viernes, 31 de julio de 2015

Una historia que contar (FINAL) Capítulo 11: Camino a casa…

Yu y Yumiko estaban a unos pocos metros uno del otro, ambos caminaban hacia la casa de Yumiko, luego de lo sucedido Yu no podría dejar que fuera hasta su hogar sin nadie a su lado
  • ¿A cuantas cuadras queda tu casa? – Pregunto Yu en un momento. Yumiko levanto la mirada
  • Unas cuatro o cinco cuadras… - Respondió ella
El rostro de Yumiko estaba rojo, Yu caminaba unos pasos delante de ella, la situación se volvió incomoda y silenciosa
  • … Gracias… - Expuso Yumiko con un tono muy tácito.
  • No hay problema… Después de todo eres mi amiga… - Declaro el sin dejar de lado el camino, pero aun así con su mirada sobre Yumiko.
  • ¿Puedo hacerte una pregunta? – Curioseo Yumiko mientras observaba la espalda de Yu
  • Claro… - Alegó Yu
  • La cicatriz… Esa cicatriz en tu rostro… ¿Qué fue lo que te paso?
Yu se detuvo y giro su cuerpo
  • ¿Esta cicatriz? – Pregunto mientras señalaba la herida en su mejilla – Me sucedió cuando era pequeño… Jugaba con un cuchillo en el jardín y sin darme cuenta me corte, fue un corte profundo… - Explico Yu mientras recordaba aquel momento con nostalgia – Comenzó a gritar y llorar, hasta que finalmente llego mi padre… De inmediato me llevo al hospital, no era nada grave…
El momento se volvió nostálgico de un instante a otro. La brisa del leve viento sacudía sus cabellos de aquí para allá, Yu seguía contemplando su cicatriz
  • Añoro aquella época… - Explico Yu, para luego dar la vuelta nuevamente y seguir caminando.
Habían pasado varios minutos, Yu y Yumiko se encontraban frente a él hogar de ella
  • Bueno, aquí te dejo, debo volver a mi casa, el viejo se pondrá furioso si no lo hago…
  • Está bien… - Dijo Yumiko con la mirada baja
  • Adiós – Exclamo Yu
Yu dio la vuelta y comenzó a caminar tranquilamente hacia su hogar, sin preocupaciones, sin nada más que decir… Siguió caminando
  • ¡Yu! ¡Espera! – El escucho un fuerte grito, dio la vuelta rápidamente, Yumiko había levantado la mirada y estaba sonrojada a tal punto que parecía poder ver claramente el humo saliendo por los orificios
  • ¿Qué sucede? – Pregunto Yu con el mismo tono de voz
La respuesta tardo más de lo esperado, Yumiko había girado la cabeza, pretendiendo estar viendo un gato que pasaba cerca de ellos
  • ¿Qué quieres? – Insistió Yu, esta vez más fuerte, haciendo que ella colocara su mirada sobre el
  • Yu… Yo… Yo quería decirte que…
  • ¿Qué quieres? – Decía mientras caminaba lentamente hacia ella
  • Quería decirte si tu… Si tu querías… - Repitió – Si tu querías…
  • ¿Qué es lo que pasa? – Se encontraban frente a frente
  • ¡Quería saber si saldrías conmigo! - Yu quedo boquiabierto, su pulso comenzó a aumentar, su corazón no aguantaría mucho mas
  • Claro que saldré contigo... Yumiko...
Continuará...

jueves, 30 de julio de 2015

Una historia que contar Capítulo 10: Disputa en la sala del silencio

El día acabo, Yu volvía hacia su casa, el camino era largo, habían más de quince cuadras entre el colegio y su casa, pero de todos modos diariamente debía recorrerla, tampoco era como si le molestase demasiado
  • Ahora que lo pienso, aún no he visitado la librería… - Se dijo Yu
Yu tomo su billetera y pego una ojeada, tenía suficiente dinero como para comprar un par de libros, asique sin dar más vueltas se desvió del trayecto de siempre y camino hacia el centro de la ciudad.
No habían grandes edificios como en su ciudad anterior, las calles eran lo suficientemente anchas como para que un convoy de camioneros pasaran sin el menor problema por la calle.
Yu caminaba tranquilamente, los sonidos de los autos y las personas caminando irritaban sus oídos, pero no podía hacer nada al respecto. Paso un poco más de media hora hasta que Yu finalmente encontró la dichosa librería, se veía muy pequeña desde fuera y poseía un gran letrero electrónico que escribía “Merlin” en grandes letras verdes y hogareñas, algo así como la fuente que usaban los antiguos cuentos de caballeros y princesas.
Entro al lugar, el suelo era de madera pura y bien lustrada, una joven chica atendía al fondo del salón, el cual estaba repleto de libros y estanterías que llegaban hasta el techo y volvían. Yu camino unos pasos y se encontró con un pasillo, entro en él, un enorme cuarto con estanterías de aquí para allá cubrían todo el espacio, varias personas observaban y leían en silencio, excepto un par de chicos que parecían haber venido solo a molestar.
Yu camino hacia el lugar y comenzó a observar. Varios libros le llamaban la atención, pero quería decidir bien y no malgastar el dinero en libros que luego los leerías a malas ganas y que lo torturarían hasta dejarlo ciego, como ya anteriormente le había sucedido.
Yu caminaba hacia los lados sin quitar la vista de la estantería que había elegido, historias de fantasía, de romance y hasta libros de filosofía, era increíble la gran variedad que había para elegir, era como estar en un palacio, claro, aunque no podría simplemente tomarlos y largarse.
De repente alguien Yu sintió algo que lo tocaba, giro su rostro, una joven de casi su misma altura, la cual le parecía muy conocida, había caído en la otra punta de la estantería, por culpa de aquellos jóvenes que solo molestaban. Yu se acercó hacia el escenario, los jóvenes se reían fuertemente mientras la joven levantaba sus libros ya en el suelo
  • ¿Te encuentras bien? – Pregunto Yu – Quieres que te… - Pauso un momento, la joven se había dado vuelta y no era nadie más que Yumiko
  • Yu… – Dijo ella sorprendida
 Yu quedo boquiabierto, para luego de unos segundos girar su mirada y colocarla sobre los jóvenes que aun reían
  • ¿Fueron ustedes quienes la hicieron caer? – Pregunto Yu
  • Déjalos, no pasa nada… No me hice daño ni nada…- Intento reponer Yumiko
  • ¡¿Fueron ustedes?! – Grito Yu, el trio de chicos levantaron la mirada y lo observaron fijamente
  • ¿Y que si fue así? – Pregunto uno de los chicos, quien parecía ser el líder de la manada
  • Levántalos… - Exclamo Yu, el chico se rio fuertemente – ¡Que los levantes! – Grito Yu furioso
El chico se acercó unos pasos intentando intimidarlo
  • Escucha mocoso, yo haré lo que quiera y cuando quiera, no me vengas a joder con que levante los libros de ella, fue ella quien se dejó caer… - Dijo el chico con una sonrisa
Fue un solo instante, el puño de Yu salió disparado y aterrizo sobre el rostro del joven, quien choco y cayó sobre una estantería, los libros comenzaron a mezclarse sobre el.
  • No necesito repetirlo ¡Levántalos! – Grito Yu nuevamente
Los amigos del recién caído temblaban, su pulso se había elevado hasta llegar a las nubes, se notaba en sus ojos el temor que sentían de ser golpeados de tal modo. El chico se levantó entre los libros, toco su ojo, estaba morado
  • Como te atreves a golpearme así… - Dijo en voz baja – ¡Acabare contigo!
El chico corrió hacia Yu, quien cerró su puño y golpeo fuertemente el estómago del joven. La sangre salpico el rostro de Yu, el joven cayo adolorido al suelo. Sus amigos se acercaron y tomaron los libros que Yumiko había dejado caer, y temblando, los colocaron en las manos de Yu, quien los fijo con una cruel mirada y regreso los libros a Yumiko.

