viernes, 26 de febrero de 2016

Energía X Zetsubo Capítulo 90: Descenso

Mukamoto se hallaba tendido sobre una de las sillas, esperando ansioso a que finalmente la nave aterrizara, ansiosa de que todo acabara y pudieran finamente volver a la Tierra. De repente una fuerte alarma comenzó a sonar en la nave, Mukamoto se colocó de pie y se acercó al tablero de mando:
  • Al parecer ya hemos llegado…
Acercó su dedo a un gran botón y lo pulso con fuerza, de inmediato la alarma dejó de sonar y la nave se frenó de repente. Segundos después la nave aterrizaba lentamente sobre la superficie del planeta. Mukamoto se alejó del tablero y se arrimó hacia la salida, no sin antes tomar su gran abrigo y su enorme lanza. La nave realizó un brusco movimiento y finalmente se detuvo:
  • Llegó la hora…
La salida se abría lentamente y una nube de vapor comenzaba a asomarse por el lugar:
  • Estoy listo…
La puerta se abrió del todo y Mukamoto salió de la nave. Montañas de soldados se encontraban a unos cuantos metros del lugar, miles de escuadrones que lo observaban fijamente y parecían estar esperándolo hace mucho:
  • ¡A él! – Gritó uno de los soldados
De inmediato sus voces se hicieron una y todos comenzaron a lanzar fuertes gritos, mientras corrían armados y con rapidez hacia la nave. Mukamoto lanzó una mirada y de momento dio un salto. Flexionó sus piernas, empuño su lanza con fuerza y cayó sobre el suelo. Alzó la mirada, el batallón seguía corriendo haca él con fuerza, los gritos abundaban en aquel lugar, una sonrisa se plantó en su rostro:
  • ¡Vamos!
Mukamoto dio un paso y de inmediato se lanzó contra los miles de soldados. En ese momento chorros de sangre comenzaron a saltar por todo el lugar, su lanza atravesaba el cráneo de uno de ellos, su pierna aterrizaba sobre el pecho de un segundo. Ambos cayeron al suelo y algunos de sus compañeros se detuvieron de inmediato. Mukamoto siquiera cerró los ojos, la batalla recién comenzaba y no acabaría hasta que todos aquellos soldados se encontraran tendidos en el suelo, agonizando y rogando perdonar sus sucias vidas.
Un salto, los cuerpos comenzaron a brotar uno por uno, los soldados se apalancaban sobre Ryu, quien pateaba y golpeaba a cada uno de ellos. Los tomaba de sus nucas y los hacia estallar contra sus camaradas, para entonces atravesar su cuerpo con el filo de su arma, y seguir con el siguiente. Un lago de sangre comenzaba a formarse bajo ellos, Mukamoto corría rápidamente mientras sus daba grandes saltos y danzaba en el aire, cortando y apaleando a cada uno de ellos.
De momentos algunas espadas y guadañas se asomaban por el lugar, Mukamoto bloqueaba su ataque y de inmediato los hacía retroceder, nadie era capaz siquiera de tocarlo, su poder era demasiado. Algunos corrían de él, pero eran alcanzados antes que nadie, otros corrían hacia él, pero eran masacrados de todos modos, nadie se salvaba de aquella ola de muerte y caos.

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