente, ya estaba a salvo. Pero cuando se quiso acordar, todavía debía salvar a sus compañeros.
Se acercó nuevamente a la ventanilla y grito como para que ellos lo encontraran. Por otro lado, el fuego se acercaba a unos tubos de nitrógeno que se encontraban en la habitación, faltaban solo unos cuantos metros para que ambos se tocaran.
- ¡Andrei, rápido, ayúdame! – Dijo Willis apurado mientras levantaba a Keil con sus brazos
Andrei tomo el brazo izquierdo de Keil quien se encontraba herido, y lentamente comenzó a subirlo por la ventanilla, pero ya no había tiempo, el tubo y el fuego se habían encontrado y la gran explosión había provocado que Andrei soltara a Keil.
Las llamas salían desorientadas por la ventanilla y el humo se acumulaba poco a poco. Andrei se acercó unos metros a la ventanilla y grito fuertemente, pero no hubo respuesta, el fuego tapaba todo y el ruido de las llamas no dejaba oír nada, ya no había más que hacer, ellos de seguro habían muerto. Andrei, conmocionado por la situación en la que se encontraba, dio la vuelta y de un salto logro caer fuera del lugar, y rápidamente escapo, claro, antes de que las autoridades llegaran.

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