miércoles, 29 de julio de 2015

Una historia que contar Capítulo 9: La historia de Manabe

La cálida brisa del viento movía sus cabellos de aquí para allá. El chico se lanzó al ataque, pero basto con un solo golpe de parte de Yu para que finalmente se rindiera.
El cuerpo del joven se desmoronó al suelo, envolviendo su pecho, donde había recibido el golpazo. Yu se arrimó hacia él y tendió su mano, el chico la aceptó y se levanto
  • ¿Porque te preocupas tanto? – Pregunto Yu. El chico giro su rostro y talego sus llantos de su rostro
  • Yo y Melanie nos conocimos hace bastante… Cuando éramos pequeños… - Explico el chico – Yo siempre la había amado, pero ella no sentía lo mismo. Un día, cuando estaba a punto de confesarme, me dijo que te amaba, se me rompió el corazón… - Siguió contando – Desde ese día me prometí que si alguien la hiriera tanto como a mí, acabaría con aquella persona… Aunque sé que realmente no fue tu culpa, tu solo tomaste tus propias decisiones…
  • Ahora entiendo… - Exclamo Yu – Por cierto… ¿Cómo te llamas?
  • Manabe…
  • Manabe… Creo que deberías decírselo…
  • ¿De que estas hablando? – Pegunto Manabe confundido
  • A Melanie, deberías confesarte, así te liberaras de un peso enorme
  • Puede que sea así… Ya veré que hace… - Exclamo Manabe - ¿Por qué fue que la rechazaste? ¿Fue por lo de aquella vez en clases?
  • No… Realmente ya había olvidado por completo todo eso, ella me lo recordó… La rechacé porque ya tengo a alguien en mi corazón… - La campana sonó y envolvió los oídos de ambos jóvenes
  • ¿De quién se trata? – Pregunto el.
Yu giro su cabeza hacia él y con una sonrisa respondió;
  • Es un secreto… - Dijo para luego dar la vuelta y caminar hacia el curso.

martes, 28 de julio de 2015

Una historia que contar Capítulo 8: El chico del mechón bruno

Llevo el envase hacia su boca y tomo un sorbo de su jugo. Yu se encontraba bajo el gran árbol, disfrutando de su merienda mientras observaba como el invierno renacía y todo comenzaba a florecer.
Yumiko no había asistido a clases, Yu se encontraba sumamente aburrido, no tenía nadie para hablar y mucho menos disfrutar de aquella charla, lo único que podía hacer era tomar su líquido de pomelo.
De repente alguien se acercó a él, Yu se percató de esto y giro su rostro, un chico de cabello negro, con un mechón que tapaba su ojo izquierdo y con una figura inclinada.
El chico se paró frente a Yu y quedo observándolo unos instantes, Yu lo ignoro y sigue bebiendo, hasta que el chico finalmente decidió hablar;
  • Tú… ¿Tú rechazaste a Melanie? – Pregunto el chico, Yu coloco su mirada en sima, aun sin contestar – ¿Tú fuiste quien la rechazó?
  • ¿Quién eres? – Pregunto Yu
  • ¡Responde mi pregunta!
 Yu dio un suspiro y dejando el envase sobre el asiento se levantó y se colocó frente al chico
  • No sé quién eres, no tengo porque contestarla y nada me obliga a hacerlo… - Explico Yu – Y si así lo fuera, tú no tienes por qué meterte en cosas privadas
  • Entonces si fuiste tú – Dijo con la cabeza a gachas
  • ¡Tómalo como quieres, me da igual! – Dijo Yu
Yu giro nuevamente y tomo su jugo, para luego dirigir su mirada hacia el chico, pero el ya no se encontraba donde antes
  • Rechazaste a Melanie, no mereces vivir… - Dijo el voz baja, el hico se encontraba detrás de Yu
Yu dio la vuelta, justo a tiempo para esquivar un golpe que se dirigía hacia su rostro, claro, de parte de chico. Yu dio unos pasos hacia atrás, pero el chico se lanzó sobre el e intento someterlo con una montaña de garrotazos regentados a Yu, pero ninguno le dio, el logro  esquivarlos todos
  • Tiene buenos golpes, no sé si poder seguir esquivándolos – Pensaba Yu, dio un salto hacia atrás
El chico levantó su mirada, las lágrimas caían de sus ojos y rodeaban sus mejillas. Yu se colocó en posición. El chico dio un gran paso y lanzo un golpe contra Yu, él pudo bloquearlo. Yu dio un paso hacia el costado e intentando confundir a su oponente realizo una finta y sacudo al pobre chico en el pecho, haciendo que retrocedieran unos metros.

lunes, 27 de julio de 2015

Una historia que contar Capítulo 7: Un corazón roto

Sonó la campana, haciendo vociferar a los estudiantes, haciéndolos acrecentar y correr lejos de la vista de sus maestros. Yu se levantó despejado, como siempre y camino hasta el jardín.
Bajo el gran árbol una joven se encontraba parada, con sus mejillas enrojecidas y con sus manos juntas, mirando hacia abajo y esperando su llegada, era Melanie
  • Tú me dejaste aquel mensaje ¿Cierto? – Pregunto Yu, ella asintió aun ruborizada – ¿Qué quieres? – El silencio permaneció unos segundos
  • Y… Yo quería deci…decirte… - Intento decir, pero sus nervios no la dejaban – Decirte que… Si querías…
Yu savia lo que ella intentaba decir, pero de algún modo disfrutaba verla así
  • ¡¿Quieres salir conmigo?! – Finamente grito, la situación se tornó silenciosa
  • ¿Acaso eres masoquista? – Pregunto Yu observándola. ella levanto la mirada, confundida – Tu viste como te trate la otra vez ¿Realmente crees que querría salir contigo?
  • Lo se… - Dijo en tono tenue – Lo sé y no entiendo porque, pero tengo sentimientos por ti desde aquella vez…
  • ¡Jaja! – Yu soltó una risa – Lo siento pero parece que no es mutuo… Hasta donde se tu solo eres una más en millones… Ahora si me permites, me retro
Yu dio la vuelta y camino lentamente, la silueta de Melanie destrozada se alejaba lentamente, había quedado boquiabierta y sus ojos habían perdido su brillo, no lo podía creer. Los pasos de Yu se acercaban lentamente a la entrada.
Por un momento pensó que solo él y Melanie se encontraban en aquel lugar despejado de toda otra persona, ya que todos habían corrido a sus hogares, pero luego entendió que no era así. Detrás de un arbusto, dos grandes ojos se asomaban y observaban a Yu retirarse, pero no le dio mucha importancia y siguió su camino, dejando a Melanie a solas con quien quiera que fuese aquella persona.

sábado, 25 de julio de 2015

Una historia que contar Capítulo 6: El gran árbol

  • ¿Cómo es tener un padre? – Pregunto Yu aun observando a la niña
  • Mi madre murió cuando yo era pequeña… - Explico ella - Vivo con mi padre y mi madrastra…
  • Lo siento…
  • No te preocupes… - Dijo ella – ¡Ahora que recuerdo! ¡Hay algo que quiero mostrarte!
  • ¿Algo que mostrarme? ¿De qué se trata?
  • ¡En el jardín del colegio, un gran árbol! ¡Tienes que verlo!
La chica tomo la mano de Yu aprisionada por la agitación y ágilmente salieron del edificio. La nieve blanca cabria el suelo enteramente, nadie se encontraba allí en el lugar, aunque no había mucho más que una banca bajo un gran árbol de bellos pétalos rosa que se extendía a lo largo del terreno.
Ellos se acercaron lentamente, una sonrisa de oreja a oreja se había apoderado del rostro de Yumiko, Yu la observaba boquiabierto “Se veía hermosa”
  • ¿No es lindo? – Pregunto ella, en ese momento Yu desvió su mirada hacia el árbol
  • Un árbol Rhododenron… Solo los había visto en libros… - Explico el chico – Pero si… Son hermosos
Yumiko giro su rostro y observo a Yu con una sonrisa, él se la devolvió. De repente sonó el timbre, en el peor momento y arruinando completamente el ambiente…
  • Creo que debemos volver al salón… - Exclamo la joven
  • Creo que así es… - Reafirmo Yu
Ambos dieron la vuelta y caminaron hacia su curso.
Yu y Yumiko entraron al aula y fueron directamente cada uno a su asiento. Yumiko se acercó a su silla y se sentó con la misma delicadeza de siempre. Yu, caminando unas butacas más lejos, se sentó y no tardo mucho a que se diera cuenta de que un pequeño papel lo esperaba arriba del escritorio, él lo tomo y lo abrió de mala gana;
  • “Yu, te espero en el patio a la salida, hasta entonces” - Escribía el pequeño trozo de papel
-Yu no savia de quien podría ser, aunque tampoco le importaba demasiado- Iría, pero solo para saciar la duda de quién era el autor de aquel dichoso pliego…

Una historia que contar Capítulo 5: La respuesta fue perfecta...

Era el segundo día de clases, Yu estaba sosegado en su butaca, el mismo que había utilizado el día anterior. Todo el mundo lo observaba con la misma cara, le tenían un odio profundo, y solo por aquella vez. Claro, todos menos la jovencita de al lado, ella en cambio, cada vez que lo observaba una sonrisa se plantaba en su rostro…
El rostro de Yu se encontraba pegado a la ventana
  • Yu… - Dijo alguien, pero él no lo escucho - ¡Yu! – Siguió sin responder, algunas risas se escucharon por el aula, burlas y risas que se orientaban a Yu. Yumiko acerco su brazo y lo sacudió levemente, Yu giro su cabeza
  • ¿Qué quieres? – Pregunto dándose cuenta de que la profesora lo llamaba furiosa
  • ¡Yu, presta atención! – Grito ella
  • Ah, si… - Dijo vagamente – Lo estaba haciendo
  • ¿Con que si? - Exclamo ella - ¿Quién fue Pitágoras? Si prestas atención deberías saberlo –Todo el mundo lo observo, esperando, claro, que fallara la respuesta, entonces sería el hazmerreír del curso
  • ¿Pitágoras? Fue un famoso matemático y filósofo griego, vivió entre los años 5082 a.c y 507 a.c… - Explico sin problema
  • Oh… la respuesta… fue… perfecta…. – Dijo la profesora intranquila – Bueno, disculpa…
La profesora volvió a la clase y Yu dirigió su mirada nuevamente a la ventana, todo el mundo lo observaba sorprendido, claramente el no había prestado atención, pero aun así, savia la respuesta.
El recreo comenzó, Yu se levantó de su asiento y camino hacia el lugar en donde el día anterior había conocido a Yumiko (Se encontraba subiendo las escaleras y doblando a la izquierda, era un asiento de gran tamaño y que siempre se encontraba helado, pero Yu había tomado un gran afecto por aquel asiento)
De repente Yumiko se acercó hacia él, Yu la observo un instante y luego retiro la mirada
  • Fue sorprendente lo de recién… - Explico Yumiko con una sonrisa en su rostro – Lo de Pitágoras estoy hablando…
  • ¿Por? Pitágoras fue muy famoso en su momento, hasta el día de hoy se sigue hablando de el
  • Pero… ¿De dónde has sacado eso? – Pregunto ella
  • Supongo que de libros – Pensó el – El viejo es psicólogo, tiene libros a montones y yo los he leído toda mi vida…
  • ¿Psicólogo? Él debe ser extraordinario… - Exclamo ella – ¿Y tu madre?
  • No tengo… soy adoptado… - La niña quedo en silencio unos segundos
  • Oh… Lo siento…
  • No, realmente nunca me preocupo por ello, nunca los conocí, asique me da igual…
  • Tienes razón… - Dijo ella – Cambiando de tema, realmente creo que eres asombroso
  • Creo que podríamos llegar a ser amigos… - Dijo Yu sonriendo. La niña quedo en silencio un momento nuevamente, y movió su rostro
  • Si… Amigos…

viernes, 24 de julio de 2015

Una historia que contar Capítulo 4: Regreso de clases

Las clases habían terminado, Yu no había hablado más con ella desde aquel momento, y tampoco le daba mucha importancia, solo quería volver a su antigua ciudad. Abrió la puerta de su casa, una pequeña casa, con unas pocas habitaciones y sin mucho lujo, después de todo solo eran él y su “Padre”
  • Hey ya llegaste… ¿Cómo te fue? – Pregunto el mientras lavaba los platos en la cocina
  • Cállate, Viejo… - Dijo el chico cansado, mientras pasaba por detrás del hombre
El hombre lanzo una sonrisa y dejando su tarea se lanzó sobre el chico y comenzó a molestarlo pasando su mano por su cabeza
  • ¡Suéltame! – Gritaba el chico mientras el viejo reía, finalmente lo soltó
  • Sé que te molesto tener que mudarnos tan repentinamente… Lo siento – Dijo el
  • Sigue con tu tarea… - Dijo para tomar su maletín y entrar en su habitación
Su cuarto era pequeño, tenía un armario repleto de libros de todo tipo, su computadora, su cama y un pequeño mueble donde guardaba su poca ropa y algunas cosas más. Se acercó hasta el armario, tomo un libro (Algo de alto nivel para su edad, muy sofisticado e impuro) y se recostó en su cama para comenzar a leerlo, y así paso el día…
La noche se puso y la luna subió al cielo, Yu cerró el libro y se levantó de su lecho, para luego caminar hacia la cocina y sentarse en la mesada
  • Yu, volviste… - Exclamo su padre
  • Más bien nunca me fui, estaba en la habitación leyendo
  • ¿En serio? No lo note… - El viejo acerco dos platos hacia la mesa y coloco uno frente a Yu...
El humeante plato de carne al horno desprendía un olor exquisito, Yu tomo el tenedor y apresuro un trozo de carne a su boca, el sabor toco su paladar y reanudo su corazón, haciéndolo latir diez veces más rápido de lo normal, era delicioso
  • ¿Está rico? – Pregunto su padre con una sonrisa
  • No… Esta horrible… - Dijo sonrojado, aunque el savia que su comida era una delicia, la comida de los dioses, pero por alguna razón no podía decírselo. Su padre soltó una sonrisa
  • Jaja... Como siempre…

jueves, 23 de julio de 2015

Una historia que contar Capítulo 3: Solo era cuestión de tiempo…


  • Que desastre de curso… - Pensaba Yu mientras observaba el suelo y bebía su jugo de pomelo – Quisiera volver a mi ciudad…
La leve frescura del viento hacia que las manos de Yu se tornaran un tano matizadas, al igual que su nariz y sus orejas, algo que le era común en esta época. Yu acabo su jugo y lanzo el envase a un basurero que se encontraba cerca de él.
En ese momento lo escucho, pasos que se dirigían hacia el a un ritmo no muy rápido, Yu giro su rostro. La joven que se sentaba a unos bancos de él se aproximaba lánguidamente
  • Armaste un revuelo allí adentro… - Opino ella mientras se sentaba a su lado
  • ¿Siempre tiendes a ser así? – Preguntó el
  • Sí, siempre son así… - Dijo ella
  • ¿Porque me seguiste? – Pregunto Yu, ella se sonrojo por un instante y movió la cara
  • No tenía nada mejor que hacer – Dijo tímidamente
  • Claro, hasta hace rato estabas sentada sola al igual que yo… Creo que esta conversación era cuestión de tiempo después de todo…
  • Puede ser… - Respondió ella
  • ¿Cómo te llamas? – Pregunto Yu
  • Yumiko – Dijo ella – Tu eres Yu ¿Cierto? – Yu afirmo con su cabeza
Ambos se sonrieron uno al otro, para luego separar sus rostros y seguir observando el suelo (Y Yu tocaba su cicatriz con la punta de sus dedos, algo que siempre tendía a hacer)
De repente el timbre sonó, ambos se levantaron y caminaron hacia su curso, donde un montón de miradas marginadoras los esperaban. Después de toda la reciente situación provocaría que Yu fuera profundamente odiado por ellos.

Una historia que contar Capítulo 2: Una conversación sin fin alguno, no tiene sentido…

El recreo había comenzado… Yu se encontraba sentado en su butaca, con su brazo apoyando contra el banco mientras sostenía su cabeza, miraba a través de la ventana y observaba los autos pasar de un lado hacia el otro, claro, aun con cara de pocos amigos.
La habitación no era silenciosa ni mucho menos, los niños gritaban y se golpeaban. En cambio, las niñas hablaban y reían de una manera horrible y molesta. Solo el, él y su compañera de unos asientos a su lado, se hallaban colocados y serenos, los demás eran lo peor de la escoria
  • Yo no debería estar aquí… - Pensaba Yu aun mirando por la ventana – Aun no entiendo porque tuvimos que mudarnos… Ese viejo hace las cosas tan de repente… - Se decía
De repente alguien se acercó a Yu, los pasos comenzaron a sonar graven mientras se acercaba, Yu observo de reojo, una muchacha de cabello rubia, largo y rulado, ojos celestes y una sonrisa de oreja a oreja
  • Hola – Dijo ella, en ese momento la joven de a su lado giro su rostro y observo la situación de reojo… Yu no dijo nada y devolvió su mirada a los vehículos – Me llamo Melanie…
Sus voces quedaron en el aire, y segundos después todo el curso se encontraba observando el momento
  • ¿Cómo te llamas? – Insistió ella, esta vez Yu giro su rostro
  • La profesora ya ha dicho mi nombre, y a menos que seas retardada, deduzco que tú lo sabes… - El ambiente se puso tenso, aquellos chicos nunca habían conocido a una persona así
  • .. Si… Tienes razón – Contesto forzosamente – ¿Y de dónde vienes? ¿Qué ocurrió para que te transfirieras tan repentinamente?
  • Por tu tono de voz creo que esta conversación ya no tiene ningún punto… Si me disculpas, quisiera que me dejaras en paz… - Explico el para luego darse la vuelta.
El rostro de la muchacha cambio tan repentinamente que todos en el aula se acercaron unos pasos, pero no demasiado, como para poder entender que estaba ocurriendo
  • ¿Cuál es tu problema? – Exclamo alguien en el fondo, abriendo así una montaña de agravios y escudriñadas que enclaustraron a Yu en su lóbrego borde de la sala
Yu quitando su vista de la ventana, empujo su asiento hacia atrás y se levantó de golpe. Tomo su maletín (Aunque la mayoría llevaba mochila) Y sin darle importancia a su alrededor salió de la sala, ojos cerrados y maletín al hombro, las palabras quedaron en el aire mientras este se alejaba.

martes, 21 de julio de 2015

Una historia que contar Capítulo 1: El chico nuevo

Invierno, el frío hacia que los alumnos se congelaran dentro de la institución, las manos heladas a duras penas podían alzar un pequeño lápiz. Él se encontraba caminando hacia la escuela, renegando sobre la mudanza tan repentina y en sima, a la otra punta del país, donde ver a alguien con abrigo era como ver un extraterrestre caminando en pleno día, a plena vista.
El chico de la cicatriz caminaba lentamente mientras subía la escalera, su curso parecía encontrarse en la planta alta y eso tampoco le agradaba, él era de un pensamiento muy nocivo y franco, pues claro, había sido criado por uno de los mejores psicólogos de la zona.
Abrió la puerta, las miradas aterrizaron sobre él, habían cantidades exuberantes de niños feos de su misma edad, y algunas pocas jovencitas que lo miraban sin pestañear y susurrándose unas a otras, como si fuese el quien llevaba el abrigo, claro, lo llevaba.
Sin prestar mucha atención y sin saludar ni mirar hacia los costados paso de largo y se sentó junto a la ventana, en una esquina bien atrás, donde ningún chico se sentaba y no habían más que una hermosa chica a unos cuantos bancos, aunque las miradas seguían hostigándolo sin parar.
La clase empezó y todos se sentaron de inmediato, segundos antes de que una agraciada profesora entrara en la sala. Todos se pusieron de pie y haciendo un coro perfectamente entonados pronunciaron
  • Buen día Sr. Magali … - Para luego sentarse nuevamente
  • Buen día chicos – Respondió ella dejando un portafolio en el banco – Antes de empezar les quiero avisar que desde hoy van a tener un nuevo compañero… Pasa…
El chico se levantó aunque sin muchas ganas y camino hacia donde ella se encontraba
  • Él es Yu… Yu Tsurumi, y desde hoy será su nuevo compañero – Dijo ella, el chico era de un metro setenta aproximadamente, tenía cabello negro y una gran cicatriz en su mejilla izquierda – Puedes volver Yu…
Yu se abrió camino entre los bancos y nuevamente volvió a su butaca. La clase comenzó…

El Corazón de un Homicida (FINAL) Capítulo 33: El Corazón de un Homicida

Ya está… Andrei había acabado con Hook y por un momento se quedó observando el cadáver, solo para luego recordar a Mitsuki aun dentro del vehículo y correr hacia ella.
El motor lanzaba llamaradas de fuego a grandes distancia ¿Cómo rayos había olvidado que estaba en llamas? Fue por puro milagro que el auto no volara en miles de pedazos por los cielos, Andrei abrió a patadas la puerta ya abollada del conductor y entro en el vehículo.
Mitsuki aún se encontraba allí, con los ajos cerrados y unas manchas de sangre en las mejillas, pero aun respiraba, seguía viva. Andrei la tomo y con fuerza la saco de aquella cámara de humo, para luego apoyarla en la senda
  • Mitsuki, ¿Mitsuki estas bien? – Pregunto el, sus ojos se abrieron lentamente
  • ¿An… Andrei? ¿Qu… Que haces aquí? – Pregunto con una voz ronca y dulce a la vez
  • ¿Cómo qué? Recuperando al amor de mi vida por su puesto…
  • No… Yo… Yo te mentí Andrei… Fue todo un engaño… No merezco a alguien como tú – Explicó ella
  • Lo se… Pero aun así no podía dejarte ir – Contesto Andrei sin basilar – Después de todo, yo te amo…
  • ¿Lo dices en serio?
  • Claro que si, Mitsuki – Dijo el felizmente
Lagrimas comenzaron a fluir de los parpados de Mitsuki, sus bocas se acercaron lentamente y finalmente se encontraron. El beso duro varios segundos, luego se alejaron unos pocos centímetros
  • Yo también te amo Andrei… Siento haberte mentido
  • No pidas perdón… - Respondió Andrei – Solo quédate junto a mí – En ese momento el rostro de Mitsuki se entristeció
  • Ojala podría cumplirlo… Pero ha llegado mi hora… - Dijo sin poner su vista sobre el
  • ¡Claro que no! ¡Tú vivirás y seremos felices!
  • Lo siento… Pero al menos pude decirte mis verdaderos sentimientos… Puedo morir en paz… - Su voz cada vez se hacía más delgada y difícil de escuchar
  • ¡No, no mueras Mitsuki! – Insistió el, pero era muy tarde
  • Adiós Andrei…
Sus ojos vieron por última vez la luz y se cerraron de golpe, la cabeza, apoyada sobre los brazos de Andrei, cayo sin fuerza al suelo. Los desesperantes gritos de Andrei intentaban despertar a su amada, pero era imposible, ya no había vida en ese cuerpo.
Un lágrima tras otra comenzó a caer lentamente mientras las sirenas se acercaban a lo lejos. Andrei coloco el cadáver en el suelo y alzo su rostro injuriando al edén, berreando y vociferando reciamente, haciendo que Dios se estremeciera frente a él, intentando devolver de alguna manera la vida a Mitsuki, pero el savia mejor que nadie que era imposible.
De repente las sirenas se detuvieron, ambulancias y patrullas rodearon a Andrei. Los oficiales bajaron de sus automóviles y se acercaron con sus armas en alto a Andrei, quien aún gruñía como si el mundo se acabara, y así era para él, pues en algún momento debía pagar sus años de pecados y crímenes, y ese momento había llegado…

Fin

lunes, 20 de julio de 2015

El Corazón de un Homicida Capítulo 32: Eterna batalla

El auto se alejaba rápidamente del lugar, pero Andrei, con la mínima intención de dejarlos ir, corrió hacia la calle a toda velocidad y llego a tiempo para encontrarse con un hombre montado en una Goldwing que pasaba por el lugar.
Andrei no lo pensó dos veces al soltar el puño y bajar al hombre a la fuerza, para luego coronar en la motocicleta y embalarse detrás de Hook.
Pasaron unos pocos minutos y Andrei ya había alcanzado a Hook, quien se encontraba volando en la ruta, pisando a fondo el acelerador, intentando romper la barrera de la luz y cruzar el mar entero en su automóvil. Andrei, quien lo perseguía por detrás, tomo una pistola que llevaba en su bolsillo trasera, y apuntando al vehículo dio tres disparos.
De repente el vehículo se desvió y chocó contra un edificio, pues una de las llantas había reventado y descentrado el auto. Las llamas consumían el vehículo poco a poco, estaba aboyado, sus puertas atolladas y el humo que salía de él hacia irritar a cualquiera.
Repentinamente se escuchó un fuerte ruido, miles de trozos de vidrios comenzaron a volar, Hook estaba intentando salir por la ventana delantera. Una mancha de sangre obstruía su ojo derecho y su ropa estaba rota y desgastada.
Andrei comenzó a acercarse rápidamente hacia él, mientras tanto el levantaba su arma y apuntaba hacia Andrei. Apretó el gatillo, la bala salió disparada y golpeo el suelo a unos centímetros de Andrei. Este, sin prestarle mucha atención tomo su pistola y apretó el gatillo varias veces.
Una, dos… Un par de balas habían impactado contra el cuerpo de Hook, pero este aún seguía de pie y con fuerzas, pocas, pero aún le quedaban para estar de pie y apretar un indignado gatillo.
Andrei se acercaba lentamente hacia Hook, quien aún seguía disparado inacentuada y desesperadamente. Andrei esquivaba las bajas una por una sin mucho esfuerzo, para luego, encontrándose a solo centímetros de él, lanzar una patada y lanzarlo contra el suelo. El hombre cayó de golpe y moribundo, Andrei se acercó lentamente y apunto su pistola hacia su rostro, apretó el gatillo…
“Crick…”
Era increíble, su cartucho ya no tenía balas, pero eso no hizo mucho problema. Andrei lanzo la pistola al suelo y lanzando su puño disparado hizo volar el rostro de Hook. Un chorro de espesa sangre colgaba de su barbilla, su ojo estaba morado y su nariz sangraba, estaba acabado, pero de algún modo aún estaba consiente, y no se rendía.
Hook se levantó, Andrei cerró ambos puños y comenzó a largar uno por uno contra el hombre, quien desprendía sangre a lo tocado y aún seguía de pie. Hook dio unos pasos hacia atrás, cerró su puño y se lanzó sobre Andrei, él lo esquivo con facilidad y volvió su vista hacia él, justo a tiempo para enterarse de que un nuevo golpe lo esperaba frente a él.
El rostro de Andrei estallo contra el suelo ¿Cómo aún tenía fuerzas? ¿De dónde las sacaba? ¿Acaso era un monstruo? Aunque eso no importaba realmente, Andrei dio vuelta su rostro y lo observo, él se acercaba con su brazo en alto y acercándolo a gran rapidez contra su pecho.
  • ¡Muérete maldito homicida! – Gritaba el
Un par de golpes recibidos y Andrei se hizo unos metros hacia atrás, tomo su última cuchilla y se acercó rápidamente.
  • ¡No dejare que te lleves a Mitsuki! – Respondía Andrei
Andrei tomo la cuchilla e intento cortar el rostro de Hook, pero él lo esquivo y lanzo un golpe hacia su estómago. La cuchilla cayó rotundamente en el suelo y dejándola de lado Andrei respondió con otro golpe en la nuca.
Era un “dar y recibir”, un “dice y responde” Ambos hombres se repartían un golpe tras otro, nadie se rendía. Hook lanzo una patada, Andrei la esquivo y golpeo el pecho de Hook un par de veces. Hook dio unos pasos hacia atrás y lanzo un golpe contra el rostro de Andrei, el impacto provoco que este desanduviera un centímetro y restituyera un cabezazo contra él. Ambas cabezas se golpearon fuertemente, la mancha de sangre en la cabeza de Hook se hacía cada vez más magna y condensa, aquel golpe le había provocado un gran daño, aun no dejaba de tocarse su mugrienta cabeza.
  • “Es mi oportunidad” – Pensó Andrei
Andrei bajo su punto de rotación y tomando su cuchilla lanzo una apuñalada contra el pecho de Hook. La cuchilla atravesó su carne, la sangre comenzó a salir. Hook levanto la  mirada hacia Andrei, su cara de odio y amargura provocaba felicidad dentro de Andrei, había ganado la batalla.
El cuerpo cayó al suelo, aun con la cuchilla perforando su corazón, quedó de rodillas, tan solo para expectorar un cacho íntegro de sangre y caer forzudamente contra el suelo, manchándolo de sangre.

El Corazón de un Homicida Capítulo 31: El monstruo despierta



De repente la pantalla se apagó y un holograma apareció frente a él, un holograma de Mitsuki:
  • Andrei… - Dijo ella acercándose a Andrei pero sin poder tocarlo, Andrei levanto la mirada y la fijo en ella - Siento haberte mentido… - Permaneció en silencio unos segundos – Sé que no debería haberte mentido desde un principio, pero la verdad es que te amo… Primero me acerque a ti por Hook, el intentaba lastimarte desde el comienzo, por eso me mando a mí, pero lejos de eso todo lo que dije fue verdad…
  • ¿Y cómo sé que esto no es mentira?
  • Es imposible… La única manera de que sepas que es verdad es confiando en mi...
  • ¡¿Realmente piensas que puedo confiar en ti si me has mentido hasta ahora?! – Grito Andrei – ¡No puedo hacerlo!
  • Lo se… Sé que te he mentido, pero mis sentimientos son verdaderos… - Dijo ella mientras agachaba la cabeza – Asique solo piénsalo – Dijo luego con una sonrisa. El holograma comenzó a desaparecer lentamente
  • ¡Espera! – Grito el mientras esta desaparecía
En ese momento todo comenzó a desvanecerse, Andrei se encontraba nuevamente en el suelo y Jason se acercaba lentamente con un cuchillo en su mano, sonriendo como si hubiera ganado la lotería. Andrei había vuelto a sí mismo;
  • ¿Sera verdad lo que me ha dicho? – Se preguntaba Andrei – ¿Realmente me amara? – De repente recordó la pantalla, los momentos que había pasado con ella y una lagrima comenzó a caer de su ojo, haciendo que estos se tornaran de un rojo fuerte
Andrei comenzó a levantarse lentamente, sus ojos rojos hacían que la oscuridad se expandiera a sus alrededores, Jason lo miraba fijamente
  • No sé si es verdad o no, pero no perderé nada al intentar recuperarla – Decía Andrei con la mirada baja
Jason tomo su cuchillo vigorosamente y se arrojó sobre Andrei, intentando apuñalarlo y acabar con su vida de un solo estacazo, lanzo el golpe contra su pecho…
Era increíble… la mano salió despedida y saltaron trozos de cuchillos que cayeron duramente en el suelo, la sorpresa llevada por Jason era acompañada por la herida y la espesa sangre que caía de ella, Andrei levanto la cabeza
  • Asique no dejare que te interpongas en mi camino – Grito fuertemente, el rojo de sus ojos hacia temblar a Jason, el tan solo quería escapar y salir a salvo, pero ya no sería posible
Un golpe y Jason salió disparado contra el muro, la sangre comenzó a caer de su boca. Andrei se acercó a él y tomándolo de sus hombros lo arrojo contra la entrada que cerraba el sótano.
Era un monstruo, un auténtico monstruo, le era casi imposible respirar y mucho menos ver claramente. Andrei se acercaba, él se encontraba en el suelo, con un par de huesos rotos y la sangre que lo cubría, pero con sus pocas fuerzas logro levantarse.
Andrei se paró frente a él, Jason intento largar un golpe, pero Andrei lo bloqueo y tomándolo del cuello lo arrastro contra el suelo. Gotas de sangre caían de sus cuencas, el lloriqueo de Jason hacia que Andrei lo disfrutaba aún más.
De repente Andrei desvió la mirada, lograba ver una estufa a lo largo de la habitación amueblada, estaba encendida. Jason aprovecho y tomando un cuchillo levanto su mano y apuñalo a Andrei en su espalda. Andrei devolvió a mirada hacia él, arranco el cuchillo que lo escindía y lanzándolo contra el suelo tomo a Jason y lo llevo contra la pared en que el fuego de la hoguera ardía, y llevándolo lentamente hacia el comenzó a quemar aquel mugriento rostro que intentaba dañarlo.
Segundo a segundo las quemaduras de tercer grado cada vez eran más variadas, los gritos de sufrimiento que provenían de Jason acabaron cuando su vida se escapó frente a los ojos de Andrei, quien nuevamente recupero el control y soltó el cadáver.
No podía perder más tiempo, Andrei dio la vuelta y se asomó por la ventana. Hook llevaba a rastras a Mitsuki e intentaba meterla en un automóvil, un Falcon estacionado frente a la mansión.
Andrei corrió hacia la entrada y abriéndola con fuerza salió al jardín. Hook dio la vuelta, se encontraba en la otra punta, pero logro verlo, y colocando a Mitsuki en el automóvil tomo una pistola, dio dos disparos seguidos con la intención, pero sin darle a Andrei, y luego subió al auto el cual arranco y rápidamente salió disparado fuera de la mansión.

sábado, 18 de julio de 2015

El Corazón de un Homicida Capítulo 30: Trozos de un corazón roto…

De repente las puertas del sótano se cerraron y la luz se encendió. Andrei dio la vuelta inmediatamente, detrás de él se hallaba de pie un hombre de sombrero, grandes ojeras y guantes negros, era Jason, el asesino de quien Hook hablaba
  • Y tu mala suerte va creciendo, ¿no? – Pregunto Jason con la mirada baja y una gran sonrisa en sus ojos. Levanto la vista – ¿Asique tu eres Andrei? Cuando chico mi padre era un asesino, me contaba grandes historias sobre ti… - Explico el – Y realmente no querría hacer esto, soy tu admirador… Pero entenderás que es el trabajo ¿Cierto?
Jason tomo un gran cuchillo de su saco. Andrei cerro su puño e intento alcanzar su rostro lanzándolo fuertemente, pero Jason lo esquivo fácilmente, y tomándolo se los hombros lo lanzo contra un mueble vacío que se encontraba contra un muro.
Andrei tomo varias cuchillas y las lanzo contra Jason, este las esquivo y se lanzó sobre Andrei. Un rápido movimiento y el cuchillo roso el rostro de Andrei, abriendo una pequeña herida bajo su ojo. Andrei se alejó de él y nuevamente tomo una cuchilla, pero esta vez prosiguió corriendo hacia Jason con la mano en alto.
Intento cortarlo, pero Jason ágilmente bloqueo el ataque y lo aporreo vigorosamente en el vientre. Un hilo de sangre salto de la boca de Andrei, para luego caer al suelo inconsciente e indefenso.
Mientras tanto Hook y Mitsuki caminaban lentamente hacia el automóvil de Hook, todo estaba en silencio
  • ¿Porque tiene que ser así? – Pregunto Mitsuki, Hook la miro detenidamente – ¡Porque él tiene que morir así!
  • ¡Cállate! – Grito Hook sin dejar de caminar – ¡Él es un impúdico asesino! ¿Que no lo entiendes?
  • ¡Y tú eres un impúdico embaucador!
  • No es lo mismo… - Respondió el – ¡Ahora solo cállate!
  • Pero yo aún lo quiero… - Dijo ella en voz baja, sin dejar que Hook le oyera…
Andrei no entendía que estaba pasando, se encontraba en una sala oscura, con una pantalla plana frente a él, la cual se encontraba apagada. De repente se encendió la pantalla, viejos recuerdos de él y Mitsuki se reproducían una y otra vez haciendo que las lágrimas cayeran. Cada vez más tristeza se acumulaba en Andrei, su primera cita, la vez que se conocieron, todo se encontraba en aquella pantalla. Hasta que finalmente, luego de varios minutos, la reproducción termino, la pantalla se apagó y un holograma apareciera frente a él…

viernes, 17 de julio de 2015

El Corazón de un Homicida Capítulo 29: Retornando en la realidad

Su pie izquierdo se adelantaba al derecho dando un gran impulso y viceversa, haciendo correr a Andrei hacia su destino, el sótano de la mansión.
Andrei entro por la puerta principal y sin dejar de correr comenzó a buscar la entrada a la habitación subterránea en que Mitsuki se encontraba.
Pasaron varios minutos hasta que Andrei encontrara la entrada, eran dos grandes puertas de maderas que se abrían hacia fuera y que parecían no haber sido abiertas hace años, estaban cubiertas de polvo.
Andrei tomo las dos perillas que poseía y abrió la entrada, donde una pequeña escalera lo esperaba.
Comenzó a bajar lentamente hasta que llego al suelo, las luces estaban apagadas y no había señal de vida dentro de aquel sótano
  • Mitsuki ¿Dónde estás? – Dijo intentando encontrarla. De repente alguien se acercó por detrás de ellos
  • Asique realmente viniste… - Andrei dio la vuelta, era Hook, acompañado de Mitsuki a quien sostenía plácidamente, aunque la poca iluminación no dejaba ver sus rostros
  • ¿Qué está sucediendo? – Pregunto Andrei confundido, ¿Porque ambos se encontraban entrelazados?
  • Lo siento, pero creo que has sido engañado…
  • ¿Qué quieres decir? ¡Deja ir a Mitsuki! – Exclamo Andrei furioso
  • ¡Mitsuki te mintió! ¡Todo esto fue una trampa!- Explico Hook – ¿Realmente creías que alguien así, se enamoraría de un sucio homicida como vos?
Andrei comenzó a subir lentamente, escalón a escalón, acercándose hacia ellos, mientras sus ojos vidriosos derramaban pequeñas lagrimas
  • Claro que no… - Dijo Andrei confundido – Ambos nos amamos… ¿No es cierto Mitsuki?
  • Lo siento… Yo no quería hacerlo… - Dijo ella con un tono triste – Yo no pretendía lastimarte… - Mientras más se acercaba más se veían sus rostros, ella miraba hacia otro lado, intentando no verle la cara y con ojos susceptibles
El corazón de Andrei estallo en mil pedazos
  • Hasta nunca Andrei – Dijo Hook dando la vuelta, aun sosteniendo a Mitsuki quien lo seguía con pena – Ah, por cierto, Jason, mi homicida contratado se quedara contigo, espero que se diviertan – Decía con una malévola sonrisa mientras se alejaban lentamente
De repente las puertas del sótano se cerraron y la luz se encendió. Andrei io la vuelta inmediatamente, detrás de él se encontraba de pie un hombre de sombrero, con grandes ojeras y guantes negros, era Jason, el asesino de quien Hook hablaba...